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You can't touch this: HAMMER TIME! - Sienna Lestrange

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Mensaje hechizo realizado el Lun Ago 03, 2015 3:27 am

Flashback
27 de Mayo - 2021
Pasillos desiertos en la noche

¿Quién se quedaba dormida en los terrenos con un libro de Historia de la Magia estudiando para los TIMOs? ¿Quién había permanecido allí sin que nadie la despertara por vaya uno a saber cuántas horas? ¿Quién iba a quedarse castigada como no llegara a la común antes de que la viera un profesor? ¿Quién, además de todo, tenía muchas ganas de ir al baño?

La respuesta a todas esas preguntas era, cómo no, Lucy Robinson. Despertarme con una araña caminando por encima de mi túnica había sido lo de menos puesto que aquellos insectos nunca me habían causado asco ninguno. El asunto era el modo en que el césped había quedado dejando marcas en mi rostro por haberlo apoyado allí sin darme cuenta, el frío que sigilosamente se había extendido por todo mi cuerpo sin que me diera cuenta de ello hasta despertarme y, por supuesto, la hora. Consultar mi reloj me había permitido saber que era pasada la media noche. Llegar a mi sala común sería mucho menos problemático si no fuera porque quedaba en el séptimo piso y vaya uno a saber cómo iba a conseguir alcanzar ese sitio sin verme pillada por alguien nada que ver. Mientras iba acercándome al castillo con la espalda pegada a la pared al mejor estilo de la película Misión Imposible mi mente maquinaba el mejor modo de hacer una cosa así y, como quien dice, la inspiración divina vino a mi.

¿Para qué tenía una un par de primos maestros de las jugarretas y pasadizos si no iba a aprovecharlos? Tal vez hablar de ese modo podía volverse un poco utilitario y surrealista, pero en aquellos momentos no me importaba en lo más mínimo. Por el contrario, lo mejor sería hacer una pequeña parada por las puertas de la Sala Común de Slytherin para luego encontrar la manera de llamar la atención de Marcus y Eustace Frost, los dos castaños que, esperaba, vinieran a socorrerme un poco sin necesidad de que les diera nada a cambio, a pesar de la utopía de mis planteos. Así fue como emprendí mi rumbo, primero, hacia la Sala Común de las serpientes, escondiéndome detrás de las paredes por si sucedía algo extraño o si alguien se aparecía por algún sitio.

Y acabé colocándome de espaldas a una pared de las mazmorras cuando escuché el sonido de la entrada de la Común abriéndose. Con la varita en riste, confiaba en que quien quiera que fuese volviera a entrar a su sitio o que, por el contrario, pasara expreso sin reparar en la leona que se escondía entre las sombras, casi invisible, detrás de una pared de las oscuras y tenebrosas mazmorras.

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Mensaje hechizo realizado el Dom Ago 30, 2015 3:31 am


You can't touch this
 
Media noche, justo la hora que necesitaba que marcara el reloj. Sin esperar a que pasara un minuto más se levantó de la cama y cogió su abrigo, pues no se había quitado aun el uniforme. Metió la varita en su bota izquierda y silenciosamente se deslizó hasta la puerta de la habitación de chicas, procurando no emitir sonido alguno que pudiese despertar a sus compañeras. ”Lo último que necesito es a Piper siguiéndome”, y sabía que su mejor amiga era capaz de rastrearla hasta los confines del mundo si es que la veía en actitudes sospechosas. Para ella no lo era, por supuesto, ir a visitar a su lobo era de lo más común, sin embargo, la idea de que alguien más se enterara le hacía revolver el estómago.

Tras lograr escaparse y verificar que no hubiese nadie despierto en la sala común, abrió la puerta que daba a las mazmorras y salió por ésta. Su paso era apurado, pero igualmente silencioso al no llevar botas que hicieran demasiado ruido, lo último que quería era alertar a los prefectos que no fueran de Slytherin. Se había acostumbrado ya a negociar con los que correspondían a la casa de Salazar, sobre todo porque su prometido era uno de ellos y era fácil ganarse el favor y permiso de él. Sin embargo, con el resto de las casas, sobre todo con la de Gryffindor, el asunto era diferente. ”Jodidos leones tan moralistas”, se dijo para sí misma mientras caminaba entre la oscuridad.

Usualmente no se topaba con nadie en su rumbo de salida, pero un ruido fuera de lo común hizo que se exaltara y retrocediera por mero instinto. Sólo unos segundos le tomó el reconocer la voz de un prefecto de Gryffindor, por lo que sin pensarlo demasiado se desvió a otro de los pasillos de las mazmorras, justo al costado de la entrada principal. Tenía la fija, y quizás estúpida, idea de que las sombras la protegerían, pero resultó exactamente lo contrario. Sin siquiera imaginarlo, su cuerpo chocó de lleno con el de alguien más, haciéndola rodar por el suelo junto a su inesperado acompañante. ”Mierda”, pensó, intentando no propinar ningún grito que alertara a más gente.

Cuando el peligro pasó se puso de pie y se sacudió la ropa, volviendo a la luz de las antorchas — ¿Qué demonios haces aquí? — preguntó a las sombras, sin tener claro si se trataba de un alumno o de algo más. Su mano se mantuvo alerta, preparada para sacar la varita si era necesario. El sonido de pasos de un tercero volvió y entonces estuvo consciente de que no podían seguir de pie ahí con la conversación — Si quieres quedarte aquí, está bien, pero yo no tengo intención de que me atrapen. — murmuró con un tono un tanto venenoso, pero sin dejar pasar más tiempo para salir corriendo en dirección a un lugar que sabía seguro, después de todo tenía un esquema mental del trayecto que debía recorrer en casos de emergencia. ¿La seguirían? No lo sabía, pero sólo esperaba que si atrapaban al incauto, éste no la delatara también.
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Mensaje hechizo realizado el Dom Ago 30, 2015 4:25 pm

De pronto los pasos parecieron haberse detenido, o al menos cambiado de dirección. ¿Y eso a qué se debía? Pronto obtuve mi respuesta cuando la voz de un chico se manifestó, pareciendo que estaba rondando por los lugares. Seguro haciendo una ronda de esas prefectiles o de premios anuales que implicaban poner castigados a los alumnos que iban fuera de sus camas a horas indecentes. Entre ellos, en este momento, me encontraba yo, por lo que me apegué más aún a la pared rezando que nadie me viera en las sombras que me protegían de ojos curiosos.

Segundos después pude comprobar que mi objetivo había sido logrado ampliamente, ya que alguien que parecía estar en mi misma situación se golpeó contra mi de forma inesperada, haciendo que tanto esa persona como yo cayéramos al suelo. Puse las manos delante de mí antes de caer, pues de lo contrario me hubiera dado la cabeza contra el suelo y no era plan de partirme todos los dientes, mucho menos si eso después implicaba que algunos me preguntaran por qué los tenía así. Tampoco yo grité, pero sí fue evidente que hubo un gran sonido de revoltijos y pequeños golpes que invadieron el silencio de la noche. No me hubiera extrañado que alguien en las cercanías se diera cuenta de ello.

La persona que había chocado contra mí parecía no poder identificar mi rostro entre las sombras en las que estábamos metidas, pero el tono de su voz indudablemente me permitió comprender de quién se trataba sin mayores explicaciones. Fue tan solo la primera nota, el primer esbozo de palabra que me dejó entrever de quién se trataba gracias al timbre de su voz que, no por gratas razones, conocía a la perfección desde hacía ya unos cuántos años. Lestrange. Calla y sigue por otro camino, me decía mi mente dentro de mi cabeza. Sin duda, esta era la mejor opción: retirarme de la escena callada, sin dejarle saber que había estado allí y evitarme un conflicto. Sí, aquello hubiera sido lo más prudente, pero como siempre actuaba antes de terminar de pensar, mi mente todavía no me estaba acabando de decir aquello cuando mis labios habían empezado a hablar en respuesta.

-¿Qué se supone que haces aquí, Lestrange?- eso es, sumamente coherente, preguntarle a la serpiente qué hace en la noche cerca de la sala común de Slytherin en lugar de responder la leona qué está haciendo siete pisos debajo de su sala común fuera de la hora permitida. Mi boca se abrió para decir algo más pero no tuvo tiempo de articularlo. En efecto, parecía ser que la bulla que habíamos armado había atraído la atención del chico que rondaba los pasillos de las mazmorras, razón por la cual no era seguro quedarse en esos lugares ya más tiempo salvo que quisiéramos ir a la oficina de la directora a explicar nuestras razones y luego tener que ser castigadas por eso. Las dos. Sienna Lestrange y yo. No, por supuesto que aquello no podía pasar.

-Anda, camina y ya- estaba espetando antes de que la chica acabara su frase, pero al igual que ella yo había echado a correr en su misma dirección. Por supuesto que no conocía el camino tan bien como ella, que de seguro lo recorría cada día de su vida. Así que, muy a mi pesar, eché a correr medio detrás-medio a su lado mientras intentaba alejarme de la fuente de aquel sonido que nos había alertado a ambas. El sonido de nuestros pasos resonaba entre las paredes de las mazmorras, a veces más fuerte y a veces menos, pero conformando un ritmo que hubiera sido digno de una canción de esas que producen adrenalina solo al ser escuchadas. Pero por parte de ambas el silencio se mantuvo, ninguna dijo una palabra durante un buen tiempo hasta que de pronto comencé a ser consciente de que había algo más que se sumaba al ritmo de nuestros pasos. Un tercer par de pies venía hacia ambas desde delante, mientras que por detrás parecía ser que llegaba el chico anterior. ¿Había más de un prefecto haciendo su ronda en la mazmorra? Continué corriendo y, cuando fui consciente de que de seguro no faltarían más de diez o doce metros antes de que nos diéramos de bomba contra quien fuera que venía corriendo frente a nosotras, tomé a la serpiente por el antebrazo y jalé de ella hacia otro pasillo a mi derecha para empezar a correr por él en otra dirección.

¿Que había que salir de ahí? Sí, sin dudarlo. Pero ir de frente contra alguien que aparecería ahí simplemente para castigarnos no era nunca la mejor opción, por lo que un pequeño desvío era más que necesario.

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Mensaje hechizo realizado el Miér Sep 23, 2015 5:46 am


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Podía ver su plan perfecto prácticamente en vías de irse al tacho de la basura por culpa de Robinson, nada más y nada menos. Su aversión por la chica usualmente la vestía a flor de piel y no lo disimulaba en absoluto, mucho menos lo haría ahora que estaba perdiendo la oportunidad de ir a visitar a su lobo. Sin decoro alguno zafó con cierta fuerza del agarre de Lucy cuando ésta la jaló para que desviaran el camino, sin embargo, se vio obligada a continuar ese mismo trayecto si no quería volver y toparse con algún prefecto. Con la suerte que llevaba esa noche no serían ni Blaine ni Lorelei, sino alguno de los desagradables de Gryffindor o Hufflepuff. ”Jamás deseé tanto toparme con mi prometido”, se burló en su mente en un intento por encontrarle la gracia a la situación.

Luego de correr un tanto más, frenó con fuerza y se agachó para descansar sobre sus propias piernas — Por Merlín, Robinson, tuvimos que haber doblado hacia la izquierda. ¿No conoces el jodido castillo? — le increpó mientras intentaba recuperar el aliento. No estaba segura de que estuviese a salvo ahí, pero si le constaba que ese no era el camino para salir del castillo, o en su defecto para ir a cualquier otro lugar que no fueran los despachos donde dormían los profesores. Estuvo al borde de decirle que prefería continuar el camino sola, pero un ruido a sus espaldas la exaltó y la hizo estampar la espalda contra la pared. Si no había gritado, era porque Merlín se había apiadado de ella.

Un extraño elfo doméstico estaba ahí quieto, mirándolas primero con curiosidad y después con sospecha. ”Este cabrón nos va a delatar”, se dijo a sí misma mientras le dedicaba una mirada desesperada a la Gryffindor. ¿Qué se suponía que hicieran?. Sin pensarlo demasiado, y antes de que la criatura abriera la boca para llamar a alguien, se abalanzó sobre ella para callarla. Con cierta destreza, y de hecho casi parecía como si lo hubiese hecho antes, sacó la varita de su bota y apuntó al elfo   — Petrificus totalus—  murmuró con nerviosismo. La criatura cayó al suelo, paralizado como si se tratara de una momia. ¿Qué se supone que haría ahora?. Miró a Lucy y levantó los hombros   — ¿Se te ocurría algo mejor para detenerlo?, iba a delatarnos — se antepuso al reproche que seguramente vendría de la chica.

Ella era la primera en defender a los elfos domésticos, por muy raro que resultara, sin embargo, tiempos desesperados requerían medidas desesperadas. No tuvo demasiado tiempo para pensar en cómo resolver el asunto, pues pronto los insistentes pasos volvieron a resonar. ”Joder, ¿Acaso se creen aurores persiguiéndonos?”. Con cierta prisa le hizo algunos gestos exagerados a Robinson   — ¡Vamos, recógelo! ¡¿Qué esperas?!—  exclamó en voz baja mientras se inclinaba para coger las duras piernas del elfo. Ahora no sólo tendrían que esconderse ellas, sino también el jodido elfo que había arruinado el escape perfecto. ”Noche de porquería”.
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Mensaje hechizo realizado el Miér Oct 21, 2015 8:08 pm

La castaña de inmediato saltó a increpar que debíamos haber tomado otra ruta diferente a la que habíamos seguido debido a mi impulso. Cerré los ojos de espaldas a ella mientras intentaba serenarme y tuve que morderme la lengua para no soltarle que cerrara la boca porque iba a ser peor. No obstante sí me decidí a soltarme cuando oí que me increpaba no conocer el castillo y aproveché que la notaba recuperando el aliento para poder responderle.

-¿Qué querías? ¿Darte de lleno contra quien sea que venía de frente?- dije en voz baja pero aún así exclamatoria, apoyando mi espalda en la pared para recargar menos el peso sobre mis piernas mientras también intentaba recuperar un poco tras lo rápido que había salido pitando para escapar del inminente peligro de un prefecto o premio anual. Esa fur ala razón por la que no tuve ua reacción tan brusca como la de la Slytherin cuando un nuevo sonido, evidentemente de alguien que se acercaba a donde estábamos, llegó a nuestros oídos obligándonos a mimetizarnos lo más posible con las piedras de las paredesde las mazmorras y mantener nuestras agitadas respiraciones al mínimo.

Casi al mismo tiempo pude ver al elfo doméstico acercándose a ambas y observándonos con evidente perspicacia. Parecía dudoso sobre si comenzar a llamar a alguien o si, por el contrario, preguntarnos algo. Ya estaba imaginando su chillona voz de "¿necesitan las amas alumnas alguna cosa?" cuando de pronto fui consciente de que mi compañera se abalanzaba sobre él con las manos sore su boca y lo petrificaba en el acto -¡¿¡QUÉ ESTÁS HACIENDO!?!- la reprimí empezando a tirar de ella hacia atrás para quitarle de encima de la criatura con mucha fuerza, pero ya no tenía forma de revertir lo que acababa de hacer al petrificarlo a nos er que buscara hacer uso del contrahechizo, Sabía hacerlo, por supuesto, pero ahora que había dado el primer paso no estaba segura de que fuera bueno dar el segundo. No se trataba de Krugon o Blaisy, por lo que no conocía al elfo en cuestión, y frente a los reproches de Lestrange no pude si no señalarlo como mostrándole una prueba de grandes hechos a comprobar.

-¡HABLARLE!- repuse de forma evidente, porque no se me ocurría algo mejor que itnentar primero lo primero de todo. -¿No se te ocurrió que ahora podría ser peor? - y claro que iba a ser algo peor, porque de inemediato fui también consciente de que unos nuevos pasos se acercaban en nuestra dirección y volví mi vista al elfo doméstico cuando me dijo que lo cogiera -¡Genial!- exclamé de forma irónica antes de agachar,e a coger al elfo por el otro extremo al de ella e instarla mediante siseos a que avanzara hacia delante. -Discúlpala, no sabe reaccionar a las cosas...- dije al elfo, claramente usando quella disculpa sincera para reprocharle una vez más a Lestrange que su idea había sido cualqiuier cosa menos buena -A ver, genio, ¿cómo vamos a hacer ahora con él? ¿Tienes otra de tus brillantísimas ideas?- lo peor del asunto no era que tuviéramos que correr con el elfo, sino el hecho de que ahora teníamos que ir a la par y coordinarnos para movernos, puesto que si tomábamos caminos diferentes ibamos a partir al elfo al medio, y tampoco podía una correr a una velocidad que dejara a la otra atrás. ¿Quién me mandaba a mí estar corriendo dentro de las mazmorras con Sienna Lestrange?

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