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I don't want to fall another moment into your gravity — Blaine Zabini.

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Mensaje hechizo realizado el Mar Sep 22, 2015 11:28 pm


You hold me without touch.

No había un motivo claro para aquella celebración a mitad del caluroso mes de Julio, pero lo cierto era que los de su estatus social jamás habían necesitado un pretexto para lanzar las más extravagantes fiestas. Aquellos eventos sociales se habían vuelto una tradición ineludible, después de todo eran una forma de separarlos y destacarlos por sobre el resto, de hacer notar la supremacía de los sangre pura por sobre los sangre sucia.  Una dinámica tan arcaica como los mismos pensamientos elitistas que movían el mundo donde ella se había criado, haciéndola formar parte de algo que nunca le había pertenecido del todo, algo que quizás debió haber rechazado desde un inicio. Sin embargo, ahí se encontraba, al inicio de una escalera con su largo y vaporoso vestido en tonos grises haciendo juego con sus ojos. Ella, sin lugar a dudas, era también partícipe de aquella perfecta  noche de mentiras y pretensiones.

Su mirada abandonó la capa azulada de la cual se había despojado unos momentos atrás, justo minutos después de haberse separado de su prometido. Volver a ver Blaine no había sido lo peor del mundo, pero aquel extraño sentimiento de impotencia era algo de lo cual no se había podido desprender desde la última cena que ambos habían compartido. Aquel “Te amo” aun bailaba quemante en su memoria, torturando sus pensamientos y haciéndola dudar de absolutamente todo desde que los primeros rayos de sol se filtraban por su ventana por la madrugada hasta que se escondían durante el atardecer. “No debes  pensar en eso, déjalo ir”. Y así lo había hecho durante ese tortuoso mes de verano, disminuyendo aquella ansiedad hasta el punto de no interaccionar con Blaine más que como simples conocidos. Esa noche no era diferente, ambos había llegado juntos y habían decidido  separarse tras los saludos iniciales, de esa forma por lo menos podían mantener la ilusión que todos tanto amaban. Blaise, Pansy, Rabastan, Lyarra, todos igual de ignorantes ante la verdad. Si cualquiera de ellos hubiese sabido que los ojos de la joven ya no buscaban a los de su prometido, quizás toda la velada hubiese dado vuelco. Pero nadie lo sabía, nadie se percataba de que la atención de ella estaba centrada en el hijo único de los Malfoy, pues todos estaban demasiado cómodos con la mentira que ellos mismos habían forjado.

No tardó en dar con él. Scorpius le dedicaba una disimulada sonrisa desde el otro extremo de los escalones y extendía su mano hacia ella, invitándola a desafiar las formalidades. Bajó los escalones con cautela mientras la delicada cola de su vestido se deslizaba tras ella, intentando no demostrar la urgencia que le provocaba el encontrarse con los brazos de su novio. Tan sólo una furtiva mirada fue necesaria para asegurarse de que nadie vigilaba, al menos nadie que importara   —   Pensaba que no vendrías. Al parecer estás lleno de sorpresas, Malfoy — . Sus labios se curvaron y acortaron la distancia entre ambos, posándose por apenas escasos segundos sobre los del rubio   —  Me alegra que estés aquí — . Habría prolongado aquel momento durante todo lo que duraba la velada, pero sabía que el mínimo error les podría costar a ambos, mantener las distancias era el juego en el que ambos debían participar.  Llevaban  muchos meses entre secretos y misterios, de caricias y abrazos que el mundo no debía ver, pero que urgían por salir a la luz, por encontrar vida propia. ¿Cuánto más tendrían que soportar?. ”Quizás no demasiado”.

Un perfume floral, y un tanto de mal gusto si se lo preguntaban a ella, terminó por distraerla de la conversación que había iniciado Malfoy sobre unas nuevas toxinas que encontró en el bosque prohibido. Su cabeza se ladeó con disimulo para seguir el curso del desagradable aroma, aunque no era necesario ver a su propietaria para saber de quién se trataba. Pyritte. Con el ceño ligeramente fruncido la siguió con la mirada, aun sabiendo que era inevitable el encontrarse con ella debido a que los Nott eran quienes auspiciaban la fiesta, no podía evitar sentirse incómoda tan sólo con verla. Le molestaba desde que eran pequeñas y cada vez se le hacía más difícil el disimularlo, simplemente no toleraba lo cabeza de brisa que podía llegar a ser la slythrin. ¿Cómo Salazar permitía que tal engendro estuviese en su casa?, eso era un misterio que jamás había sabido responder. Quizás fuese algo irracional, pero después de tantos años no tenía la paciencia para actuar como si la menor de los Nott fuera algo más que una muñequita de adorno. Suspiró con hastío, pero no fue hasta que vio como la morena llegaba junto a Blaine que entendió que esa noche sería mucho más intolerable de lo que pensaba. Rodó los ojos y de forma automática, casi inconsciente, entrelazó sus dedos con los de Scorpius   — Creo que necesito algo de beber. ¿Te parece si nos movemos? —  preguntó sin realmente notar cómo interrumpía el discurso del rubio o como se hacía evidente el origen de su repentino cambio. Nadie lo nota, nadie se da cuenta.

Siguió los pasos de Malfoy, dejando atrás a la multitud indeseada. Nunca le había gustado demasiado el jugo de calabaza, pero no dudó en beber todo el contenido del vaso cuando lo tuvo entre sus manos. Aclaró su garganta de la misma forma que esperaba hacer con sus pensamientos, esta vez centrando toda su atención en quien tenía por delante   —   ¿Qué me decías sobre el veneno de acromántula? —  insistió con una sonrisa algo confundida. Quizás su novio lo hubiese notado, quizás no, no podía estar segura. ¿Acaso Malfoy la conocía tanto como para averiguar lo que pensaba?, ¿Sospecharía él siquiera el tipo de pensamientos que habían cruzado por su cabeza el último tiempo?, probablemente no, porque de ser así esa noche habría tenido que bailar sola. Un suspiro pesado ahogó aquel sentimiento de desesperación y su mirada volvió, de manera inconsciente, a pulular por los rostros de los invitados. Quizás en busca de algo, quizás en busca de alguien.

La música le impedía pensar con claridad y las luces comenzaban a encandilarla, pero lo prefería así. Lo último que quería en ese momento era darle vueltas a su vida, al accidente, a la pelea o a sus responsabilidades. Estaba determinada a llevar esa noche en paz, de darles a sus padres lo que querían y a no meter más el dedo en las  heridas. ”Si tan sólo me hubiese conseguido un Felix Felicis”, aunque en el fondo de su corazón, quizás lo que más ansiara fuera un giratiempo.
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Mensaje hechizo realizado el Miér Sep 23, 2015 12:53 am


You keep me without chains.

Otra intolerable fiesta en la casa de los Nott. Otro año más. La madre de Pyritte, Daphne Greengrass, adoraba organizar grandes eventos que eran la crema y nata de la Sociedad Mágica. Eventos a los que obligaban a asistir a casi todos los jóvenes de su edad y linaje, para que lucieran sus mejores galas y demostraran con orgullo el por qué pertenecían a las familias de élite de Inglaterra. Los Rosier, los Zabini, los Lestrange, los Rowle, los Dolohov…estaban todos.  Nadie faltaba. Rechazar la elegante invitación que llegaba cada año a las mansiones de un grupo de magos selectos se consideraba un sacrilegio. Casi un suicidio social. De hecho, esa invitación blanca con delicada caligrafía color oro era muy codiciada por aquellas familias de sangre dudosa, que querían trepar en el escalafón social.  Blaine era incapaz de entender porque alguien querría estar en esa fiesta. << No tienen idea de que se trata >>

Sienna  y él habían pisado la fiesta por primera vez hacía menos de una hora. Cruzaron muy pocas palabras desde su encuentro en el castillo de los Lestrange y muchas menos después de que llegaron a la mansión de los Nott. La tensión era palpable entre ellos, condensaba el aire a su alrededor. Un saludo escueto, una mirada contenida, fue toda la interacción entre dos personas que fueron muy cercanas  durante trece años. Se negaba a pensar demasiado en eso. Era lo mejor. Luego de cumplir los saludos protocolarios a los anfitriones y a los adultos, se separaron al inicio de una escalera cerca del hall de entrada. << A medianoche nos vamos >> le aviso en voz suave y modulada antes de alejarse hasta un rincón de la estancia. No estaba de buen humor cómo para entablar conversación con alguno de sus compañeros de Hogwarts y menos con un desconocido. Sólo quería que el tiempo pasara con rapidez. Se apoyó sobre la pared, cruzó los brazos y se dedicó a pasear su mirada castaña por todo el salón. Cerca de la mesa de bebidas podía ver a su madre Pansy comiéndose con la mirada a su amado Malfoy. Blaise, en la otra punta de la habitación, sostenía una conversación demasiado animada con un sujeto cuyo rostro no identificaba. Las bandejas flotantes transportaban copas de champaña, vino de elfo y otras bebidas que le causaban repulsión. Las voces de los invitados eran un murmullo tenue que se elevaba en el aire con decoro. Nadie levantaba la voz, nadie hablaba con demasiada fuerza, nadie gesticulaba o llamaba la atención. Políticamente correctos.  Civilizados, hasta que…

¡Blaine! ¡Mi Blaine!—Un intenso aroma floral le envolvió los sentidos antes de que Pyritte se tirara a sus brazos con mucha teatralidad. Algunas de las miradas de los concurrentes se volvieron hacia ellos con ligera desaprobación. —Te ves tan guapo... —dijo con un ligero suspiro mientras se separaba de él y lo evaluaba con la mirada — ¿Pero quién diablos te eligió ese moño que llevas puesto en la túnica? ¡Es tan pasado de moda! Digo, ya sabes, a no ser que quieras verte como uno de los duendes que trabajan en Gringotts. No creo que quieras verte como un duende. Aunque con tus orejas quizás… —soltó una risa y se abrazó a él con intención. Blaine pudo percibir, por sobre su hombro, como un muchacho los miraba con mala cara.

¿Me estás usando para darles celos a alguien, Pyritte Nott? —le dijo al oído. Una sonrisa retorcida se formó en los labios de Blaine. —Estás cayendo bajo, y además, ese sujeto no parece ser tu tipo —clavó sus ojos en los ojos del muchacho mientras una de sus manos se deslizaba por la espalda desnuda de su amiga. Como siempre, la menor de los Nott estaba vestida de una forma jodidamente sugestiva que encandilaría a cualquiera.

Cállate y encuéntrame irresistible sólo por esta noche. —lo urgió la muchacha mientras llevaba sus delicadas manos hasta el moño de la túnica y lo desarmada con lentitud, casi con sensualidad. Blaine tuvo que soportar las ganas de carcajearse un rato por lo cómica que le resultaba la situación. Pyritte y él siempre habían coqueteado con el otro en algún punto, pero de manera amistosa. Nunca real. — ¿O es que acaso eres capaz de tirarte a todo el colegio pero no de coquetear con tu inocente mejor amiga? Y más teniendo en cuenta que Sienna se arrojó a los brazos de Malfoy apenas la dejaste en esa escalera.

Las ganas de carcajearse desaparecieron de repente. Una mueca seria y adusta reemplazó la expresión divertida de su rostro.

No sé quién tiene peor gusto, si Sienna o tú, querida —le dijo mientras apretaba aún más los dedos de sus manos contra la cálida piel de su espalda. Pudo sentir como se hundían bajo su presión — ¿De verdad te interesa ese tipo?

Pyritte soltó una carcajada y le cogió el mentón con la mano. Su risa fresca y contagiosa aliviaba un poco su mal humor.

El único que me gusta esta noche eres tú, Blaine. Sólo por esta noche —dijo y le dio un lento beso en la mejilla mientras con el rabillo del ojo miraba al muchacho que apretaba los puños a unos pocos metros de ellos. Más lejos, un par de ojos grises brillaban como la superficie de un mar congelado bajo la sospecha. Quizás por eso su mano se sintió rígida cuando los dedos de Sienna se entrelazaron con los de él, o con más seguridad, se tratará de lo muy incómodo que le resultaba ese gesto en un lugar atestado de gente. Pero no la movió, por supuesto.

¿El perfume de Nott te ha perturbado la mente, Lestrange? —dijo el rubio con voz atona, escrutando el rostro de la joven de manera milimétrica. Las personas y sus infructuosos mecanismos para relacionarse le resultaban ajenos, muy poco interesantes. Pero a Sienna la conocía y era perfectamente capaz de darse cuenta que había algo detrás de su actitud dispersa y evitativa —No repito dos veces —concluyó, algo molesto sin saber la verdadera razón.



Última edición por Blaine A. Zabini el Sáb Sep 26, 2015 1:17 am, editado 1 vez
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Mensaje hechizo realizado el Miér Sep 23, 2015 3:36 am


You hold me without touch.

La pregunta de Scorpius la tomó por completo desprevenida. Sus ojos se abrieron y el palpitar de su corazón se estremeció, como si fuese una delincuente atrapada mientras comete un crimen. Habría jurado no estar pendiente del resto, pero sus ojos se habían fijado por quizás demasiado tiempo en las manos que Pyritte tenía sobre Blaine. No le molestaba, o al menos de eso quería convencerse a sí misma mientras los escrutaba con la mirada sin mover músculo alguno. Estaba segura de que si el rubio no la hubiese distraído, podría haber pasado varios minutos más consumida por aquella absurda interacción que estaba presenciando. Pestañeó varias veces antes de evaluar las facciones de Malfoy, parecían incluso más severas que de costumbre   —  Sí. Me temo que el perfume barato y de trabajadora nocturna del Callejón Knockturn  me desorienta —  intentó bromear para aligerar el humor de su novio. Pero él tenía razón, si no estaba siguiendo el hilo de la conversación era porque, lo quisiera o no, su mente estaba en otro lugar. ”No tienes idea como te detesto”, increpó sin que las palabras salieran mientras fruncía los labios.

—   Le estás prestando demasiada atención a Nott, querida. Si vas a continuar con esa particular guerra en este momento, prefiero volver más tarde.  —  sentenció el rubio con el semblante duro e inflexible, dispuesto a marcharse para no perder más su tiempo en lo que él consideraba trivialidades. ¿Cómo podía culparlo?, ni siquiera ella tenía una respuesta lógica para explicar el por qué Pyritte la estaba perturbando tanto en ese momento.

Tomó aire y se adelantó hacia él, afirmándolo con delicadeza por el brazo para así evitar que diera siquiera un paso más —  Lo siento. Prometo hacer que esta noche valga la pena — . Su tono de voz era bajo, lo suficiente como para que nadie más escuchara, y había algo en la forma que hablaba que dejaba entrever una doble intención. Le sonrió con complicidad al notar como él cedía, sin embargo, sabía que sólo podía manejar a Scorpius en la medida que él lo permitiera. ”Concéntrate, Sienna, deja por un rato de pensar en la prostituta de Pyritte y en el idiota de Blaine”, a su modo de ver no tenía motivos para darle más vueltas a ese asunto.

Notó como el slytherin hacía el amague de acercarse a ella y terminar de matar la distancia que los separaba, pero de un momento a otro se frenó en seco. Un extraño presentimiento le recorrió la espalda, poniéndola quizás más nerviosa de lo que debería. Con lentitud ladeó el rostro para contemplar a quien se había parado a sus espaldas y la perforaba con la mirada, como si con su sola presencia le echara en cara la falta que estaba cometiendo al no estar junto a su prometido.   —  Padre —   murmuró al tenerlo de frente, sin parecer siquiera sorprendida por la interrupción de Rabastan. Lo que siguió cualquiera pudo haberlo previsto, no hacía falta una detallada conversación para que el patriarca de los Lestrange dejara claro que prefería que su hija estuviera decorando el brazo de Blaine Zabini y no intercambiando palabras con el de los Malfoy. Asintió sin decir palabra alguna y le indicó a Scorpius que la siguiera, al menos de esa forma tener que soportar lo que se venía no resultaría tan duro. ”O eso espero”.

Tuvo el impulso de guiar sus pasos en otra dirección en cuanto perdió de vista a su padre, sin embargo, tenía la ligera sospecha de que el hombre estaría siguiéndola con la mirada para que sus órdenes se cumplieran. ”Es todo parte del teatro, Sienna, no lo olvides”. Pero ni siquiera aquel pensamiento le hacía más tolerable el enfrentarse a ellos. Respiró con pesar, pero con una radiante sonrisa en el rostro antes de aproximarse a Blaine y apartar a Pyritte de su lado. Con cierto recelo, y quizás más satisfacción de la debida, se afirmó del brazo de su prometido mientras veía la expresión de la chica   —   Gracias por cuidarlo tan atentamente, pero creo que ya puedes retirarte —  comentó en tono bajo mientras se apoyaba en el hombro de Zabini. Aquel gesto, tan molesto como se supone que debía ser, en ese momento no le incomodó en absoluto. ¿La razón?, se le estaba escapando de las manos y no deseaba pensar en eso.  Bajando la voz considerablemente volvió a hablar, esta vez dirigiéndose hacia quien tenía a su lado —  Nos están observando, así que será mejor mantener en show unos minutos más —  ” Aunque por mí puedes terminar el patético espectáculo con la cabeza de brisa esa ahora mismo”. Calló, sin embargo, hubo algo que no pudo ahogar en su garganta —   Luego supongo que podrás continuar con tu pésima selección de compañía —  ¿Por qué lo había dicho?, ¿Por qué simplemente no se había podido quedar callada?. ”Mierda”.

La fría mirada de su novio le llegó como un puñal por el costado, lo conocía lo suficiente como para saber que aquel comentario fuera de lugar le había sentado fatal. Él, quien todo lo que analizaba y le buscaba sus aristas, había tenido que presenciar cómo ella le reclamaba a quien había sido su mejor amigo en el pasado. No había nada que interpretar, sin embargo, se sentía como si hubiese mucho para leer entre líneas. No pudo evitarlo, simplemente no pudo moverse de su lugar mientras observaba que Scorpius se alejaba, molesto por la escena. Suspiró con preocupación y con el impulso de salir corriendo detrás de él, pero algo hizo que se quedara estática junto a Blaine, aferrada a su brazo con fuerza.

— Deberías ir a por tu noviecito, Sienna. No nos gustaría que tuvieran problemas por nuestra culpa. ¿Cierto, Blaine? —  chilló la molesta voz de Pyritte. ¿Por qué hablaba en plural?, ¿Acaso estaban juntos ahora?. Alzó una ceja sin poder evitarlo, la sola noción la mareaba y se negaba a dejar que Nott se saliera con la suya. Quizás estuviese peleando la batalla equivocada, con el príncipe equivocado, pero no podía evitar sentir que era justamente ahí donde tenía que estar. ”De Scorpius me encargo luego”.

Una risa ligera, aunque cargada de sarcasmo, le siguió a las palabras de Pyritte. La sola idea de parecía irrisoria   — No te preocupes por eso tú, es justamente aquí con mi prometido donde debo estar. Además, Scorpius es demasiado inteligente como para dejarse perturbar por una nimiedad como esta. Pero entiendo que a ti te pueda parecer raro, no espero que entiendas —  otra vez hablaba con la lengua filosa que la caracterizaba, a pesar de que lo intentaba no podía evitar que el veneno fluyera. ¿Qué diablos le pasaba?, pero lo cierto era que tenía el deseo imperioso de empujarla, tal y como lo había hecho cuando eran pequeñas. ”Que se acabe pronto la noche”.
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Mensaje hechizo realizado el Miér Sep 23, 2015 7:06 am


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Iba a inclinarse para depositar un pequeño beso en la frente de Pyritte cuando su prometida los interrumpió. No sólo su prometida, también el idiota de Malfoy, que tenía una mueca de evidente repugnancia en sus labios pálidos. ¿Acaso no podían buscar una puta habitación o irse hacia algún lugar donde no tuviera que verlos? La estúpida fiesta ya lo malhumoraba bastante como para tener que lidiar encima con la compañía de las únicas dos personas que deseaba tener lejos. Sentía todos sus músculos tensos a causa de la incomodidad y se negaba a exteriorizarlo. No cuando ya había expuesto lo suficiente delante de su ex mejor amiga durante la cena en el castillo de los Lestrange. Probablemente ella y Malfoy se hubieran burlado de ese desliz en los momentos que pasaban a solas en algún rincón oscuro de sus hogares. Y la sola idea lograba que el estómago se le retorciera con violencia. ¿Qué diablos buscaba Sienna ahí? ¿Por qué no se había largado con su amado rubito hacía el patio o hacía cualquier lugar en el mundo? Verlos juntos le llenaba el pecho de una sensación negra y asfixiante. De unas terribles ganas de largarse de la mansión de los Nott.  Pero se negaba a demostrarlo. Su rostro se mantuvo bastante serio e inexpresivo, carente de cualquier signo de molestia o de fastidio. Sus ojos, en cambio, estuvieron clavados en los de Scorpius todo el tiempo. No sintió siquiera como Sienna se apoyaba sobre su hombro ni tampoco logró darle significado a las palabras que le susurraba al oído. Sólo lo miraba a él, con algo parecido a la amenaza en el fondo de sus pupilas. << Aléjate de ella >> habían sido las últimas palabras que recordaba haberle dirigido a ese imbécil. << Aléjate de ella >>

Estás siendo descortés, querida —dijo, mientras las comisuras de sus labios se alzaban en una sonrisa cínica que le distorsionó el rostro —Pyritte es una excelente compañía —apartó su brazo del agarre de su ex mejor amiga  y presenció en completo silencio como Scorpius se marchaba de la escena. —No se puede decir lo mismo de Malfoy, no parece muy complacido —vio como el cabello rubio del imbécil se perdía entre la muchedumbre de magos vestidos de etiqueta y de bandejas con tragos y tentempiés que sobrevolaban el salón. —Síguelo y déjanos a solas, Sienna. Luego encontraré alguna excusa para mantener contentos a nuestros padres —no miró el rostro de la muchacha ni por un segundo. Que fuera feliz y lo dejará en paz. — ¿Quieres bailar? —se alejó un poco de la Lestrange y le ofreció su mano a Pyritte, con una mueca sardónica en el rostro, mueca que indicaba que sus palabras no debían ser tomadas en serio. La orquesta de músicos tocaba una melodía suave y varias de las parejas de la fiesta ya giraban con elegancia al son de la música en medio de la pista de baile. —O no, mejor vamos al jardín —terminó al ver la cara de horror de Pyritte. La muchacha adoraba las fiestas locas al ritmo de bandas como las Brujas de Salem.

A mi habitación, Blaine —dijo la morena mientras daba un paso adelante con malicia, sin quitar la mirada de Sienna, que aún se encontraba a su lado — ¿Me lo prestas por esta noche, querida? —Entrecerró los ojos y soltó una risita divertida —Ya sabes, las buenas amigas se hacen favores entre sí. Luego les dejamos el cuarto a ti y a Scorpius. No podrás decir que somos egoístas. —Pyritte tomó el otro brazo de Blaine y lo acarició de manera sugestiva desde el inicio de la muñeca hasta la altura del pecho. —Tenemos que practicar para cuando yo sea la Señora Zabini —lo dejo caer como si nada. Blaine casi tuvo un paro al corazón porque tuviera las agallas de mencionarlo en medio de la fiesta. Con sus padres presentes. Pyritte no tenía el don para guardar información por demasiado tiempo.

¡Blaine! —la voz chillona de Pansy rompió la tensión del momento y le perforó los tímpanos. Su madre, haciendo gala de su maravilloso don de la oportunidad, se acercaba a ellos arrastrando su costosa túnica de color rosa, la mismo que había elegido para impresionar al padre de Scorpius. Tenía la sonrisa falsa cosida al rostro y detrás de ella, una pena enorme. ¿Draco la habría rechazado otra vez? — ¡Blaine! ¿No bailarás una pieza con Sienna? A Lyarra y a mí nos encantaría verlos —su madre se acercó a las dos muchachas y les plantó un beso cortés en las mejillas —Pyritte, por Salazar, te pareces cada vez más a Daphne cuando tenía tu edad. Te ves preciosa.

Blaine rodó los ojos con fastidio y no le contestó a su madre. No es como si hubiera opción, sentía el peso de las miradas de Rabastan  y Blaise desde el otro lado de la habitación. La idea era de ellos, por supuesto, ¿de quién más?

Démosle el gusto a nuestros padres, querida —rodeó la frágil cintura de Sienna con su brazo y la dirigió de manera educada hasta el centro de la pista, Las parejas flotaban a su alrededor al ritmo de un vals elegante. Ellos se quedaron quietos un segundo al costado del círculo que formaban los bailarines mientras la acercaba lo suficiente hasta él. Puso su mano derecha en la baja espalda de su prometida y entrelazó los dedos de su mano izquierda con los de Sienna. El sólo contacto con su piel lograba que una sensación hormigueante lo recorriera de pies a cabeza. << No tendría que ser así >> —He encontrado la manera de romper nuestro compromiso —le dijo con seriedad cuando se unieron al vals. —Pyritte nos ayudará.

Intentó concentrarse en el vaivén de pasos, de giros y de acercamientos requeridos en la coreografía para no pensar en la cercanía con Sienna.

Piensa que su padre es capaz de convencer al mío de que rompan este compromiso. Fueron amigos durante sus tiempos en Hogwarts y es quizás al único que Blaise respeta. Tienen una conexión algo extraña. Ya sabes, Theodore esperaba comprometer a Pyritte conmigo antes de enterarse de lo nuestro. Si apostáramos esa ficha…y luego Theodore convenciera a Draco de que le pida tu mano a Rabastan para Scorpius. No nos veríamos perjudicados.

Miró hacía los lados para cerciorarse de que nadie los estuviera escuchando. Era partidario de contar los secretos mientras hubiera una muchedumbre ruidosa alrededor y no cuando todos estabas en completo silencio. La música y el baile eran un camuflaje perfecto para los secretos. Al menos para los secretos de ese tipo.

Theodore es capaz de hacer cualquier cosa por Pyritte y Pyritte está dispuesta a fingir que quiere casarse conmigo sin importar las consecuencia. La clave es convencer a Blaise y Rabastan de que fue su idea y no la nuestra.  

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Mensaje hechizo realizado el Miér Sep 23, 2015 5:35 pm


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Le molestaba cada particular detalle de Pyritte Nott, desde su horrible nombre hasta el color que utilizaba para pintar sus uñas. No había nada de malo en aquel rosa pálido, por supuesto, pero el sólo hecho de que fuese ella quien lo utilizara la irritaba de sobremanera. Era absurdo y estaba consciente de ello, pero simplemente no podía evitarlo, además el que Blaine estuviese dispuesto a seguirle el caprichoso juego la enervaba aún más. ”Él sabe cuánto la detesto”. Pero debía soportarlo con la mayor de las elegancias, porque ella también supo desde un inicio que su prometido detestaba a Scorpius prácticamente con la misma intensidad que ella a la menor de los Nott. Lo había hecho, había transgredido ese límite y ahora debía tolerar que él hiciera lo mismo. ”Pero vamos, Blaini, ¿Con Pyritte?” —  Perdona si no confío en lo que dices, tiendes a actuar diferente dependiendo del caso y esto no puedo dejarlo al azar. Sólo actúa un par de minutos más y desapareceré de la vista de ambos —  murmuró con tranquilidad, aunque la garganta le quemó al pronunciar aquel “ambos”. Sabía que estaba estorbando y eso la ponía de mal humor. ”Quizás debería ir a buscar a Scorpius y dejar a este par de idiotas”, pensó al ver como su prometido se ofrecía a bailar con la chica antes que con ella.

Estuvo al borde de marcharse, no quería ni podía soportar más aquel coqueteo patético que estaba presenciando bajo sus propias narices. Pero incluso más que eso, porque era de esperarse que una cualquiera como Pyritte  le moviera el culo al que tuviese por delante, era el hecho de que le molestara tanto que fuese Blaine su objetivo. No debía importarle, no era su asunto, después de todo los intereses de su ex mejor amigo jamás la habían perturbado así antes.  Frunció ligeramente el ceño y dio media vuelta, sin embargo, cierta voz ensordecedoramente molesta se dirigió a ella. No lo pudo evitar, simplemente las ganas de quitarle cada pelo de la cabeza a la slytherin le afloraron —  ¿Desde cuándo me pides permiso para encamarte con chicos? Teniendo en cuenta la cantidad que son, sería un desperdicio de energía — respondió de forma automática, casi sin medir lo que decía —  Y no, gracias. Con Scorpius tenemos un poco más de clase que eso. Pero entiendo que para ustedes dos una habitación en medio de una fiesta pueda bastar, después de todo dudo que las dos personas con peor reputación de Hogwarts sean muy exigentes a la hora de decidir dónde y con quién follar — terminó por decir, con una amplia y casi inocente sonrisa asomándose a sus labios. Lo decía sólo por generar daño y lo sabía, no iba a dejar que la hirieran a ella después de todo, no Pyritte Nott.

”Que Merlín bendiga a Pansy”, pensó para sí misma en cuando la escuchó interrumpir la conversación, de lo contrario no tenía idea de qué otras cosas habría sido capaz de arrojarles a la cara . Sin embargo, y a pesar de haber tenido unos segundos de alivio, la solicitud de la madre de Blaine terminó por arruinar todo. Buscó de inmediato a Lyarra con la mirada y la encontró justo junto a la de su padre. No había más opción. Permitió de mala gana que su prometido la tomara por la cintura y la guiara hasta la pista de baile —  Si no hay más remedio —  ”Siempre puedo fingir que me doblo un pie tras el primer giro”. Lo detestaba en ese momento y lo último que quería era que la tocara. La mano de él sobre su espalda, el contacto de sus dedos, todo la enfermaba de sobremanera. Y lo peor de todo, al menos para ella, era que no se debía a que lo rechazara, sino a que quizás lo necesitaba más de lo que creía. Aquello la espantaba por igual.

Pero aquel sentimiento de necesidad se esfumó apenas comenzaba a reconocerlo, pues las palabras de Blaine terminaron por convencerla de que todo era una estupidez de proporciones mayores. ”¡NO!”, gritó su mente apenas la posibilidad de que Pyritte estuviese involucrada en el plan apareció. No necesitaba escucharlo ni tampoco evaluar lo factible que era todo, ”Simplemente no” — Creo que prefiero pasar unas vacaciones en el mundo muggle antes que confiarle mi futuro a tu amiguita. No confío en ella ni en sus intenciones, tampoco quiero tener nada que ver con ella — ”Ni que tú lo tengas”. Su voz era dura e imponente, como si estuviese tratando en tema de importancia nacional. Toda la idea era en sí buena, pero simplemente no podía aceptarla. Sus músculos estaban tensos y sentía como su piel comenzaba a arder justo en los lugares donde Blaine la tenía afirmada. Jamás había pensado en casarse con Scorpius, pero mucho menos había imaginado a su mejor amigo caminando al altar con la arpía Nott. ”Sobre mi cadáver” —  No estoy de acuerdo —  agregó, perdiendo la templanza mientras daba un paso hacia atrás e imponía aquella distancia que la soltaba de los brazos ajenos.

Estaba enfadada, irritada como pocas veces había estado antes y se le estaba haciendo enormemente difícil el controlarlo. ¿Por qué diablos se sentía así?, ¿Qué carajo le importaba a ella si Blaine terminaba incluso con McGonagall casado?, lo único que debía importarle es que ahora tendría la oportunidad de estar con Scorpius sin que fuese un secreto. Pero no lo hacía, por algún motivo no era eso lo que le importaba. Cerró los puños y cogió con cierta violencia la cola de su vestido, haciendo un último intento por no soltar el veneno que pulsaba por salir. No pudo, pues el control ya no estaba en sus manos y eso la desesperaba aún más —  No te casarás con ella, ¿Me escuchaste?. Sobre mi cadáver y el de toda mi familia —  contestó en un arrebato. Había alzado la voz quizás más de lo prudente, pero afortunadamente no alertó a sus padres ni a nadie de importancia. Miró a su alrededor, horrorizada por la reacción que acaba de tener en público. ”¿Qué mierda te pasa, Sienna”?. No podía ser sólo sobreprotección de amigos, no. Tuvo el impulso de huir y lo siguió.

La cantidad de presentes le dificultó el paso, pero logró hacerse camino entre la multitud para llegar a algún lugar tranquilo. No conocía la mansión de los Nott demasiado, por lo que abrió la primera puerta que encontró y afortunadamente dio con un baño.  Dio un portazo tras entrar y por unos minutos se quedó observando su reflejo en el espejo, perdida en él sin encontrarle sentido a nada. Quería gritar y mandar todo al carajo, pero intentó hacer todo lo contrario. ”Debes calmarte y buscar a Scorpius, él es quien te debe importar y quizás pueda sacarte de aquí”. Sí, eso era lo que debía hacer. Por primera vez en varios minutos se preguntó dónde estaba su rubio.
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Mensaje hechizo realizado el Jue Sep 24, 2015 1:10 am


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La vanidad de las mujeres era muy susceptible. Al menos en el caso de las mujeres como Pyritte y Sienna. A Blaine siempre le había resultado divertido alentar esa especie de competencia enfermiza que existía entre las dos. Le gustaba soltar comentarios al aire sobre lo mucho que se parecían en el fondo o sobre lo buenas amigas que podrían llegar a ser si renunciaban a sus egos. Ambas solían picarse con las comparaciones, a veces hasta el extremo de retirarle la palabra por varios días. A Zabini esa actitud sólo lo hacía reír. Y de a ratos, igual que en ese momento, la rivalidad de Sienna y Pyritte era un arma de filo peligroso que podía blandir para lastimar a su ex mejor amiga. Quizás por eso había recurrido a la pequeña Nott para que lo ayudase a sabotear el compromiso; a sí mismo se había repetido una y otra vez que era el mejor plan, viable y con muy bajo riesgo. Varios argumentos razonables que usaba para convencerse de que no lo hacía sólo por venganza…por el goce que le daría ver la cara de Sienna al enterarse que, mientras ella reemplazaba su lugar con el idiota de Malfoy, Blaine caminaría hasta el altar del brazo de la mujer que más odiaba. Se equivocaba. La expresión que puso de Sienna al escuchar sobre su plan fue aún mejor que en sus fantasías. Un ramalazo de placer le recorrió la espina dorsal al sentir como el cuerpo de la Lestrange se tensaba bajo sus manos, al notar como sus ojos y sus mejillas blancas se encendían a causa de la furia. << ¿Lo entiendes ahora, Dolly? >>

Lo haremos…estés de acuerdo o no —dijo con tanta o más decisión que su prometida. Reprimió una sonrisita victoriosa que le nacía desde lo más profundo de su ser y mantuvo su expresión seria. Ambos seguían girando al ritmo de la música, al compás de la lenta y dulce melodía del vals. Parecía una sonata Trosky o Vittone. —Pyritte nos ayudará. Es el camino más rápido para acabar con este teatro. Intenta actuar como una persona razonable y no como una cría —el baile terminó de manera abrupta cuando Sienna dio un paso hacia atrás y se alejó de él.  Parecía contrariada. — ¿Qué te sucede? No te detengas —varios presentes en el salón los escrutaban con la mirada. —Sienna… —su voz contenía un ligero tono de advertencia.

<< No te casarás con ella >> una afirmación totalitaria y agresiva. Blaine fue incapaz de retener una carcajada frente a ese arrebato. Él se casaría con quien quisiera, la muchacha había perdido todo derecho de réplica en el mismo momento en que se metió entre las sábanas de Malfoy. Así se la comiera la rabia por dentro al ver como Pyritte Nott ocuparía un lugar fue suyo durante mucho tiempo. << Todo vuelve >>

Sienna… —volvió a susurrar mientras la muchacha se daba la vuelta y se largaba en dirección a los baños. Le había dado una buena, una perfecta excusa, para correr otra vez a los brazos de Malfoy. La sola idea de que ese rubio imbécil la estuviera esperando detrás de aquella puerta le frío las entrañas. << No vas a humillarme frente a la vista de todos, Lestrange. Eso si no te lo perdonaré >> pensó, mientras salía tras su imprudente prometida. La muchacha acababa de protagonizar una escena digna de esos empalagosos relatos cursis de Corazón de Bruja. Varios presentes tenían sonrisillas cómplices dibujada en los labios y estaba seguro de que su madre diría con un suspiro teatral que era  un  “pleitos de enamorados”.  La única verdad era que Blaine estaba jugando con la mente de Sienna, que estaba utilizando sus debilidades en favor de sí mismo y que estaba tirando de los límites para confundirla. Sólo porque estaba lleno de una rabia ardiente desde el día en que se enteró de su relación con Scorpius. Sólo para que sintiera en carne propia lo que él sentía. —Sienna —repitió con enojo al abrir la puerta del baño. La muchacha estaba quieta frente al espejo. Fue la primera vez, en toda la noche, en que prestó atención a  lo hermosa que se veía. El vestido era del exacto color de sus ojos, lo que no hacía más que resaltar su piel pálida y todas esas pecas que adornaban sus mejillas y el puente de su nariz. El verano y calor lograban que sus pecas se pronunciaran aún más —No debiste actuar de esta manera. Blaise y Rabastan no estaban vigilando —<< Yo fui discreto cuando me enteré de tu relación con Malfoy >> —No sé qué es lo que te sucede…—le puso el cerrojo a la puerta. —pero tu comportamiento es indigno de ti. El trato con Pyritte es una salida muy oportuna —la miró a través del espejo a medida de que se acercaba por la espalda. —Estarás libre y yo estaré libre. Deja de lado tu odio y tu desconfianza para que podamos salir de esto. Porque es realmente insoportable.


Era un discurso altamente hipócrita. Era real que Pyritte sería una buena aliada para deshacerse de aquel compromiso que los tenía amarrados de pies y manos. A Blaine no le faltaba inteligencia para buscar las mejores cartas y jugarlas en el momento indicado. Era eso lo que justamente estaba haciendo: alejarse de Sienna, liberarse de cualquier atadura con ella y a la vez, lastimarla. << Es hermosa hasta cuando se enfada. Es jodidamente hermosa >>

Estoy harto —apoyó las manos en el lavabo y bajo la cabeza en un gesto atormentado —Ya no soporto tener que asistir a estas rídiculas fiestas y tampoco quiero fingir que disfruto de tu compañía. Me niego a pisar una vez más la casa de tus padres para esas aburridas cenas y me niego a seguir interpretando el papel de príncipe azul. Elige, Sienna, o les decimos que tú te has enamorado de Malfoy y que quieres romper el compromiso o accedes a que Pyritte nos ayude. No hay muchas más opciones. —una leve sonrisa sádica se le dibujo en las facciones al notar como el anillo de compromiso seguía brillando en el dedo anular de su prometida—No quiero nada que me ate a ti —la frase fue veloz y cortante. Blaine levantó la mirada y la clavó en los ojos de Sienna, reflejados a través del espejo. —Quiero casarme con Pyritte. Aunque sea sobre tu cadáver y el de tu familia.


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Mensaje hechizo realizado el Jue Sep 24, 2015 5:17 am


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Estaba perdida en su reflejo, quizás hubiesen pasado segundos u horas, de cualquier forma ella no podía notar la diferencia. Repasó las facciones de su propio rostro, el contorno tenso de su mandíbula y el sonrojado color de sus pómulos, incluso la forma en que tenía la mirada fija en el vidrio delataba lo irritada que se encontraba. ”¿Por qué, Sienna?, ¿Por qué te tiene que molestar tanto el ver a Blaine con otra?”. A final de cuentas esa era la única pregunta que merecía una respuesta, la interrogante que estaba carcomiendo su cabeza  y que tantas noches de sueño le había quitado. Se negaba a pensar que había una respuesta lógica para aquello, después de todo era imposible que tras tanto tiempo junto a su mejor amigo no se hubiese percatado de que sentía por él algo más que amistad. Era imposible y no lo iba a aceptar. ”Debes dejar de ser tan sobreprotectora con tu amigo”, se repetía a sí misma para desviarse de aquel hilo de pensamientos tan abrumadoras y terroríficos. Si estaba celosa era sólo porque consideraba que Pyritte Nott no era una pretendiente adecuada para Blaine, eso era todo y debía convencerse. Tomó una larga bocanada de aire e intentó recuperar la suavidad de sus facciones   — Estás enamorada de Scorpius. Él es tu novio y deberías estar buscándolo, no sintiéndote mal por lo que haga o deje de hacer Blaine Zabini — se dijo a sí misma en voz alta, como si escucharse tuviese algún tipo de efecto sobre su voluntad. Pero había algo mal en todo aquel discurso y podía sentirlo, casi respirarlo en el aire.

No pudo seguir dándole vueltas a aquella incertidumbre pues el sonido de la manija de la puerta la distrajo. No se movió, simplemente siguió al reflejo de la silueta que aparecía tras la madera, preguntándose por qué tenía que seguir soportando todo aquello. ”Vete, Blaine” — ¿Qué haces aquí? Está ocupado — respondió al llamado de su nombre, dejando claro lo mucho que prefería lidiar con su soledad en ese momento. No quería guerras, no quería discusiones, no quería nada. Lo cierto es que tampoco quería escucharlo, sin embargo, lo hizo en total silencio, otorgándole a sus palabras un respeto que no merecían. La oportunidad para responder no tardó en llegar, pues nuevamente todas las palabras que tenía atoradas en la garganta presionaron para salir   —   Estoy de acuerdo en que es insoportable, pero no por eso voy a permitir que una estúpida sin prudencia meta sus narices en asuntos que no le corresponden.  — ”Es un no, ¿Qué parte no entiendes?”. Los regaños del slytherin no significaban nada para ella, mucho menos si se alzaban en defensa de una cualquiera. Observó cómo Blaine cerraba el pestillo de la puerta y no pudo evitar que toda la tensión que había liberado volviera a ella como una ráfaga   —  Creí haber dejado claras las cosas. No quiero tu opinión, no quiero tu discurso. Sólo quiero que te vayas y me dejes en paz —  siseó con su lengua viperina. Él estaba empujando un límite, la estaba arrastrando hasta donde no quería llegar. ”Detente, por favor”.

Su mentón se elevó en cuanto la presencia de su prometido se hizo evidente a su lado, le molestaba la proximidad, pero más aún le molestaba lo que suponía que le seguiría a ese “Estoy harto”. No necesitaba escucharlo, pero él de todas formas se lo diría y ella, siendo como era, respondería de la peor forma posible. ”¿Por qué me obligas a esto?” —  Les diré que estoy enamorada de Scorpius Malfoy — sentenció casi de forma automática en cuanto las palabras de Blaine cesaron. No porque pensara que era la solución correcta o porque siquiera lo sintiera en su totalidad, sino porque debía herir a su ex mejor amigo si no quería terminar ella sangrando de rodillas frente a él. Estaba al borde de perderlo y eso la desconcertaba, la hacía querer mandarlo al demonio, golpearlo hasta que sus manos quedaran enrojecidas, pero más que nada quería abrazarlo y perderse entre sus brazos. No hizo nada de eso, simplemente se dejó llevar por un nuevo arrebato   —  Por Merlín, Blaine. ¿Por qué demonios tienes que ser tan terco?. No entiendo que quieras casarte con una puta. ¿Por qué lo haces?, ¿Sólo para joderme a mí?, ¿Para vengarte por lo de Malfoy?. ¡Eres un jodido crío! — dejó escapar sin filtro alguno mientras daba un par de pasos hacia atrás. Lo detestaba, en ese minuto más que en ningún otro.

Frenarlo habría sido un error, quizás el peor de todos. Si él estaba determinado a tratarla como si no significara nada, como si esos trece años de amistad hubiesen sido en vano y sus palabras no fueran más que mentiras, entonces no sería ella quien lo detuviese. Había perdido el control una vez más, estaba a su merced y ni eso él lo entendía. Sin cuidado alguno se apartó de su lado y dio vuelta uno de los floreros decorativos con brusquedad, haciendo que las rosas rojas salieran volando hasta al suelo y el agua se derramara en la mesa. No quería controlar más la rabia que sentía  —  Perfecto. Si así lo quieres ya nada te atará a míí.—  bufó de mala gana y con la expresión del rostro ensombrecida, llena de nostalgia y rencor.

Hubiese llorado ahí mismo de no ser porque su orgullo en ese momento era más fuerte, debía serlo o se derrumbaría. No le importó qué le dirían a sus padres, ni tampoco qué haría con su relación con Malfoy, sólo quería salir corriendo de ese lugar para no volver. Quizás perderse en la ciudad, quizás en el bosque. Pero en ese momento tan sólo ver el rostro de Blaine la mataba — Puedes casarte con Pyritte o con se te venga la real gana. Desde hoy me dejará de importar el con quien quieras estar, porque ya no existes para mí. Estoy mejor con Scorpius. —  ”Es una jodida mentira”, porque jamás podría olvidarlo, pero al menos debía hacerle creer eso. Frunció su ceño y lo miro una última vez, de una forma muy diferente a la que acostumbraba, había sido su Blaini y ahora no era nadie. Una pausa y luego lo inevitable   —  Olvida que lo primero que dijiste alguna vez fue mi nombre. No te será difícil, después de todo ya olvidaste trece años.— le lanzó al rostro, sin anestesia ni contemplaciones, simplemente con la ira y la impotencia a flor de piel.

Caminó hacia la puerta y puso la mano sobre el picaporte, sin siquiera girar a mirarlo, pues sus ojos ya se habían despedido de los de su mejor amigo. Apoyó la frente contra la madera antes de abrir la cerradura y dejó escapar un suspiro. ”Cállate, Sienna”   — ¿Sabes qué es lo peor de todo?. Aquel día en el puente me hubiese gustado que dijeras algo, haberlo intentado. Ahora todo se puede ir al carajo.— ¿Por qué lo decía en aquel momento?, no tenía idea, pero era algo que se había albergado en su pecho y que necesitaba salir. Quizás fuese su forma de decir adiós, por muy enojada que estuviese, el asunto la estaba torturando de una manera increíble. ”No me dejes Blaine, no te vayas”.
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Mensaje hechizo realizado el Sáb Sep 26, 2015 6:31 am


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Las siluetas de Blaine y Sienna se reflejaban con perfecta claridad en el ornamentado espejo que decoraba el baño. Ella tenía las mejillas encendidas a causa de la furia y una mueca testaruda en el rostro. Él, una sonrisa irónica cortándole las facciones y los ojos clavados en la imagen de su prometida. Repasaba con minuciosidad el rostro de la muchacha, la manera en que fruncía el ceño, los pequeños hoyuelos que se formaban en sus mejillas cuando apretaba los labios, la forma peligrosa en que brillaban sus pupilas con cada palabra que salía de su boca. Estaba irritada. Muy irritada. << ¿Ahora puedes sentirlo? >> Zabini mantuvo las manos apoyadas en el lavabo de mármol y la mirada fija, severa, anclada en la de su ex mejor amiga.  

Estás complicando la situación, querida. Sólo por capricho. Porque odias a Pyritte y no quieres aceptar que nos ayude. —contestó a la retahíla de palabras incoherentes con una mueca de superioridad en el rostro. —Confío en ella y eso debería ser suficiente para ti. Estoy consciente de que ustedes se odian, y sin embargo, estoy seguro de que ella no me traicionaría… —su discurso se vio interrumpido por una catarata de reclamos. La sonrisa lobuna de su rostro se pronunció aún más —El mundo no gira en torno a ti, Sienna. —sentenció con algo de crueldad. Un sabor agridulce se materializó por debajo de su lengua. Era como si estuviera paladeando una victoria obtenida a base de trampas. Cómo si el dolor que le causaba a su mejor amiga no fuera suficiente para complacer sus deseos de venganza y a la vez, se viera imposibilitado de hundir el puñal hasta sentirse satisfecho. << Quiero hacerte daño y no puedo.  >> —Elegí a Pyritte porque me gusta, porque tiene una sangre tan pura como la tuya o la mía y porque mis padres la consideraron una buena opción para mí. No tiene nada que ver contigo o no con Malfoy —la vio alejarse, quizás apenada y confundida por sus exabruptos. << ¿Lo sientes? >> —Mis decisiones ya no tienen nada que ver contigo. Lamento romperte el corazón —soltó una carcajada venenosa que se vio interrumpida por un gran estrepito. Sienna acababa de romper un enorme jarrón decorativo. Los trozos de porcelana tintados quedaron esparcidos por el suelo, al igual que las rosas rojas y el agua que las mantenía vivas. Blaine ni se inmutó, apenas alzó las cejas con diversión y la miró a través del espejo como si no fuese más que una niña que hacia un berrinche. — ¿Ahora te sientes mejor? ¿Eres capaz de hablar como una adulta?

Zabini se dio la vuelta y apoyó los codos en el lavabo con cierto desenfado, aparentemente ajeno al iracundo espectáculo de su prometida. Casi como si sus palabras y sus ataques no significarán nada. Lo hacía sólo por herirlo tanto como él la estaba hiriendo a ella. Lo que Sienna no sabía es que era imposible…que la peor puñalada nunca fueron sus palabras si no el hecho de que estuviera enamorada de Scorpius Malfoy.

La primera que lo olvido todo fuiste tú, querida—lo dijo con calma, casi como si fuera un hecho del pasado que apenas tuviera importancia —Lo olvidaste para meterte en las sábanas de Scorpius Malfoy, así que tus reclamos y tu enfado están de más. ¿No te parece? —le dedicó una sonrisa de doble filo.  —Lo que haya pasado entre nosotros ya no importa. Ni los años que pasamos juntos, ni las promesas ni la amistad. Por tu propia decisión y no por la mía —Blaine estaba siendo cruel y lo sabía. Le daba completamente igual porque tenía la seguridad de que era Sienna quien lo había traicionado primero, quién se metió con su peor enemigo sin medir las consecuencias. —Eres realmente muy hipócrita.  —sin que su ex mejor amiga se diera cuenta, Zabini sacó la varita y hechizó la cerradura del baño para que fuese imposible de abrir sin usar la magia —No te iras, no te comportarás como una cría, tenemos que resolver este problema ya mismo y no dejaré que decidas sobre mi futuro en base aún capricho. Te ríes de Pyritte y de su falta de inteligencia cuando tú misma pareces tener el cerebro lleno de aire, Sienna.

Se despegó del lavabo y acortó con lentitud la distancia que los separaba. No se detuvo hasta quedar a pocos centímetros de su espalda. Su aliento prácticamente rozaba la nuca de su prometida con suavidad. Sin tocarla, sin ponerle una sola mano encima, a pesar de la necesidad apremiante que ardía en su interior.

Olvídate de los hubiera. Ya no habrá. Convéncete de que la propuesta de Pyritte es una buena salida a nuestro problema. Tú estarás libre para oficializar tu relación con Malfoy y yo no me veré atado a ti. Es lo mejor…Dolly —su tono de voz fue algo más modulado, libre de cinismo y hasta íntimo. Un susurro al oído de su prometida. —No lo vuelvas más difícil.





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Mensaje hechizo realizado el Sáb Sep 26, 2015 7:05 pm


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Probablemente en el fondo esperaba otra reacción, algún indicio de comprensión o siquiera de humanidad en el que alguna vez había sido su mejor amigo. Pero él no lo tuvo y sus esperanzas de haber terminado todo en paz desaparecieron. Blaine seguía lamiendo sus heridas y defendiéndose con garras de ella. Otro suspiro, esta vez más enfadado, terminó por dar cuenta de la frustración que sentía con todo aquel discurso del slytherin. Lo entendía, sí, pero para ella era todo muy diferente y no existía punto de comparación —   La diferencia está en que yo nunca quise hacerte daño, Blaine. No escogí enamorarme de Scorpius en ese entonces. Tú más que nadie debe saber que uno no decide por quién siente estas cosas. Bien o mal, lo sentí.  —  ”Lo siento”, corrigió su mente extrañada. No reparó en el error mucho más, pues si lo hacía su cabeza nuevamente comenzaría a dudar en un tema que había decidido dejar ir. Se concentró, en cambio, en todo lo que debía decirle a su prometido   — Quizás sea hipócrita, pero al menos no soy la que le está haciendo daño deliberadamente al otro. Lo tuyo es venganza, es ver la oportunidad correcta con la estúpida de Pyritte sólo porque sabes que eso me hace hervir la sangre — porque estaba segura de que su selección se basaba en eso, el hecho de que el plan pudiese realmente funcionar sólo era un plus, algo que estaba en segundo plano en ese momento. ”Te conozco, Blaine”.

Su mano, aun sobre el picaporte de la puerta, se tensó aún más al escuchar la prohibición que le imponían. ¿Quién se creía que era para darle órdenes? — Lamentablemente no tienes el derecho de prohibirme nada. No hay nada que resolver y difícilmente esto tiene algo que ver con un capricho — murmuró con voz irritada mientras intentaba reprimir lo que de verdad pulsaba por salir de su garganta, algo que ni siquiera ella misma era capaz de reconocer aun. Su ceja se alzó levemente al notar como la puerta no se abría tras sus intentos. Una, dos, tres veces más hizo el esfuerzo por abrirla, pero parecía que algo más que la cerradura la trababa. Tornó los ojos, realmente molesta, pero la repentina proximidad que había adquirido Blaine frenó el mar de improperios que estaba a punto de dedicarle. “Abre la puta puerta antes de que grite”, pero aquella frase se quedó suspendida en el aire, atrapada por el calor que desprendía el cuerpo de Blaine tan cerca del suyo. Podía sentirlo, erizaba cada centímetro de su piel y la hacía sentir débil, vulnerable ante aquel magnetismo que su mejor amigo comenzaba a ejercer sobre ella. ¿Siempre había estado ahí?, era difícil saberlo, mucho más admitirlo.

En un gesto desesperado se dio media vuelta, enfrentando a quien había decidido ser su enemigo de cara. Su mirada era severa y penetrante, como si con ella buscara conseguir mucho más que un simple contacto visual. Él quería jugar ese particular juego y ella se lo permitiría, pero no estaba dispuesta a simplemente ser la ficha que todo el mundo se empeñaba por mover   — ¿Quieres casarte con Pyritte Nott?, Perfecto. Tienes mi bendición para arruinar tu vida con una descerebrada que ha pasado por la cama de medio Hogwarts. Creo que después de todo ese es un punto que los une. — ”Y no tienes idea de cómo me molesta”. Su expresión era fría e inmutable, como el de una muñeca de porcelana que todos querían vestir y peinar a su antojo   — Pero no te equivoques, no te haré esto fácil. Créeme cuando te digo que será un infierno de principio a fin. — amenazó en un tono totalmente discordante, alegre y suave. En el fondo sabía que jamás sería capaz de  provocarle aquel infierno a Blaine, pero al menos en ese momento sentía la necesidad de hacer que su mundo ardiera en llamas, que se tragara sus palabras y que pagara por cada una de ellas. Acortó aún más la escasa distancia que los separaba hasta prácticamente murmurar sobre los labios de su mejor amigo, ”Si perra me quieres, perra me tendrás” —  Le diré a mis padres que estoy enamorada de Malfoy y que pienso que es mucho más conveniente formar una alianza con él. Que por más que intenté no hay nada entre nosotros y que no soporto la idea de que te metas entre las sábanas de toda la escuela — continuó con la misma entonación, sabiendo que la veracidad de sus palabras únicamente recaía en la última oración. ¿Qué importaba de todas formas ya? —  De cualquier forma tendrás la oportunidad de ser libre y terminar junto a Pyritte. No es necesario el melodrama de en medio. — ”Tú desataste esto, Blaine”. Ahora ya no había vuelta atrás, algo se había roto.

Sin cuidado alguno apartó a Blaine, dándole un fuerte empujón hacia atrás y rompiendo la intimidad entre ambos. ”No lo hagas, Sienna”. gritó su mente cuando un impulso cruzó su cabeza, pero en ese momento lo último que tenía era el control racional de sí misma. Totalmente descontrolada, observó al que pronto sería su ex prometido   —  Y para que tu incapaz mente entienda de una vez por todas… No era sólo Pyritte mi problema, lo hubiera sido cualquiera que se te hubiese acercado. ¿No lo ves?—  claro que no lo veía, pero ya era demasiado tarde para que cualquiera de los dos intentara ser algo más que ciegos. ”Imbécil”.

Tragándose su rencor y sus ganas de volar el baño con un bombarda, desvió su mirada hacia otro lugar. En ese momento odiaba a Blaine Zabini, lo odiaba y por eso debía encontrar a Scorpius y terminar de una vez por todas con la farsa. Esa noche estaba determinada a confesar todo a sus padres, a atar su futuro al del hijo de los Malfoy y a perder por siempre a su mejor amigo. No pudo evitarlo, a pesar de lo irritada que estaba sentió como una tibia lágrima se deslizaba por su mejilla." Compórtate por amor a Merlín", se dijo a sí misma mientras borraba todo rastro de ella   —   Abre la puerta, por favor— .  ¿Qué pasaría?, no lo tenía del todo claro, pero la ira de Rabastan Lestrange no podía ser siquiera comparable con el dolor que ya estaba sintiendo. Porque estaba herida, porque había perdido una parte de ella durante esos eternos minutos en el baño. ¿Así se sentía el perder un amigo?, porque de alguna forma dolía como si estuviese perdiendo mucho más.
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Mensaje hechizo realizado el Sáb Oct 24, 2015 10:29 pm


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Sienna se giró y sus rostros quedaron a unos escasos centímetros de distancia. Blaine la tenía acorralada contra la puerta del baño, con la cerradura hechizada para que no pudiese escapar de la conversación. No había oportunidad de huir, Zabini había decidido que zanjarían el incómodo asunto de su compromiso esa noche y en ese baño. Había decidido que su ex mejor amiga tendría que aceptar la oferta de Pyritte, que fuera ella quién los salvara de la tortura a la que estuvieron sometidos durante un año. A la que estaban sometidos desde su confesión en la residencia de los Lestrange: el tener que verse, hablarse e incluso besarse en presencia de la sociedad mágica mientras su relación se caía a pedazos. El simple hecho de tener que estar tan cerca cuando el abismo que los separaba crecía cada día más.

Tu opinión sobre Pyritte no me interesa, Sienna —le dijo con suavidad, con calma mientras extendía su mano hasta la cara de la muchacha y la acariciaba con lentitud. Sin temor a que se negara, tampoco inquieto por lo que pudiera pensar. Más bien fue un gesto calculado, sibilino, como el reptar de una serpiente —Ni tampoco sobre mi vida y mis planes futuros. Lo mejor que puedes hacer es no entrometerte y cooperar para que los dos salgamos de esta patética situación lo antes posible —la muchacha acortó aún más la distancia entre ellos, de manera que sus labios quedaron casi pegados. Cada palabra que salía de su garganta incrementaba aún más el roce de sus bocas, un efecto provocador, que lo incitaba a callarla con un beso furioso para que dejase de decir tonterías —No es necesario que me amenaces, querida. No soy tu enemigo, sólo quiero librarme de esta situación de una vez por todas —Inquirió, sin dejar que su lenguaje corporal  hablara de sus ganas de arrancarle la ropa y hacerle el amor allí mismo, sobre el lavabo —Si le dices a tus padres sobre tu relación con Malfoy, lo más probable es que te den una bofetada en el rostro, te alejen de tu rubito adorado y te manden a estudiar a Rusia. Son gente de palabra y honor, nunca le fallarían a Blaise y Pansy.

La muchacha lo alejo con un empujón y Blaine pudo recuperar un poco del aire que se estaba negando a entrar en sus pulmones. Era difícil soportar las ganas de tocarla, de acercarla a él y decirle que todo iba a estar bien. Pero era muy difícil  también olvidar que las manos de Scorpius  Malfoy  habrían estado allí, en los mismos lugares en los que ponía las  suyas.  

La que está haciendo un melodrama de esta situación eres tú, Sienna, no yo. Pyritte es mi mejor amiga…y mi futura prometida —<< Tú no. Ya no lo eres >> —Tienes que superarlo y admitir que es una buena opción para terminar con el compromiso sin salir perjudicados. No te dejaré cometer una locura delante de Rabastan, porque conozco a tu padre tan bien como conozco al mío, querida. No conseguirás nada más que una bofetada en el rostro por tu insolencia y varios días de encierro, mientras te mantienen alejada de tu amado.


Una sonrisa cínica le bailó en los labios mientras se recostaba sobre la puerta y cruzaba los brazos con diversión, vetando la salida y bloqueando toda  posibilidad de escape. Sienna saldría de allí, únicamente, bajo la condición de aceptar el plan con Pyritte. Si no cedía bajo los argumentos razonables, lo haría bajo la presión y la imposición de la realidad. No la dejaría perjudicarse frente a sus padres, quizás le tuviera un enorme rencor por atreverse a retozar justamente con Scorpius Malfoy, quizás ansiaba tenerla a mil metros de distancia para no sentir esa inquietud dolorosa en el pecho al saber que le pertenecía a otro, pero no la dejaría perjudicarse.

No es necesario firmar una declaración de guerra, Sienna. Lo único que quiero es alejarme de ti lo más pronto posible y hacer como si esto —la señaló a ella, y se señaló a él mismo —No hubiera existido nunca. —las últimas palabras salieron como una lenta cascada, como si la frase le hubiera estallado en la garganta y los fragmentos hubieran arañado todo a su paso. Era el fin, ella lo había dañado por elegir a Scorpius, y él la había dañado a ella al elegir a Pyritte como su futura esposa. Las cuentas estaban saldadas. No se debían ya nada el uno al otro. Excepto quizás, algunas palabras de despedida.

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Mensaje hechizo realizado el Dom Oct 25, 2015 10:26 pm


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Su mirada recorrió los trazos del mármol del lavabo por unos minutos, desviándose hacia las llamas hechizadas que flotaban frente a las paredes en cuanto escuchó la voz de Blaine. No se detuvo a observarlo con la cálida mirada con la que siempre lo recibía, ni tampoco le dedicó aquella sonrisa inocente que sólo él le provocaba desde que eran pequeños, pues todo eso se había esfumado hace meses y ahora, en ese preciso momento, lo entendía. Muy a su pesar, era precisamente esa comprensión la que la estaba matando sin tregua en la mansión de los Nott. No era Pyritte, no era Scorpius, ni siquiera era la inflexibilidad de su padres. ”Me estás matando tú, Blaine”. Cada mirada, cada palabra, cada gesto que su mejor amigo hacía dolía como una espina que se enterraba de a poco en su piel, marcando un camino que nadie había recorrido antes con tanta profundidad.

Habría sido fácil dejarse llevar por lo herida que estaba y por las ganas que sentía de salir corriendo, después de todo lo único que debía hacer era aceptar los términos del plan que formulaba como una imposición su prometido.  Pero aquello habría significado algo que no estaba dispuesta a aceptar, algo que no toleraría ni siquiera bajo una maldición Imperius   —  Creo que no estás entendiendo del todo el concepto, Zabini. Permíteme aclararlo una vez más —  murmuró con un tono ácido y poco natural, prácticamente forzado debido a  lo cerrada que se encontraba su garganta. ”¡No te perderé a manos de ella!”, reprochó su mente a gritos sin dejar que aquella euforia se reflejara del todo en su semblante — No me interesa la planificación que hayas hecho con la hija de los Nott para salir de este compromiso. No accederé y, por lo demás, quién me ponga la mano encima no es más asunto tuyo —  agregó, por fin atreviéndose a confrontarlo con una mirada acusadora, llena de un rencor que jamás pensó sentir por su prometido. No le importaba recibir una bofetada de su padre ni que la mantuvieran encerrada por lo que quedaba de verano, era un precio que estaba dispuesta a pagar por no seguir las órdenes de nadie, menos de una cualquiera como lo era Pyritte. ”Además, Scorpius jamás lo permitiría”.

Dio un corto paso hacia atrás y con cautela observó el marco de la ventana que daba hacia el patio trasero de la residencia. Era una estupidez de cabo a cabo, pero estaba dispuesta a romper aquel vidrio si el slytherin no la dejaba salir del infierno que ambos habían montado en el baño. Deslizó delicadamente su mano hacia el candelabro que había sobre una de las mesas  y lo afirmó con cierta reticencia, sin estar del todo segura cuál sería el próximo paso   —  No quieres firmar una declaración de guerra dices. ¿Acaso no ves los cuerpos en el suelo?. Ya empezó. — la tonalidad de su voz se apagó y viró hacia un camino más tranquilo pero igualmente distante. Ella había enterrado el primer puñal y ya no había caso en lamentar la sangre derramada   —  Lo que no entiendes es que no me importa caer. No cederé, Blaine. No te dejaré en sus manos. —  ”Jamás tendrás un sí de mi parte”. Un suspiro pesado le siguió a esas palabras que destilaban veneno, pero que a la vez mostraban mucho más de lo que cualquiera de los dos estaba dispuesto a aceptar.

Sentía aquella quemante urgencia por correr a abrazarlo, perderse entre sus brazos como lo hacía cada vez que estaba asustada o perdida. Pero no podía, debía reprimir el necesitarlo, el quererlo de la manera en que lo hacía. En su lugar, su mano se cerró con más fuerza alrededor del candelabro que aun sostenía hasta el punto que comenzaba a dolor — Así que dime, Blaine. ¿Abrirás la puerta o me veré obligada a crear un escándalo aquí mismo?. De la forma en la que veo esto, la opción más segura para ambos es que me dejes a mí lidiar con el tema. Tú sólo debes preocuparte por correr junto a la descerebrada que dices querer como prometida y dejarnos a Malfoy y a mí en paz. — agregó antes de deslizar el acero contra el vidrio.  

Detestaba tratarlo así, como un extraño del cuál debía desprenderse. ¿No podía ver cuánto le estaba doliendo eso?, él había estado siempre a su lado y ahora debía de alguna forma hacerse la idea de arrancarlo sin anestesia de su vida. ”Eres mi hogar, Blaine". Un suspiro aplacó nuevamente las ganas de llorar y dejarse llevar por la impotencia   — Mondd meg nekem, szerelmem murmuró en húngaro, haciendo énfasis en la última palabra. Había querido hacerla sonar como una ofensa, pero por alguna razón un remezón le sacudió el pecho. ”Ni siquiera se lo he dicho a Scorpius”, se reprochó molesta al darse cuenta de lo real que había sonado. Pero no importaba, ya no   —  ¿Abrirás? —  continuó, como si aquel adjetivo no hubiese significado absolutamente nada, aun cuando algo desconocido se estuviera removiendo dentro de ella. ”Por favor Blaine”.
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Mensaje hechizo realizado el Mar Oct 27, 2015 11:53 pm


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La actitud de Sienna era, como mínimo, desopilante. Blaine se mordía la cara interna de las mejillas para no estallar en una carcajada venenosa. No por consideración a la que había sido su mejor amiga, más bien por mantener la seriedad de la conversación y su semblante inflexible. Debía dejar de lado el placer de lastimarla, ese regusto a una victoria agridulce que se le formaba por debajo de la lengua, para centrarse en el objetivo: cortar de una vez todo lazo que los uniera.  Estaba harto de escuchar lo enamorada que estaba de Scorpius Malfoy, de presenciar lo poco arrepentida que se veía por traicionar su amistad. Él podía herirla a través de Pyritte, sí, pero en el fondo sabía que sólo lastimaba su ego…su amor propio. Nunca llegaría a sus capas más profundas, nunca. Eso lo había logrado su novio.

No es asuntó mío, tienes razón —Blaine sonrió, con una sonrisa sibilina, fuerte y débil al mismo tiempo y la miró de arriba hacia abajo con una mueca de asco en el rostro —No desde que me traicionaste. Me da igual si te revuelcas con Malfoy, con Theodore o con el mismo Draco,  lo que no permitiré es que por un capricho tuyo nos vetes una buena salida de este infierno —inquirió—No veo ningún cuerpo en el suelo. Lo único que veo es una chiquilla descerebrada intentando salirse con la suya —las comisuras de sus labios se alzaron mucho más al ver como Sienna estiraba la mano hasta tocar un candelabro. ¿Qué pensaba, que podía pegarle con eso en la cabeza y hacerlo entrar en razón? —A ver si comprendes, querida. No tengo tiempo para tus niñerías, ni para lidiar con las inseguridades que te hacen sentir inferior a Pyritte o en la necesidad de competir con ella. —metió la mano con lentitud en su túnica de gala para sacar la varita, por si era necesario. — ¿Vas a gritar? ¿Vas a montar un escándalo como una puta escandalosa del callejón Knockturn en vez de hablar razonablemente con tu prometido? —frunció el ceño en muestra de desagrado.

Blaine odiaba a Sienna, se dio cuenta en ese justo momento cuando mencionó que los dejara en paz a Malfoy y a ella. La odiaba tanto que era otra cosa. La odiaba tanto que dolía. La odiaba de esa manera tan drástica, la de quererse tanto que necesitaba arrancarle la piel a tiras y a la vez hacerle el amor hasta cansarse.

No te conozco, querida. Ya no te conozco —no dejo de sonreír mientras se acercaba con lentitud a ella. —La joven que yo conocí era una dama en todo sentido de la palabra. Ahora pareces una niña, Mya. —avanzó hasta dejarla acorralada en contra del lavabo, una de sus manos se deslizó de manera premeditada por el brazo de Sienna, para llegar al extremo por donde sostenía el candelabro.  — ¿De verdad prefieres que nos lastimemos hasta desangrarnos en vez de aceptar la propuesta de Pyritte? —Buscó la mirada de su ex mejor amiga a la vez que sostenía con firmeza su muñeca— No harás una locura, no me obligarás a hechizar este lugar para silenciar los gritos, ni a reparar todo lo que rompas en medio de tu arrebato. —sus ojos, magnéticos, se clavaron en los de la muchacha, su otra mano se afirmó a la cintura de Sienna para pegarla a él —¿No crees que haremos una bonita pareja? —apoyó el mentón sobre su  hombro y le susurró al oído. —No tienes opción, no te dejaré escapar hasta que aceptes.

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Mensaje hechizo realizado el Miér Oct 28, 2015 2:03 am


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La sola idea de sentirse inferior a alguien como Pyritte Nott le parecía absurda, por no decir irrisoria. No se trataba tan sólo de la materia gris que brillaba por su ausencia en la cabeza de la castaña, sino que también su reputación hacía imposible para cualquiera el tenerle envidia. No había competencia entre ambas, sobre todo porque no existía absolutamente nada que comparar; Una  disfrutaba de la compañía de cuánto hombre pasara por su cama, la otra gozaba de una única marca en su lista, a una no le importaba la ligereza de pensamiento con la que se movía por el mundo, la otra buscaba conocerlo todo, una manipulaba con sus atributos físicos, la otra con su mente ávida. Eran dos serpientes con distinta coloración de piel y eso podía notarlo cualquiera sin demasiado esfuerzo, incluso el amargor del veneno era diferente. Sin embargo, había algo que codiciaba de Pyritte, algo que había perdido en los últimos meses y que pronto le pertenecería a quien menos lo merecía   —  Blaine, por favor. Voy a pensar que es cierto que ya no me conoces. ¿De verdad crees que tus palabras logran herirme? — lo increpó con un atisbo de sonrisa. ”Lo hacen”. No iba a admitirlo, por supuesto, darle ese poder a su prometido era tan ilógico como la simple noción de que la menor de los Nott tuviese en su poder algo que ella anhelaba y que no estaba preparada para dejar ir.

Sus dedos se aferraron con más fuerza al candelabro y un ruido agudo resonó en sus oídos al pasarlo contra el vidrio. Era molesto, pero aún demasiado bajo como para que cualquiera que no fueran ellos lo escuchara   —  Antes de llamarme cría, puta o descerebrada, deberías aprender a mirarte en un espejo. Hablas de comparaciones. ¿De verdad te crees en posición de hacerlas? — . ¿Quién era el que se comportaba de manera infantil porque su mejor amiga se había enamorado?, ¿Quién era el que había prostituido sus emociones permitiendo que todo Hogwarts se metiera en su cama?, ¿Quién era el que confiaba en la superficialidad del plan de Pyritte?. ”No me hagas cargar tus muertos, Blaine”. Sin embargo, y a pesar de la toxicidad que pujaba por salir de ella, sus labios se mantuvieron cerrados. No iba a caer tan bajo como él, no iba a dañarlo deliberadamente simplemente por el placer de hacerlo, por mucho que se lo mereciera. En su lugar sólo reaccionó apartando la mano de forma violenta cuando su prometido intentó aferrarla de aquella forma. El acero del candelabro volvió a resonar, esta vez contra el lavabo, justo antes de caer al suelo y terminar de dar el espectáculo por el mismo. Sólo podía esperar que alguien lo hubiese escuchado.

Hizo el amague de moverse para coger nuevamente su arma, pero la mano de Blaine afirmaba su muñeca con demasiada fuerza. Lo miró con irritación, como si con sus ojos buscara hacerle el daño que sus palabras no habían logrado   —  No quiero que nos lastimemos, pero podríamos decir que verás mi sangre correr antes de que acepte su propuesta  — respondió en un tono ácido a la metáfora, sin ceder a la confrontación. Lo detestaba, en ese momento más que en ningún otro. Lejos habían quedado las riñas por cómo Blaine era un pésimo amigo por no ir a verla a los partidos de Quidditch, las malas miradas porque a veces debía escoger a Piper para pasar los fines de semana, incluso ya ni siquiera le importaba la rabia que había sentido al enterarse de que él pasaría su verano con Adhara. En ese momento simplemente lo odiaba. Sus facciones se endurecieron lo más que pudieron y cada músculo de su cuerpo se tensó al sentir el brazo de quien había sido su mejor amigo cogerla por la cintura. ”Por Merlín, ¿Qué demonios haces?”, pero no necesitaba preguntarlo en voz alta, en el fondo lo sabía. Ya no era el contacto de un chico tímido y asustado o el fraternal abrazo de su mejor amigo,  ahora aquella fuerza con que la sostenía exhalaba posesión, una que no le pertenecía pero aun así demandaba.

Los juegos de Blaine Zabini siempre habían sido peligrosos, pues carecían de regla alguna y únicamente acababan cuando el slytherin conseguía lo que quería. Los conocía, sí, pero ser partícipe de alguno era algo que jamás hubiese pronosticado, al menos hasta ese día. Sólo entonces se preguntó si su prometido se había detenido a pensar a quién le estaba dando las estocadas. Si él quería fuego sin importarle las quemaduras que dejaba, ella le pagaría con la misma llama. De eso iba todo aquello, de quién cedía primero — ¿Así que tu problema es ese?. Te gustaría que yo estuviera contigo y no con Malfoy, por eso quieres escapar a toda costa. — susurró de la misma forma en que él lo había hecho, sin apartarlo y, por el contrario, dejando que su cuerpo se amoldara al de Blaine. Estaba consciente de que recurría a un arma de doble filo, pues ni siquiera tenía la certeza de que eso siguiera siendo así después de la cena en su mansión y la proximidad entre ambos comenzaba a atormentarla nuevamente. ¿Pero qué más daba?, se arriesgaría a estar equivocada —  Lo peor de todo es que te hubiese escogido a ti, Blaine, de haber sabido antes. — ”¿No es lo que quieres escuchar, querido?” — Creo que nosotros hubiésemos hecho una mejor pareja. Podría haber sido tuya y de nadie más — continuó con calma mientras ladeaba la cabeza. Manipulaba la verdad, pero justamente eso era lo que más temía, que cada palabra era cierta de alguna manera.

Suspiró con pesar, intentando mantenerse firme en su decisión y no caer en ese magnetismo absurdo que Blaine le estaba generando aun sin proponérselo. Sus labios rozaron con delicadeza la mejilla de su amigo, bajando hasta la mandíbula y volviendo a subir de manera imprudente — Pero nada de eso importa ahora. ¿Sabes por qué? — cerró los ojos antes de seguir, sintiendo el pesar de las palabras incluso antes de pronunciarlas —  Porque te odio, Blaine. Y eres la última persona con la que querría estar — sentenció finalmente, sintiendo la amargura de la mentira que comenzaba a aparecer en su boca. Le dolía decirlo y no podía evitar que una parte de ella quisiera cerrar sus brazos por sobre los hombros de su prometido, aferrándose a él para jamás soltarlo. ”Pero debo hacerlo, debo dejarlo”.

Si ninguno daba un paso atrás, no quedaba más que acostumbrarse al infierno que ambos se empeñaban en mantener —  Al parecer será una larga noche — murmuró sin apartarse ni un centímetro de él y dejando claro que no pensaba ceder. Notaba la inconsecuencia entre su discurso y la cercanía con Blaine, sin embargo, si esa era la última vez que tendría a su mejor amigo no quería apresurar lo inevitable. ¿Lo notaría él también?, ¿Le creería?.
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Mensaje hechizo realizado el Mar Nov 03, 2015 1:38 am


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Sienna se dejaba enredar en su juego por voluntad propia; era una presa lista, atrapada en su telaraña y no fue para nada difícil lograrlo. Blaine había inyectado un poco de veneno en sus palabras, en su actitud, y fue más que suficiente para que su ex mejor amiga se expusiera en carne viva. Ahí estaba, la muy orgullosa señorita Lestrange, diciéndole delante de toda una fiesta que sólo se casaría con otra por sobre los cadáveres de su familia. Negándose a dejarlo en las manos de otra. << Auto-consuelo, Blaine >> la voz de su abuela Genobive, que muchas veces le hacía de conciencia, habló con crueldad. << Mírala, Blaine, no la heriste a ella, sólo hieres su orgullo. No eres lo suficientemente importante >>

“Su orgullo es más que nada” pensó, mientras sus ojos oscuros, rapaces, se clavaron en los de su prometida. Sus dedos se aplastaban contra la baja espalda de Sienna, arrugando la tela del vestido a causa de la presión. Quizás también estuvieran lacerando su piel. En reflejo del deseo que sentía por ella, sí, de su ansias de que le perteneciera. Si no también por la rabia que le quemaba el estómago al escuchar sus palabras. << Miente con propósito >>

Hubiéramos sido la peor pareja en el mundo mágico, querida —dejo salir una carcajada mientras soltaba el agarre de la mano de la muchacha y la apretaba contra su cuerpo con ambos brazos. Estaban muy pegados, en una actitud nueva. De pequeños habían dormido juntos muchas veces y antes de Malfoy solían abrazarse de vez en cuando. Pero nunca de esa forma, una forma que le incendiaba los nervios y lo hacía querer gritar de ansiedad. Quemaba, tenerla cerca quemaba más que sus palabras. Más que sus pensamientos cuando se la imaginaba en la cama de Scorpius —Tanto como Blaise y Pansy. Era cuestión de tiempo, esto, el que termináramos odiándonos. Queriendo arrancarnos los ojos el uno al otro y deseando estar a un mundo de distancia. ¿Recuerdas que te lo dije aquella tarde en el puente? —su sonrisa sibilina no vaciló, mas sus ojos no expresaban otra cosa que no fuera dolor. Ese tipo de dolor que quema como el frío, como el mismo invierno. — ¿Qué buscas con esta actitud, Dolly? ¿Qué sea tan ingenuo como para creer que me deseabas, que sólo corriste a los brazos de Malfoy porque no quise intentarlo aquella tarde? —Blaine susurró en su oído; Sienna era una jugadora predecible, sobretodo porque no acostumbraba a jugar, no con él. Era una pieza débil en el ajedrez de sus padres, de marfil, blanca, pronta a ser destruida por cualquier peón. Por las manos de Blaine —Tus intentos por seducirme no están surtiendo efecto. No estás tratando con un soso desabrido como tu novio. Deberás intentarlo con más ahínco si quieres que te crea —Una de sus manos fue reptando a través de la espalda de Sienna con lentitud, hasta el nacimiento de su cabello. Sus labios se posaron primero en su cuello, aunque inmóviles, luego en una de sus mejillas —Aun así, no me odias, Sienna. Estas muerta de celos porque será Pyritte Nott quién camine hacia mí vestida de blanco. Porque sabes que se verá hermosa, porque aunque no lo aceptes, ella ha ocupado tu lugar. —las ganas de gritarle que sí, que la quería sólo para él lo devoraban por dentro, lo mordían como si fuesen un perro colérico. —Nada de lo que hagas, ninguno de tus arrebatos de niña mimada, logrará que eso cambie. Compréndelo. ¿Quieres que lo hagamos por las malas? —se alejó un paso hacia atrás y la miró con cierta diversión, con cierto dolor.

Estaba dispuesto a hundir el puñal hasta el mango si Sienna no le permitía escapar. Porque eso era lo que estaba haciendo su ex mejor amiga, amarrándolo para que no se fuera. Negándose a aceptar que alguien decidiera alejarse, su ego no se lo permitía. Sabía que se desgarraría por dentro al tener la sangre de ella en sus manos, que tendría que despedazarse a sí mismo luego de despedazar a su prometida. Pero la muchacha no le daba otra opción.

Sólo acepta, Sienna —Blaine la miró a los ojos de forma penetrante, casi como si quisiera traspasarla y ver dentro de su alma. Con la intención de desnudarla psíquicamente ante él. Quizás físicamente también, porque sus manos se había dirigido de manera instintiva hasta los lazos que sostenían el vestido de Sienna. Algo en él estaba seguro de que le diría que sí, no a lo del plan con Pyritte, si no a otra cosa. —Podrás casarte con Malfoy. Los dejaré en paz como me has pedido —la empujó un poco hacia atrás, de tal manera que la cintura de su prometida chocó contra el borde del lavabo. Su voz encerraba un matizo peligroso, desesperado. —Ya no volverás a saber nada de mí ni de ella. —volvió a apoyar los labios en el cuello de la muchacha, esta vez depositando pequeños besos sobre la piel blanca. Sus manos seguían ocupadas desanudando las cintas. —Sólo di que sí y me alejaré tanto que no recordarás mi existencia.
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Mensaje hechizo realizado el Mar Nov 03, 2015 8:14 pm


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Una sonrisa con cierto atisbo de inocencia se dibujó en sus labios ante la aseveración de Blaine. Si consideraban cada una de las aristas que habían contribuido a que llegaran a esa situación, no había nada más claro que el hecho de que ambos formaban una pareja terrible. Sin embargo, había mucho más que contar que los baches en un camino escarpado. Aún estaba el cielo que los protegía desde arriba y que su mejor amigo le había enseñado a apreciar durante trece años, para ella jamás había existido una vista más valiosa que esa. ¿Por qué hubiese sido diferente en una relación?. Siempre habían sido buenos el uno para el otro y le costaba imaginar que algo de eso pudiera cambiar. ”Pero quizás sólo nos ayudemos siendo amigos”. El hecho de que jamás hubiese visto a Blaine como algo más que un amigo, prácticamente como un hermano durante casa segundo de su vida, la hacía dudar de todo lo que sentía en ese momento. ”Simplemente debes estar enfadada porque sea la estúpida de Pyritte, nunca antes te había molestado así un ligue de Zabini. No seas idiota.”. Era lógico, y probablemente prudente, pensarlo así. Pero los brazos de su prometido aferrándose a su cintura de aquella manera, la forma en que podía sentir los latidos sobre su propio pecho, la intimidad que se había creado entre ambos de forma tan natural, enviaba todo aquel razonamiento al mismo infierno.

Tuvo que coger un respiro profundo para poder responderle a lo siguiente, aunque no tenía del todo claro cuáles eran las palabras ideales para desmotar la comparación con Pansy Zabini. Lo único que realmente tenía claro era que ella jamás se casaría si no estaba enamorada y del todo convencida de ello —  No te quiero destruir. Siempre has sido consciente de que me importas demasiado como para dar un paso así. Si hay alguien destruyéndote, eres tú mismo — sentenció en un escape sencillo al real conflicto entre ambos. Sus ojos recorrieron la sonrisa retorcida de Blaine y todas las facciones de su rostro, buscando algo que le permitiera entenderlo. Quizás fuese una respuesta sincera lo que él buscaba, pero no podía dársela cuando ni siquiera ella terminaba de encontrarla —  Yo no corrí a los brazos de nadie — murmuró bajando levemente la mirada. Era como si todo el hilo de ideas que tenía en la mente se hubiese cortado de golpe. Tenía tanto para decir, tanto que reprochar, y repentinamente nada de eso venía como una buena contra. Mantuvo una actitud marmórea, sin dejar que sus propias expresiones la traicionaran antes de tiempo. Con otras personas su primera reacción habría sido apartarse y retorcer en el suelo a quien se atreviera a tocarla de aquella manera sin su consentimiento. Pero él no era cualquier persona, era su mejor amigo, era su Blaine, y cada caricia era quemante. No podía distinguir si estaba bien o era el peor juego al que ambos podía jugar, pero algo en la forma en que él deslizaba los labios por su cuello la hacía sentir que era justamente ahí donde pertenecían. La voz de su prometido se había calmado, volviéndose casi imperceptible, y sólo entonces pudo escucharse a sí misma; ”Mierda, no. Sienna, detente. “

Agradeció que la distancia volviera a ocupar su lugar entre ambos, pues estaba limitando algo que de a poco se volvía inevitable para ella y que por más que quisiera, no podía aceptar —  Llámalos arrebatos si te apetece, pero te puedo asegurar que no lo son — comentó en un tono ligeramente alto y muy marcado, como si necesitara esa fuerza en su discurso para volver a tener el control de sí misma. Blaine estaba manejando sus fichas de forma despiadada y creando una marca en ella que no quería lucir. —  ¡Detente! — exigió con irritación al ver cómo la serpiente volvía a acecharla. Pero aquel roce, aquel filo en sus palabras, era simplemente demasiado. Con fuerza y sin estar del todo segura de desearlo, apartó a su mejor amigo con un empujón que dejó doliendo sus brazos. ”No soy tu juguete”.

No se molestó en arreglar las cintas de su vestido y únicamente se abrazó a sí misma para evitar que éste cayera al suelo por el peso de la propia tela. Sus ojos estaban fijos en el suelo, pero pronto se encontraron con lo de Blaine —  No has entendido nada. ¿No es así? — preguntó con tranquilidad, pero con rencor latiendo en cada una de sus palabras. No sería otra las víctimas de las hormonas de su prometido, menos aun cuando le constaba que él había dejado el respeto por la amistad de lado. No la veía como pareja ni como amiga, pero entonces tampoco le permitiría poseerla como otra mujer en su lista. Elevó ligeramente el mentón con seguridad —  Mi intención no es seducirte ni tampoco tenerte. Todo lo que pudo ser, ya no fue. No te estoy diciendo que te hubiese escogido, Blaine, sólo que seas consciente de que jamás me diste la oportunidad de hacerlo. Ni esa tarde en el puente, ni nunca, porque siempre había alguien más entre tus brazos y dejaste claro que así lo querías. —  un suspiro instauró la pausa que necesitaba para dar media vuelta, pues no quería mirarlo, no podía. Observó con incredulidad su propio reflejo en el espejo y por primera vez sintió culpa —  Tampoco corrí con Scorpius. Él simplemente estuvo ahí, me acompañó y me demostró que había en él mucho más de lo que todos piensan. Si pudiera enmendarlo lo haría, pero no fue mi plan enamorarme de él, ¿Sabes?, no lo hice para lastimarte. Como supongo que tú no sientes todo esto por Pyritte por mero capricho. ¿No?  — y era eso en el fondo lo que más temía, que hubiese algo real ahí. ”Recuerda respirar”.

No supo si pasaron minutos o simples segundos, pero parecían horas las que había dedicado a darle vueltas al asunto. Sus abrazo se volvió casi asfixiante, tenía las uñas prácticamente clavadas en su propio vestido y cada músculo de su cuerpo estaba tenso. Quiso mirarlo, pero incluso contemplar su reflejo resultaba en cierto grado doloroso — Blaine, dime que lo que sientes por Pyritte es real. Mírame a los ojos y dime que es ella con quien quieres pasar el resto de tu vida y que no lo haces simplemente para lastimarme. Dime que te hará feliz con sinceridad. — dejo escapar mientras intentaba retener el impulso por quitar lo dicho. No quería verlo lejos, no quería que le perteneciera a otra, no quería que dejara de existir —  Los dejaré en paz y no permitiré otra vez que mis celos interfieran con tu vida. Sólo dime la verdad. — murmuró en última instancia en un tono que revelaba la súplica en él. Se estaba conteniendo, por el bien de su mejor amigo, por su felicidad, pero no podía negar que parte de ella estaba sangrando en ese momento. Se volvió a mirarlo y dio un paso hacia él. ”Sólo dilo y me iré de aquí”.
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Mensaje hechizo realizado el Miér Nov 04, 2015 12:55 am


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La pregunta de Sienna congeló a Blaine. Su empujón, en cambio, sólo logró hacerlo sonreír. El muchacho no solía prestarle mucha atención a los sentimentalismos, o más bien, prefería ignorarlos a conciencia. Esa parte de él que lo hacía tan débil, que lo sometía a sus impulsos irracionales, que era incapaz de reprimir o de extirpar. Prefería, por lo tanto, hacer esa parte a un lado y no reparar en su existencia hasta que se imponía con fuerza, no darle nombres, no darle relevancia. Cómo en ese momento, como cada vez que la imagen de Sienna se materializaba frente a sus ojos. Ponerle etiquetas a las relaciones no era lo suyo, sólo sabía que personas le importaban con tanta intensidad que podría matar o morir y que personas no. E incluso esa definición era ambigua para él, porque allí estaba, despedazando con cada arma que tenía a la única mujer que había llegado a amar en el mundo. A amar de todas las maneras posibles: cómo amiga, como hermana, como amante. << El amor y el odio son una cara de la misma moneda >> la voz de su abuela seguía resonando en su cabeza.

No, querida, te equivocas una vez más. —se quedó a unos pasos de ella, observando como sostenía su vestido para que no cayera. << Ojalá hubieras sostenido nuestra amistad de esa manera, para que no derrumbase como lo está haciendo >> —Me destruiría quedarme a tu lado —su voz era un reproche, era otra puñalada más. El daño que Sienna le había hecho al fijarse en Malfoy no podía ser reparado. La grieta en su relación estaba abierta desde el mismo día en que se enteró de esa locura, y no podía ser rellenada —Pyritte no es una mente brillante, en eso estamos de acuerdo. Habla tonterías la mayor parte del tiempo, es superficial y alborotada, a veces insoportable. Y sí, no es muy selectiva con los tipos que se lleva a la cama, algo que no considero un defecto. Pero es mi amiga, una amiga que jamás me traicionó, ni me dio la espalda por correr detrás de los pantalones de ningún tipo. —sus facciones se iban endureciendo a medida que hablaba de su, quizás, futura esposa. —No te hablaré del amor que vociferas tener por Malfoy, aunque hay algo en común en los sentimientos que tú tienes por ese imbécil desabrido y en los que tengo yo por Pyritte: veo en ella algo que nadie más ve. —cada una de sus palabras era cierta, no le estaba mintiendo. —La conozco desde que somos pequeños, igual que a ti. Creo que funcionará.

Blaine se arregló un poco la corbata, que se le había desajustado, y miró una vez más a su prometida a través del espejo. Se abrazaba a sí misma como si tuviera miedo de caer, enterrándose las uñas en los brazos. Parecía una muñeca de porcelana, frágil, fácil de romper. Un atisbo de culpa le quemó en la garganta, impidiendo que las mentiras salieran a borbotones. No le costaría nada decirle que estaba enamorada de Pyritte, mentirle en la cara, decirle que si era capaz de hacerlo feliz. Mucho más capaz que ella. Pero se quedó callado.

Sabes bien a quién amo, Sienna Lestrange. A la persona que se revuelca en las sábanas de quién más detesto en el mundo mágico. —avanzó otra vez hacía ella y la dio vuelta agresividad —A la persona que no le importo una amistad de trece años al momento de elegir con quién tirar. Podrás decir lo que quieras, querida, pero tú clavaste primero el puñal. Sabes muy bien el porqué de mi decisión, no es tanto para herirte, como para alejarme de ti— << No volverás a humillarme >> — Y Pyritte es mi mejor opción. No sé si me hará feliz, cualquiera sea el significado que esa acepción tenga para ti. Sólo sé que no me traicionará. ¿No es suficiente?

Enterró la yema de los dedos en sus brazos pequeños una vez más, intentando contener su rabia, las ganas de gritarle que sólo ella tenía la culpa de lo que estaba sucediendo. Que con su excusa de enamorarse sin intención había echado por tierra una amistad de años.

Pyritte Zabini suena bien —le guiño un ojo, mientras soltaba el agarre y le cogía una de sus manos. La que tenía el brillante anillo de esmeralda, el que había estado en su familia por tantas generaciones —Ella estará feliz de tener esta alianza en su mano —dijo, acariciando con suavidad la piedra preciosa — Ella lo lucirá orgullosa en todas las fiestas, ella no deseará otro apellido ni llorara cada noche por estar comprometida conmigo. Pyritte quiere tu lugar, Sienna, lo ha querido desde siempre. Mientras tú deseas estar en otro sitio con otra persona. —hizo el ademán de quitarle la alianza —No tiene segundas ni terceras intenciones, quiere estar colgada de mi brazo con ese anillo en su dedo y nos ayudara a salir de este compromiso. Podrás irte con el imbécil de tu novio mientras yo avanzo hacia el altar con su prima. Si quieres, ahora mismo podríamos quitarse esa esmeralda horrenda de la mano.  —jugaba otra vez con la mente de Sienna, con su orgullo, esperando que estalle, que le duele el tener que cederle su puesto a quién consideraba su competencia. La doble intención en su actitud y en sus palabras: quería que lo dejara libre y a la vez, que quisiera seguir atada a él como una loca. Sin más razones que por aferrarse a lo suyo, a lo que habían tenido durante todos esos años. Lo que estaban a punto de perder.

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Mensaje hechizo realizado el Miér Nov 04, 2015 3:31 am


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Esperaba que él entrara en razón, que fuese cual fuese su respuesta no se guiara por el rencor que seguramente estaba sintiendo y se atreviera a decirle la verdad. ¿Podría reconocer acaso si su mejor amigo mentía?, quizás en otra época, quizás antes de que se creara esa brecha que ahora los separaba. Conocía a su Blaine de memoria, por trece años lo había hecho, y en ese momento sólo podía preguntarse si el hombre que tenía adelante era el mismo chico con quien había compartido prácticamente toda su vida. No podía ni quería pensar en la posibilidad de que fuese ella la causante del quiebre, debía convencerse de que la distancia que se forjaba entre ambos era producto de las malas decisiones de sus padres y los Zabini, porque de lo contrario no podría perdonarse a sí misma jamás. ”No es mi culpa”, se repitió en su cabeza. Ella no había querido destruirlo, nada de lo que ocurría en ese baño era normal y ciertamente no era su objetivo. Montarle una escena de celos a quien hasta ese verano consideraba como un hermano  no formaba parte de sus planes y no comprendía del todo como él era capaz de generarle esas emociones. Lo que más detestaba era no tener el control de todas las situaciones que la rodeaban y él, en ese momento más que en ninguno, estaba haciendo que lo perdiera.

No podía evitar sentirse incómoda, tanto por lo que Blaine le generaba como por la noción de que aun sabiendo la clase de persona que era Pyritte, él siguiera escogiéndola. Se sentía desplazada, sí, pero por su mente siempre había rondado la idea de que su mejor amigo terminara con alguien que realmente lo mereciera. Alguien que viera más en él que un playboy, un juguete vacío que sólo sirve como guía a la cama. ”Alguien que te vea como lo hago yo”. No podía aceptar a la idiota de Nott, no podía aceptar a nadie. Apartó la mirada de golpe, agobiada por aquellos sentimientos encontrados y tan ilógicos dada su situación, permitiendo que él la girara con aquella irreconocible violencia. ”Tienes novio, Sienna, muestra un poco de decoro” —  Yo.. — hizo un intento por responderle, pero no podía. ¿Qué diablos iba agregar?, él tenía razón —  Lo siento, Blaine. Jamás fue mi intención traicionarte. ¿Pero qué otra opción tenía? —  Porque no la había tenido, ¿No?. Su mirada buscó consuelo en algún surco del diseño del mármol, ahí donde no podría encontrarse de frente con la de su prometido. Intentaba guardarse la rabia, o quizás su propio dolor, para ella misma. Pero poco a poco lo que en verdad sentía se escapaba por las grietas de las defensas que montaba, sin darle más chance de reprimir nada —  ¡No es tu mejor opción! —  exclamó de forma inesperada, cediendo el escaso control que aún tenía sobre sí misma. ”Intento ser civilizada, por amor a Merlín”, ¿Por qué no podía entenderlo Blaine y actuar de igual forma?.

No sentía la presión de los dedos de su amigo sobre su brazo, pues sólo podía enfocarse en aquella molesta sensación quemante en su pecho. Con cada palabra la llama se hacía más intensa, más profunda y dolorosa. Le había dado la oportunidad de que todo eso acabara y él había decido arremeter una vez más. Intentó apartarse con brusquedad del agarre, pero su fuerza cedió en cuanto escuchó el nombre de Pyritte — Suena horrible —  farfulló de forma ininteligible mientras una imagen de la castaña vestida de novia bailaba en su retina. Odiaba la idea, odiaba que en realidad fuese una posibilidad. No notó cuando fue que Blaine aflojó la presión sobre ella, pero instintivamente hizo el amague de retirar la mano cuando éste la tomó para contemplar el anillo que aun los comprometía. Era suyo, y no iba a permitir que una cualquiera lo tuviese. Ya le había robado a Blaine, ¿Ahora pretendía hurtar cada trazo de su memoria? —  Me importa un cuerno la felicidad de Pyritte o el afán que tenga por encontrar un esposo rápido y dejar atrás esa fama de prostituta barata que tiene. — murmuró con desdén mientras fruncía el ceño. Dio un paso hacia atrás y cerró el puño, conteniendo el ligero temblor de su mano.

Estaba irritada, eso era lo único que podía identificar entre todo ese mar de excusas, de mentiras que pasaban por verdades y de verdades que pasaban por mentiras. ”Cállate, Blaine, o te arrepentirás”, le suplicó en su mente. No quería desatar algo de lo que luego se arrepentiría, pero él simplemente se esforzada de manera sobrehumana para sacarla de sus casillas. Seguía a pesar de las peticiones de tregua, seguía a pesar del daño que le hacía y seguía aun cuando fuera ella quien estaba dispuesta a aceptar que se fuera con otra. ¿De qué le había servido todo?. ”A él no le importa”, y a ella tampoco le importaría. Mordió el interior de sus mejillas en un último intento por llevar las riendas de su propio temperamento, pero su lengua parecía no tener reparo alguno en delatarla — Puede colgarse de dónde le venga en gana, aunque creo que su lugar preferido son los pantalones de cuanto tipo se le pase por delante. Estoy segura de que se la comería hasta a Shacklebolt si pudiera.  Por mí puedes hacer lo que quieras con ella, porque eres un extraño de hoy en adelante y no voy a desperdiciar un segundo más de mi preocupación en ti.  — respondió evidentemente colérica. No era cierto, pero tampoco podía dejar ver más la verdad. Él disfrutaba el verla así, después de todo lo había buscado, y al menos esa satisfacción no le daría.

Intentaba ser una dama, reflejar los modales que desde que nació le habían inculcado y, más aun, buscaba no exponer más la vulnerabilidad que todo el asunto había creado en ella. Pero no fue consciente de lo débil de su determinación hasta que Blaine hizo el ademán de quitarle el único recuerdo que aún permanecía con ella, que la mantenía atada a la ilusión de que él estaría siempre ahí para ella. Su mano no se apartó simplemente de él, sino que se cerró con fuerza sobre la mejilla de su prometido —  ¡No me vuelvas a tocar jamás! —  ”Abre la maldita puerta, Blaine”. Había intentado controlarse, decirse a ella misma que era capaz de tolerar todo aquello porque en parte sabía que era culpable, pero simplemente no había podido. Todo había salido de sus manos y ahora quería huir, esconderse entre la multitud de extraños que bailaban en la sala antes de arruinar las cosas aun más. De forma inconsciente retrocedió hasta que su espalda chocó contra la puerta. Cerró los ojos, por completo sumida en su propio infierno. ”Te detesto, Blaine”.
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Mensaje hechizo realizado el Miér Nov 04, 2015 8:10 pm


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No lo vio venir, por un lado porque ya estaba saboreando la victoria de someter a Sienna a sus planes. Por orillarla a resignarse, a deshacerse del orgullo que usaba como armadura. Por el otro, porque su ex mejor amiga podía ser una serpiente tóxica la mayoría del tiempo, exhalar veneno por cada uno de sus poros, pero era una dama. Una dama con todas las letras. << Una que golpea fuerte, al parecer >> pensó Blaine con una sonrisa, luego de que la bofetada de su prometida le diera vuelta el rostro y le dejara ardiendo la mejilla. Fue en ese breve momento, en que observaba en completo silencio como Sienna se pegaba a la puerta como si quisiera alejarse del daño que le causaba, en que se dio cuenta de que estaba yendo demasiado lejos. De que sus juegos la hacían transgredir los límites que se imponía con fuerza desde que había dejado de ser una niña, de ser Mya. Un mutismo espeso se instaló entre ellos, una especie de silencio que cortaba la respiración, que no anunciaba un buen desenlace. La tensión era tan fuerte que Blaine podía sentirla dentro de sus venas, amenazando con hacerle explotar la cabeza. La sonrisa no se desdibujaba de su rostro, cortada sobre su mandíbula como una herida recién abierta. Todo él era una herida infectada, una llaga, se estaba desangrando y lo único que deseaba era que su prometida se manchara un poco las manos. << ¿Acaso no te das cuenta que es por ti? >>

Sí tenías otra opción, Sienna Lestrange: la lealtad —susurró despacio, sin responder a nada más, su voz casi mimetizándose con el silencio. Una frase exhalada como si el minutero marcara el punto final. Los ruidos de la fiesta, las voces alegres, hasta la música clásica parecían estar a miles de kilómetros de distancia. Eran en su cabeza poco más que un ruido molesto. Igual que esa idea que no dejaba de carcomerle la mente. << Mira lo que le haces >> La muchacha, su mejor amiga, estaba arrinconada, encerrada en un baño, con los hombros descubiertas a causa de su vestido desanudado, abrazándose a sí misma y rogando por escapar de las garras de quién había sido su mejor amigo durante años. << Scorpius Malfoy no le haría esto >> una certeza que le pateaba el estómago con intensidad. Su necesidad de escapar respondía, en primera instancia, a la ilusión de control que buscaba desesperadamente. Para poder creer, en algún rincón de sí mismo, que la decisión la había tomado él y no Sienna cuando se enamoró de ese imbécil. En segundo lugar, a que no se creía capaz de presenciar la manera en que Malfoy se la arrebataba sin matarlo. A que era imposible soportar el odio que le quemaba en el estómago cada vez que se los imaginaba juntos. Y en tercer puesto, porque en el fondo sabía que no era bueno para ella. Mantenerla apartada la alejaría de ese deseo irrefrenable de hacerle el mismo daño que le estaban haciendo a él. De su rabia, de su ira, del amor desbocado que no encontraba otro cause que el mismo odio. Mantenerla alejada del niño roto que sentía placer en observar como un ser vivo se contraía y agonizaba hasta morir de dolor, de desesperación —No tenemos nada más que hablar —dijo sin más, de repente desprovisto de cualquier emoción. Allí donde, hasta hacía un segundo estaban la ira, los celos, la rabia, ahora había un agujero negro que se chupaba cualquier atisbo de humanidad —El plan de Pyritte es bueno; debemos intentarlo —sacó la varita de los pliegues de su bolsillo y con un “alohomora” le regaló a su prometida la oportunidad de correr a los brazos de su amado. Todo había terminado, y por eso mismo, avanzó unos pasos hasta su prometida para atar los lazos de su vestido con cierto cuidado. La cercanía, ese breve momento de intimidad, en que volvieron a ser Mya y Blaine, no Zabini y Sienna, le estremecieron el cuerpo. No era un contacto que significase demasiado, pero allí, en ese momento, marcaba la despedida —Ya puedes irte, querida —le dijo mientras se inclinaba hacía ella, quedando sus rostros apenas a unos palmos de distancia. Sus labios, casi tocándose. —Nunca te olvidaré, Mashiara —la palabra salió casi sin que tuviera la voluntad de decirla. ¿Dónde la había leído? ¿Dónde la había escuchado? Un libro viejo, un lenguaje antiguo. Un significado que lo decía todo y que lo orilló a hacer lo impensado. Lo prohibido. La volvió a rodear por la cintura y la empujó contra la puerta como si deseara que desapareciese través de la madera, esta vez con más desesperación que agresividad. Buscó su boca también, casi por instinto y aplastó sus labios sobre los de Sienna, ignorando su respiración desbocada, esa vocecita que le decía que era incorrecto. La odiaba, odiaba su cabello castaño, sus ojos grandes y expresivos, odiaba como a pesar de su deseo por mantenerse alejado se pegaba a ella como un estúpido imán —Sienna…—murmuró sobre sus labios hasta que otro “Sienna” y un golpe en la puerta lo devolvieron a la realidad. La voz atona del imbécil.

¿Sienna? —decía Scorpius Malfoy del otro lado de la madera, mientras ellos estaban aferrados el uno al otro como si fueran su única tabla de salvación.


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Mensaje hechizo realizado el Jue Nov 05, 2015 10:30 pm


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Los lazos de su vestido seguían desatados y algunos, por su propio peso, habían dejado al descubierto más de lo que era apropiado frente a un extraño. Por qué eso era ahora su mejor amigo, ¿No?, un rostro más que no era necesario recordar después de tantas memorias vividas. Sin embargo, y a pesar de su manera recatada de ser respecto a su propio cuerpo, no se molestó en cubrirse. Volvió a abrir los ojos, esta vez para perderse en los de Blaine. Esperaba ver algo, quizás una señal de que su mejor amigo aún se encontraba ahí, escondido detrás de palabras tóxicas y gestos hirientes. Pero lo único que veía era el reflejo de alguien que no conocía, alguien que le estaba enterrando un puñal y disfrutándolo. ”Te lo mereces”, decía cierta voz en su mente. En el fondo siempre había sabido que haber mantenido los límites con Scorpius era una opción, ¿Cómo podía pedirle lo mismo a Blaine en ese momento? —  No se trata de lealtad, se trata de lo que nos hace felices. Malfoy lo hace. ¿Puedes decir lo mismo de Pyritte? — contestó en un tono bajo y algo entrecortado debido a lo poco segura que estaba de sus palabras. Si todo aquello era cierto, si realmente era feliz junto a su novio. ¿Por qué se sentía tan miserable en ese momento?, como si su mundo cayera inevitablemente en un vacío difícil de describir. ”Me lo merezco”, insistió una vez más la frágil y molesta voz.

Suspiró con agobio mientras lo observaba con cautela, como quien espera a la siguiente estocada y suplica porque no sea tan profunda como la anterior. Le extrañaba reconocer a un monstruo en su mejor amigo, ese lado que jamás le había tocado vivir en carne propia y que ahora dejaba una cicatriz que no estaba segura de si se borraría. Pero de alguna manera, quizás por la fuerza de la costumbre o porque estaba segura de conocer al verdadero Blaine, lo único que quería era correr hacia él y abrazarlo. Ya no era dos niños discutiendo, pero era así justamente como se sentía, como una cría que no quería despegarse de su manta por miedo a la oscuridad. Asintió frustración ante las siguientes palabras de Blaine, exhausta, derrotada por no tener las herramientas para enfrentarlo un segundo más   — Lo intentaremos — . A pesar de la entereza que intentaba demostrar, de que se negara a sentirse como una víctima cuando se sabía victimaria, las fuerzas para siquiera elevar el volumen de su voz estaban ausentes. ”Con el tiempo te dejará de importar”, pero aquel era un consuelo inútil y lo supo incluso antes de que la voz hablara. Acercó una mano al picaporte en cuanto su prometido murmuró el encantamiento y la liberó de tener que seguir siendo prisionera de aquella absurda discusión, mientras con la otra afirmaba su vestido. Lo giró a ciegas, más la maciza puerta se quedó cerrada a sus espaldas.

Tuvo el impulso de apartar a Blaine en cuanto éste se le acercó, después de todo estaba desafiándola nuevamente con esa trasgresión. ”Quizás con otra bofetada te quede claro”. Pero todo su cuerpo estaba tan estático como cualquiera de los adornos del baño, permitiendo  por cuenta propia que su mejor amigo enmendara parte los estragos que había ocasionado aquel juego que había iniciado. Sus ojos celestes lo siguieron, sin miedo alguno a pesar de todo el dolor que todavía se respiraba entre ambos. Sabía que podía irse desde que él había pronunciado el Alohomora, pero también sabía que apenas abriera esa puerta todo acabaría. No estaba preparada para eso y la sola idea que tuviese que ser una realidad la espantaba. Quiso sonreír, pero lo único que se vio reflejado en su semblante fue tristeza, una que por mucho tiempo no experimentaba   —  Yo tampoco te olvidaré, mi Blaini —  respondió casi en un suspiro. No había entiendo la palabra que su prometido decidió utilizar, pero no necesitaba hacerlo, pues de cierta forma podía comprender; A él le estaba doliendo tanto como ella.  En ese momento la certeza de que prefería perder a cualquier otra persona en su vida la quemó, porque precisamente lo estaba perdiendo a él.

No lo vio venir, pero tampoco había sido capaz de ver venir nada lo que había ocurrido entre ellos los últimos meses. ¿Cómo todo había llegado a ese punto?. No se resistió cuando los brazos de Blaine la rodearon por la cintura e hicieron que volviera a estampar la espalda contra la puerta, bloqueando el paso, evitando que se fuera. Intentó detenerlo, con ambas manos puestas en el pecho de su prometido y ejerciendo una fuerza inexistente, pero fue el contacto de sus labios lo que la detuvo a ella. Al inicio trató de comprender por qué él lo hacía. ”Está enamorado”. ¿Pero entonces por qué de pronto era ella quien buscaba los labios de Blaine?, y la respuesta le aterraba más por cada segundo que transcurría sin alejarse. Una de sus manos subió hasta la mejilla de su prometido, desviándose hasta su cuello y atrayéndolo hacia sí misma como si aquel recorrido lo conociera de memoria. Podía sentir como su corazón palpitaba hasta el punto de querer escapar, tal y como lo hacía el de quien tenía tan cerca de ella. Respondía el beso como si lo hubiese estado esperando por quizás demasiado tiempo, aun cuando jamás había pasado por su cabeza antes y la noción de necesitar tan desesperadamente a quien por muchos años había visto como un hermano le perturbara. Quizás todo era diferente en ese momento, quizás ella lo amaba de la misma formaba en que lo hacía él. Una sonrisa de cierto modo inocente se dibujó en su rostro antes de que Blaine pronunciara su nombre, antes de que ella pudiera decirle que no quería moverse de ese baño nunca más.

Una especie de corriente helada recorrió toda su piel al escucharlo. No había pensado en él, no había reparado en que Scorpius Malfoy seguía siendo su novio y en que, fuese cual fuese el impulso que le indicaba en ese momento su corazón, le debía respeto. Una punzada en el estómago hizo que una sensación de náuseas viniera a ella justo antes de apartarse de la puerta  de golpe, imponiendo cierta distancia con Blaine también. Se sentía culpable, se sentía una basura. ”Tendría que haberme dado cuenta antes, tendría que haberlo dejado”. Pero ya era demasiado tarde y también había dañado a quien no tenía culpa alguna. Llevó ambas manos a su boca y miró con desconcierto la madera que la separa del rubio   —  ¿Qué hice? —  preguntó al aire con evidente arrepentimiento. ”Eres una estúpida, Lestrange”. Sólo entonces miró a Blaine, con miedo, con vergüenza. Todo el tiempo había aparentado ser ella quien menos culpa tenía en el asunto, pero en ese momento no quedaba nadie más a quien culpar. La voz de Scorpius volvía a insistir y eso sólo contribuía a que sus nervios se desmidieran más —  Esto se debe acabar, fue un error. Todo este tiempo lo fue. Él no tiene la culpa y yo … —  pero ni siquiera podía darle real sentido al susurro en sus palabras. Debía ser capaz de enfrentar todo, de ser valiente y contarle lo que había ocurrido a Malfoy. Le debía al menos eso antes de decirle adiós, antes de seguir engañada en una relación que no iría a ningún lado. Sentía algo por Blaine y ya no tenía forma de negárselo.
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Mensaje hechizo realizado el Sáb Dic 05, 2015 6:00 pm


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<< Fue un error >> Blaine presenció cómo Sienna se giraba para mirar la puerta con una mueca sobrecogida en el rostro. Él no dijo nada, no movió ni un músculo, con el fantasma del beso aun solidificado sobre sus labios. No importaba, lo que acababa de pasar carecía de sentido, no tenía el mismo significado para su mejor amiga. Detrás de aquella superficie de madera que miraba con terror se encontraba la persona a la que ella había elegido,  a la que se había negado a renunciar. ¿Cómo podía ser un error que no tuviera que lavarse las manos luego de tocarla? << ¿Cómo?>> La pregunta se repitió una y otra vez en su cabeza, de manera incesante, sin que pudiera arrancarla al igual que hacía con sus otros pensamientos obsesivos. << ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? >>

Tienes razón —cortó, sin emoción alguna en la voz. Era el fin, y por algún motivo, dentro de él no sentía más que frío. Cómo si se le hubieran congelado las entrañas, las articulaciones y cualquier atisbo de sentimiento. Tal vez fuera un mecanismo para defenderse del golpe. No importaba cuanto atormentara a Sienna, daba igual cuanto la hiciera rabiar, sería incapaz de quemarse en el mismo infierno que él. De saber lo que significaba que el amor te carcomiera por dentro de la forma en que lo carcomía a él. —Cuéntale a Malfoy sobre el plan de Pyritte. Quizás pueda ayudarnos —estiró la mano y giró el pomo de la puerta sin más anestesia. La figura de Scorpius se materializó ante los dos: tenía una mueca ínfimamente extraña en su rostro usualmente altivo. Un aire de sospecha quizás, clavaba sus ojos grises en ambos como si estuviera analizando cada detalle de la situación.  —La dama es tuya —le dijo a su rival con una sonrisa sardónica en el rostro, aludiendo a todos los significados posibles que pudiese tener esa oración.

Luego, salió hacia la ruidosa fiesta sin mirar atrás. No quería presenciar la manera en que su ex mejor amiga se arrojaba a los brazos del rubio, no quería ver la manera en que esa puerta volvía a cerrarse para dejarlos solos. Sólo miró al frente, a Pyritte Nott, que se encontraba con un grupo de sus amigas de Slytherin. Levantaban las copas, se reían de algún chiste sin gracia y fingían caerse bien las unas a las otras. Blaine envidiaba un poco toda esa despreocupación. Lo cierto es que jamás, jamás en su vida se había fijado en la hija de los Nott en una forma que no fuese fraternal. A veces coqueteaban, era cierto, pero nunca con intención sincera. Así que por primera vez la recorrió con la mirada, el vestido que llevaba estaba ceñido a su cuerpo de suaves curvas, tenía un escote demasiado profundo para el decoro de los sangres pura y su sonrisa brillaba más que la cristalería del salón. Se podía decir que era la muchacha más linda de la fiesta, incluso más que Sienna Lestrange. ¿No era eso por lo que ambas se odiaban? ¿Por ver quién era mejor?

Nott —le habló, luego de acercarse al grupo de muchachas, a la vez que la tomaba del brazo con delicadeza y la arrastraba lejos del grupo, hasta un lugar donde no pudieran escucharlos. No conocía a ninguna de ellas y era extraño, porque el círculo íntimo de las sangres pura era muy reducido. Más aún el círculo de familias que invitaban a la prestigiosa fiesta de los Nott-Greengrass. —He hablado con Sienna, y si bien puedo decir que no le gustó ni un poco la idea, estoy seguro de que aceptará. Es cuestión de poner el plan en marcha —la joven batió sus pestañas doradas por un momento como si no comprendiera. << Vamos, Pyritte, eres mejor que eso >>

¿Eso quiere decir que me voy a casar contigo, Blaine? Oh, por Merlín. ¡Por Merlín! —se abanicó el rostro como si estuviera presa de una ola de calor y lo hizo medio sonreír. —Tengo, tengo que pensar tantas cosas. El vestido, oh, será corto… —el muchacho le hizo una señas con las manos para que se calmara, estaban rodeados de personas y cualquiera podía escucharlos. —¿Y tendré el anillo de esmeraldas?

Escúchame, Pyritte, tenemos que ser discretos. —parecía que Nott haría cualquier cosa, excepto oírlo y ser disimulada. Se lanzó hacia él como impulsada por una catapulta y le rodeó el cuello con las manos, tan fuerte que sintió como el aire le abandonaba los pulmones. — ¡Pyritte! —la alejó suavemente, no demasiado. Lo último que quería era llamar la atención de sus padres o de los de Sienna. —Salgamos de la mansión. Podremos hablar con más tranquilidad en los jardines o en algún lugar donde no esté lleno de oídos. —la guio a través de la marea de gente hasta cruzar los vitrales que daban al patio interno de la mansión. La joven iba colgada de su brazo, casi autoproclamándose su nueva prometida con esa actitud, lanzando sonrisas hacia todos lados. En ciertos aspectos, Pyritte era muy parecida a Pansy Parkinson, pero allí donde su madre lo exasperaba, Nott lo divertía. << ¿Cómo no lo vi antes?  No es tan mala opción >>
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Mensaje hechizo realizado el Dom Dic 06, 2015 1:30 am


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Tenía razón y lo sabía, no necesitaba la confirmación de nadie. No se trataba de algo que pudiese quedar en el aire para interpretaciones o siquiera justificarse con los argumentos absurdos que muchos ocupaban para exculparse en situaciones así. Aquello no dependía del cristal con el que se mirara ni con los  valores con los que uno era criado, ni siquiera el hecho de que el fin no hubiese sido dañar a alguien era relevante en ese momento. Ahí estaban, tres donde siempre debieron ser dos. Había traicionado a su novio, a su mejor amigo y a sí misma. Había dejado que su corazón le dictara un camino peligroso y que su impulsividad la empujara al egoísmo, todo con tal de obtener aquello que anhelaba, con tal de obtenerlo a él. ”Siempre has sido una puta cría caprichosa, Lestrange.”. Pero ni siquiera la crueldad con la que criticaba cada uno de sus actos en aquel momento sería suficiente para recomponer lo que ya estaba roto, para hacer que aquel ímpetu por tenerlo todo no terminara hiriendo a alguien más. ¿Cómo podía siquiera decidir qué camino enmendar?, su corazón no latía por uno o por otro, simplemente se fusionaba en un agónico palpitar sin respuestas.

Se quedó petrificada frente a la puerta, sintiendo como si el tiempo se detuviera y se negara a seguir avanzando hasta que ella dejara salir el pesado aire que tenía recluido en los pulmones. No quería tener que escoger, no quería tener que tomar una decisión que lo cambiaría todo para siempre. ¿Por qué no podía volver atrás?, ¿Por qué no podía tener un jodido giratiempo?. Pero fueron las palabras de Blaine las que hicieron que dejara de autocompadecerse, de girar en un espiral que sólo la consumía y que no la hacía responsable de sus actos. Ahora debía enfrentarse a ellos, a las consecuencias que traía el comprometer sentimientos que ya le pertenecían a otro. Miró a su prometido con los ojos llenos de pesar y con una extraña opacidad en ellos, como si no lo reconocieran —  ¿De qué hablas?— preguntó con un ligero tono de desconcierto. Conocía el plan, conocía los participantes, pero se había negado a pensar que luego de todo Blaine insistiera con aquella absurda obsesión por Pyritte. Su ceño se frunció levemente y su ojos lo juzgaron, aun cuando no era su derecho el hacerlo   —  Creí que … — pero sus palabras se disolvieron antes de que las pudieran concluir. La puerta estaba abierta y la mirada de Scorpius volvía a cortar su respiración y revolver su estómago. ¿Qué era lo que creía realmente?, ¿Que por un beso Zabini iba a recapacitar?, ¿Qué bastaba con que ella le demostrara que también sentía algo para detener todo?, ¿Qué Malfoy iba a entender todo eso sin más?. ”Eres una estúpida”.

No sintió el dolor en su mandíbula hasta que vio como Blaine salía del baño en dirección al gran salón. Todos sus músculos habían estado a la espera de lo inevitable, contraídos hasta el punto que dolía incluso el relajarlos. Quería seguirlo, correr detrás de él y lanzarse a sus brazos una vez más. Necesitaba que su mejor amigo le dijera que todo iba a estar bien, que esa tormenta la sortearían juntos y que al final del camino no habría nadie más que ellos dos. Se adelantó unos pasos, decidida a seguir los de su prometido hasta donde fuese que él intentara escapar. ”Espérame, Blaine”. Sin embargo, aquello que aun la ataba a la realidad la detuvo, obligándola a dejar ir sus pretensiones con tan sólo afirmar su muñeca. Sentía el peso de la mirada acusatoria de Scorpius, de aquella duda que no estaba dispuesto a que se transformara en certeza. Estaba serio, mucho más que de costumbre, pero a la vez su semblante demostraba una calma que era difícil de interpretar. Quizás se estuviese negando a la verdad y dando la actuación de su vida, o quizás simplemente confiara en ella mucho más de lo que merecía.

—  Sabes que no soy un hombre particularmente celoso, Lestrange. Pero tengo la ligera sensación de que hay algo que no me estás contando. ¿Me equivoco?. — las palabras del rubio salieron sin filo alguno, como si buscaran una negativa inmediata. Pero lo cierto era que Scorpius Malfoy raramente se equivocaba con sus conclusiones y eso él lo sabía.

Una especie de amargor le tiñó los labios, tenía un nudo en la garganta en ese preciso momento y no encontraba una salida clara. ¿Cómo podía querer a dos personas?, ¿Cómo podía sentir lo mismo por dos seres que se diferenciaban tanto como el día y la noche?. Y sin embargo, era detrás de Blaine de quien sentía la necesidad de ir. Podía imaginar su vida sin Scorpius, pero no sin su mejor amigo. Él rubio era una elección, Blaine una necesidad. Suspiró con pesar y le dedicó una sonrisa que reflejaba más desconsuelo que alegría.

— Hay algo de lo que debemos hablar, algo que debo decirte — respondió sin poder mentirle un segundo más. ”Él lo sabe”, se dijo a sí misma mientras daba un paso hacia él —  Pero no ahora. Debo ir a solucionar algo antes. Lo lamento, Scorp. — murmuró antes de inclinarse hacia el slytherin y depositar un distante beso en su mejilla.

Huía del problema, lo dejaba atrás sin atar el cabo, ¿Pero qué más podía hacer?, no tenía la fuerza para enfrentarlo sola. No esperó a que Malfoy le respondiera, simplemente cerró los ojos y dio el siguiente paso en dirección al salón. No quería pensar en lo que dejaba atrás, no podía porque comenzaría a dudar nuevamente. Ese era simplemente el único momento que tenía para seguir un impulso sincero. Y lo hizo, justo hasta llegar al arco de madera que la separaba del resto de los invitados.

Todos estaban tan alegres, tan perdidos en la superficialidad del evento que pocos podrían haber notado la expresión en su rostro en cuanto vio a su prometido y a quien estaba a su lado. Su boca se entreabrió, dejando escapar el aire que el repentino nudo en su estómago había obligado a salir de golpe. Cada músculo de su cuerpo volvía a tensarse y sus ojos batallaban para no ceder al llanto. No estaba triste, ni siquiera se sentía traicionada o herida. Lo que le ocurría era algo diferente, algo por lo que hubiera matado. Sus ojos se deslizaron por cada centímetro del artificial cabello de Pyritte Nott hasta llegar a aquellas facciones de puta que tanto detestaba. ”Que se cague en su puta madre”. ¿Por qué mierda estaba ella ahí?, de todas las ligeras de culo con aires de princesa que no eran capaces de articular dos palabras con sentido juntas, ¿Por qué precisamente tenía que ser ella?. La descerebrada se lanzaba sobre su mejor amigo desde que entraron en Hogwarts y si Merlín se lo hubiera permitido, estaba segura de que hasta los pañales se hubiera quitado de pequeña para llamar su atención. Tenía ganas de coger a Pyritte por las extensiones de cabello y meterle todo el rostro con exceso de maquillaje en la caldera con ponche de uva. ”Un paso más hacia él y te quedas sin pestañas postizas”, murmuró entre dientes mientras se abría paso entre la multitud sin poder quitar la vista de la escena. No le importaba si empujaba a alguien a su paso o no, o si llamaba la atención de sus padres por el extraño comportamiento que tenía,  lo único que deseaba era ir y quitarle a Blaine la arpía que tenía encima. Si él no era capaz de correrla, ella se encargaría.

”Es mío. Le pones una mano encima y te juro que ….. “, pero el pensamiento se quedó ahí, estático, oprimido en su pecho. Toda la ira que sentía por la hija menor de los Nott de pronto la comenzó a quemar como nunca antes. No era sólo Pyritte, era él también. Lo comprendió cuando estuvo lo suficientemente cerca para escucharlos. <<¿Eso quiere decir que me voy a casar contigo, Blaine? Oh, por Merlín. ¡Por Merlín!>>, había dicho ella. ”Por supuesto que no te casarás con él, idiota. Anda, dile, Blaine”. Pero aquel deseo no fue más que una ilusión momentánea que su mejor amigo terminaría por matar. <<Escúchame, Pyritte, tenemos que ser discretos.>>, replicó Zabini sin siquiera una nota de duda en la entonación de sus palabras. Él estaba decidido, tanto como lo estaba ella al salir del baño. Sin embargo, estaba vez se encontraban en direcciones diferentes. <<Salgamos de la mansión>>. Y no necesitó escuchar más. Blaine tiraba a la basura todo su discurso sobre estar enamorado y en todas sus endemoniadas acciones. ¿Por qué diablos no había dicho que se quería tirar a Pyritte desde un inicio?. La había llevado hasta el límite y luego había corrido a los brazos sucios de la Nott.

Retrocedió un paso, chocando con un chico de unos veinte años de edad que caminaba apresurado hacia la barra y haciendo que éste se tambaleara. Lo miró con rabia, con un odio que pocos podían haber medido en ese momento, como si el pobre tipo tuviera la culpa de todo lo ocurrido. "Cálmate Sienna, debes ser una dama, recuerda tus modales y .... ¡Que me lleve la puta de Morgana!   —  ¿Qué?, ¿Acaso estás ciego o algo?, ¿Te perdiste también buscando a alguna ramera para pasar la noche?. ¡Tienes suerte! Justo ahí hay una. Sólo deja que Zabini deje de usarla y luego la coges tú.  — exclamó en un tono alto, que apenas se perdía con la música, a la vez que apuntaba a Pyritte con el dedo. No le importó los invitados que la miraron con algo de consternación, ni el desconcierto que parecía estar reflejado en el rostro del chico. ”¡Si te la quieres follar, fóllatela. Para mí ya no existes Blaine Zabini!”. Con un ligero empujón apartó a quien tenía en frente y buscó su camino en dirección a la salida. Quería irse de ahí y quemar cada maldito ladrillo de esa mansión. ¿En qué estaba pensando al ir por Blaine y no quedarse con Scorpius?.

Al llegar a la puerta principal cogió con brusquedad su capa y la colgó sobre sus hombros, dispuesta a salir de ahí antes de que la noticia sobre su berrinche llegara hasta los oídos de sus padres. Luego le contaría a Scorpius sobre el tan preciado plan de Blaine y de Pyritte, le diría que eso era lo que habían estado discutiendo en el baño y que tenía que contarle. También justificaría su actuar por el efecto de un par de cervezas de mantequilla demás. Intentaría tapar la verdad con un dedo y no volvería a pensar un día más siquiera en su prometido. Esa noche nunca más volvería a molestar entre sus recuerdos y, por sobre todo, su mejor amigo y Nott ese día dejarían de existir para ella. Pero antes… antes debía quitarse toda esa mierda de encima. Debía quitarse el sabor de aquel beso que aún le quemaba los labios.
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