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I wanted to be alone, but... [con Lucy Robinson]

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Mensaje hechizo realizado el Lun Ago 10, 2015 11:44 pm

Recuerdo del primer mensaje :

No es que fuera una novedad, pero no es plato de buen gusto saber las cosas a ciencia cierta. Salí de la sala común con los auriculares puestos y las manos en los bolsillos. Por suerte, el día se había levantado nublado y podía llevar chaqueta. La capucha iba evadiéndome del resto de alumnos que sonreían felices con las calificaciones, no pude más que rodar los ojos con indiferencia.

Salí del castillo y me encaminé sin rumbo por los terrenos, centrado en la música. No sabía cuántas horas le había dedicado ya a aquel grupo, pero desde luego suficientes no habían sido. Continué bajando, pasando grupos de personas que disfrutaban del aire libre, algunos leían, otros reían con sus amigos, alguno dibujaba. Unos cuantos metros más hacia delante una chica caminaba. No me llamó nada de ella, hasta que algo cayó de su bolsillo. Ella no se dio cuenta y me sentí obligado de avisarla. Aceleré un poco el paso dirigiéndome hacia donde se había caído el objeto.

- ¡Eh, espera! - dije una vez lo tuve en la mano. Troté unos metros y me paré en el instante en el que se estaba dando la vuelta, no sabía si se habría dado por aludida o no, pero mi grito no demasiado lejos de su cara supongo que la hizo girar por instinto - Se... te ha caído esto - dije tendiéndole la mano.

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Mensaje hechizo realizado el Jue Ago 13, 2015 9:43 pm

Abrí los ojos con sorpresa, porque realmente no entne´di amucho por qué un lugar podía hacer que uno dejara de querer tomar un cierto algo.

-¿Y eso por qué? No me digas que te envenenaron o algo así- bromeé, acto seguido avanzando hacia el lugar y sonriendoa la mujer que nos había visto sonriente desde más allá. Vaya, gente simpática, eso era bueno de encontrar en los lugares a donde uno iba a comer con ganas de pasar un buen rato. No había mucha más gente en el local: tan solo una señora mayor con lo que pensé que sería su hija de cosa de treinta años y sus dos hijos pequeños, aproximadamente de unos cinco y tres años. El sitio donde James señalaba estaba bastante más lejos de allí, aunque no demasiado. Asentí -Vale, vamos...eh...buena pregunta- me detuve un segundo y levanté los ojos al cielo, preguntándomelo interiormente. -Supongo que nos sentamos. No sé, nunca he venido. Estoy descubriendo esto contigo- dije de forma sincera, en plan "estoy en la misma condición de conocimientos que tú" y que, por lo tanto, era igual de inexperta que él. Era algo que me habia llamado la atención a al hora de pensar en el lugar a donde ir porque, mal o bien, estaríamos iguales ambos. Al final hice un gesto con la mano indicándole movernos y fuimos hacia la mesa elegida, que estaba medio cerca de una de las ventanas. -¿Qué te gusta más? ¿Té, café o algo más? Creo que hay de todo.- inquirí mientras tomaba asiento en una de las sillas que chirrió al moverse hacia atrás.

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Mensaje hechizo realizado el Jue Ago 13, 2015 10:50 pm

Negué con la cabeza, con una sonrisa torcida - No, no. Digamos que... por el ambiente y las personas que suelen frecuentarlo - supuse que lo cogería al vuelo, pues en lo poco que llevábamos hablando ya se había dado cuenta de las "reacciones" que tenía la gente sobre mi aspecto.

Seguí sus pasos. Atravesamos un par de mesas vacías hasta llegar a la que había indicado. Me senté dejando a mis espaldas la ventana, para que ella desde su sitio pudiera tener una mejor vista. Era una especie de costumbre, una manía, y eso que siempre solía ponerme de forma que pudiera ver el transito de la calle. Era tener las puertas a un mundo que no se fijaba en ti porque estabas detrás de un cristal. Los asientos estaban forrados de acolchado y la mesa de madera tenía en el centro una carta sujeta en una pequeña madera, estaba escrita por ambos lados de formas que los dos podíamos leer desde nuestro sitio lo que ofrecía el lugar. Ojeé por encima los tipos de té - Merlín, qué de variedades - y es que de cada sabor había mil mezclas. Menta, poleo-menta, menta con limón... Así con todos. Decidí elegir el té rojo con esencia de frutos del bosque, me recordaba a mi madre - ¿Qué vas a pedir? - a su vez, leí el acompañamiento que ofrecían. Un sinfín de bizcochos, pasteles, cupcakes y tipos de pastas me dejó bloqueado. Sabía que al final acabaría pidiendo pastas de chocolate y coco, pero el bizcocho de zanahoria tenía tan buena pinta...

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Mensaje hechizo realizado el Jue Ago 13, 2015 11:47 pm

Asentí, despacio. Por supuesto que entendía a la perfección qué era lo que había hecho que se sintiera así, aunque no lo había pensado de ese modo al primer momento. Pero su explicación había sido más que suficiente. Callé un par de segundos, dejandoq ue el silencio corriera entre ambos hasta que me acomodé de nuevo en la silla, levantándome luego para acomodar la falda del uniforme que llevaba puesta para sentarme de forma más o menos correcta, por lo menos. Que luego no quedara todo arrugado atrás..no es que me importara demasiado, pero la costumbre me la habían grabado a fuego. Aquella mañana había hecho mucho calor como para llevar pantalones.

-Pues se han quedado sin un muy buen cliente- dije absolutament convencida. Cierto era. El que una persona compeltamente vestida de negro desentonara con lo que el salón de Tudipié y que por eso le hicieran poco amena la estadía me parecpia simplemente paupérrimo. -Es más- añadí, tras unos segundos de reflexión -Se han quedado sin dos.- no dije nada más al respecto y, en su lugar, desvié la mirada a donde estaba la comida a ver qué se me ocurría pedir.

Tras ver lo que estaba en el mostrador volteé los ojos a ver la cajita donde estaban las ofertas. Torcí el gesto y los labios hacia la derecha mientras pensaba un poco, aunque no me llevó demasiado elegir lo que quería. SIn embargo fingí pensármelo más, sonriendo cuando comentó acerca de las variedades y asintinedo en silencio, levantando un seundo la mirada para ponerla en él y luego la devolví a la cajita. Al cabo de unos segundos más la retiré, echándome hacia atrás.

-Jugo y bizcochos.- expuse decidida ya haciéndome la idea de que aquello iba a ser una buena elección. -Con el estereotipo de inglés a quien le gusta el té y cosas por esas líneas yo no cumplo. - comenté como quien no quiere la cosa. No me hubiera extrañado que, al final, el chico hiciera laa típica pregunta de "¿de verdad? ¿y por qué no?" que solía escuchar todo el tiempo. Era moneda corriente, a aquellas alturas. Y hablando de alturas, de la muñeca no vendada extraje una bandita con la que até mi pelo en una coleta alta, en cuyo gesto nuevamente había quedado al descubierto la venda de mi muñeca izquierda, esta vez en su totalidad. Había algo debajo, como si no fuera tan solo la gasa, y el color blanco impoluto de la parte superior no era lo que se veía en la cara interna de la venda.

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 14, 2015 10:23 am

Supuse que diría por cortesía aquellas palabras y volvería a Madame Tupidié, pero agradecí el gesto con un solemne gesto con la cabeza. Entendía y respetaba que cada cual eligiese los sitios que frecuentar, pero me chocaba más aquella reacción en cada de amistad de "si tu no vas yo no voy". ¿Había pensado amistad?

Después de un repaso más para cerciorarme de lo que quería pedir Lucy comentó qué tomaría ella, y asentí - Buena elección. Yo creo... que tomaré té rojo con frutos del bosque y una porción de tarta de zanahoria - sí, al final la zanahoria había vencido al coco. Eso no quería decir que no existiera la posibilidad de llevarme un pequeño paquetito con aquellas pasta para picar entre horas... demasiado ricas estaban. Nada más enunciar nuestro pedido provisional en voz alta, como por arte de magia la señora de la sonrisa agradable apareció frente a nuestra mesa. Una pequeña chapa en el lado derecho dejaba leer un nombre: Martha. De nuevo, una cálida sonrisa iluminó la estancia - ¿Qué os pongo, jóvenes? -.

Miré a Lucy y con la mano le cedí el turno para que pidiera. Ojeé una última vez la carta para confirmar lo que me apetecía y, cuando la Gryffindor hubo terminado, comencé yo - Para mí un té rojo con frutos del bosque y una porción pequeña de tarta de zanahoria, si es tan amable - la señora garabateó ágilmente sobre su libreta ambos pedidos. Arrancó la nota del cuaderno y la lanzó por encima de su cabeza. Ésta desapareció detrás del mostrador, colándose por una abertura que supuse daría a la cocina. La señora nos dedicó una última sonrisa y nos dijo que tendríamos el pedido listo en unos cinco minutos. Lucy cogió un coletero y ágilmente se lo colocó recogiendo su pelo en una cola de caballo. De nuevo, su muñeca apareció en primer plano. La venda tenía algo raro, algo que no estaba bien... pero se me anudó el estómago de semejante forma que fue imposible que saliera palabra al respecto, al menos por el momento. De modo que volví al té.

- ¿Sabes? Yo que soy 50% inglés si adoro el té, pero supongo que también es una cuestión de familia. Mi madre no había día que no bebiera té, incluso cultivaba varios tipos en el jardín de casa. Era toda una experta - recordé a mi madre las tardes de primavera dándome clases magistrales sobre cómo mezclar sabores, cómo cortar y secar las plantas, cómo aromatizar diferentes tipos de té. Luego la cerveza me gustaba porque era 50% alemán y no podía hacerle ese feo a mis antepasados (?).

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 14, 2015 12:56 pm

Observé cómo parecia ser aue dentro de su cabeza seguia luchando por elegir la eleccion que mas le gustaba y sacrificar otras opcionss. Al final optó ppr la tarta de zanahoria y el té aquel. Me recorsaba un poco al tipo de cosas que mi abuela siempre quería tomar cuando ibamos a su casa por las tardes, por lo que la sonrisa fue la de siempre aunque con un toque de nostalgia, mas no tristeza. Ademas tampoco hubo mucho tiempo de comentar nada mas, pues la señora aparecio en ese instante a pedirnos nuestros pedidos. Con el gesto de James me adelanté a pedir primero.

-Buenas Very Happy Yo quiero jugo de...¿manzana, tenéis?- con un deje de esperanza miré a la mujer dubitativa y su asrntimiento con la cabeza me abrió grandes los ojos -¿De verdad? Puntazo, vemdré aqu8 más seguido- comenté entusiasmada, causando un poco la risa de la señora de loa pedidos. Y es qhe wra cierto, no solian poner jugo de manzana en los lugares por lo aue skempre acababa recurriendo a la naranja -Y para comer bizcovhos. Si tenéis de queso genial, si no pues los salados comunes.- esoya era un pedido mas normal -Muchas gracias- finalicé, girandome en el asiento para ver a Jamea de frentr y asi indicar aue era su turno de pedir. Cuando la mujer los tomó a ambos pedidos arrugo la bolita y esta fue flotando hacia el mostrador luego de que la lanzara hacia atras. Magia. La mujer se retiró y volví a quedar con James.

-Ah si, si te viene de familia pues es normal- comenté. No pude evitar reparar en el tiempo pasado en el yso de sus palabras lo cual, tal vez fuera por el contexto socual en el que estabamos como pais, me dio un mal augurio. Pero nondije nada, pues podia ser simplemente que hubiera dejado el habito -Pero parece sumamente interesante que hiciera eso, seguro habrás peobado de todo.- en mis palabras se noraba verdadero interes a pesar de que el te no era precisamente una emocion para mi en ningun aspecfo.-Quien sabe, a lo mejor tienes el don y en unos dias te da la loca y te veo plantando té en los jardines de herbología.- y al profesor hecho una ira (?). -¿Y por tu otro 50% visitas frecuentemente Alemania, Whrött?- para hacer la gracia luego pronuncié de nuevo lo que me salió de su apellido, como una pregunta y a la vez una seguridad. Quwria que me saliera bien (?).

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 14, 2015 7:24 pm

Con decisión y rapidez, la Gryffindor hizo su pedido (no sin añadir las pertinentes preguntas de si disponían de lo que ella quería). Una vez hubo terminado, repetí la cantinela que le había contado ya a mi compañera momentos antes.

Asentí ante la primera parte de su comentario. Al final, muchas de las cosas que nos gustan o hacemos por inercia son fruto de costumbres que hemos adquirido de pequeños, o de dónde hemos nacido, o de qué tipo de familia hemos tenido. Y el té era uno de los muchos ejemplos que podría haber dado, sobretodo respecto a mi madre. Solté una pequeña ante lo de plantar té. No me imaginaba poniendo plantas y zonas de secado. Además, mi madre era la que tenía mano con aquello, yo solo disfrutaba de los resultados.

Cuando preguntó por Alemania mi estómago se revolvió a la tarta que acababa de pedir ya no parecía tan apetecible. Por fuera, sin embargo mi expresión no cambió ni un ápice. Reflexioné unos instantes - Bueno, a Alemania suelo ir entre una y tres veces por año. Una siempre con mi padre a visitar a mis abuelos, y las otras dos suelo ir solo. Teniendo alojamiento y comidas es una buena forma de irse de vacaciones sin gastar demasiado dinero y conocer lugares nuevos - y verdad que era. No quise tocar mucho más el tema de mi familia, no quería que una conversación amena interrumpiera lo bien que estaba yendo el día con Lucy - ¿Y tú? ¿Toda tu familia es inglesa o tienes raíces de algún otro país? - casi de forma instintiva miré el lugar por el que había desaparecido la señora, pero aún no daba señales de vida. Mi estómago se había repuesto un poco y sobre todo el té me apetecía horrores. Posé de nuevo la mirada en la leona, expectante.

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 14, 2015 7:39 pm

Parte de mi cabeza había quedado imaginando al chico en una huerta o algo así, buscando cómo plantar sus cositas y cosecharlas después. Aunque la otra mitad me decía que no era algo que lo pudiera imaginar haciendo. Lo cierto era, sin embargo, que no conocía de nada a James como para que mi mente se hiciera a algunas ideas o a otras y despiés de todo el chico no había parecido molesto por el comentario. Mejor. Era bueno saber que podía decir algún comentario en tono bromista como aquél y saber que se lo iba a tomar a bien, cosa que no pasaba con todo el mundo.

Cuando comentó lo de que visitaba Alemania dos o tres veces por año asentí sumamente interesada. Algo en su forma de hablar, de todas formas, me hizo pensar que era unt erreno peligroso, por lo que no comenté demasiado más al respecto, sino que me limité a escuchar qué era lo que hacía cuando iba o de qué maneras lo hacía.

-¿A qué partes has ido?- inquirí, la curiosidad no solo notándose en mi tono de voz sino también en el brillo de mis ojos. Luego pasó la pelota para mi lado de la cancha y me tocó negar con la cabeza -Las dos familias son inglesas. Algunos de mis primos tienen alguna raíz en otro sitio pero mi familia es inglesa 100%.- y Slytherin 99.9%. Shhh o.ó -Entonces no he viajado mucho. Por parte de padre tengo un hermano de cuatro años entonces la vida con ellos siempre es quedarse por la zona, y por parte de madre todos vivimos dispersos en un bosque...entonces no hay mucha razón para ir de viaje- me encogí de hombros. De niña, cuanod mi madre viajaba, alguna vez iba con ella hasta que era evidente que no había forma de que me cuidase a mí misma en sus alojamientos cuandoella trabajaba todo el día. De mayor ya podía decidir quedarme con mi padre o alguno de mis primos, aunque la presencia de la nueva pareja de mi madre me hacían más difícil la huída del hogar.

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Mensaje hechizo realizado el Sáb Ago 15, 2015 10:39 am

Reflexioné. La verdad es que, en los dos últimos años había hecho un tour bastante interesante por gran parte del país - Bueno, uno de los últimos lugares fue el Castillo de Neuschwanstein. Precioso - además, distinguí una familia de magos entre los visitantes por la forma de observar la arquitectura y la varita (que a cualquier muggle le parecería de juguete) que sobresalía de la bota de una de las hijas - Mi padre vive por Wolfsburg, no demasiado lejos de Berlín. Estos últimos años he conocido, veamos... Hannover, Nürnberg, Sttutgart... Ahora que soy mayor de edad y tengo más independencia económica es más sencillo visitar lugares nuevos - expuse. También poder aparecerse era una ventaja.

Después comenzó a hablar sobre su familia tanto materna como paterna, y por sus palabras deduje que sus padres no estaban juntos, pero decidí obviarlo. Si en algún momento ella se veía con ganas de hablar del tema, lo haría
- Bueno, tiempo al tiempo. Cuando menos te lo esperes estarás viajando de acá para allá, conociendo gente y descubriéndote a ti misma - lo último se me escapó. No fui consciente de pronunciarlo hasta que la última "a" salió de entre mis labios. Divino.

Como si de salvarme el culo fuese la cosa, una bandeja levitando apareció posada a unos centímetros de la mujer que nos atendía. En ella, un vaso de color verdoso y una taza color crema se dejaron coger por Martha y fueron puestos frente a cada uno de nosotros. Lo mismo pasó con el plato de bizcochos de Lucy y mi porción de tarta de zanahoria
- Muchísimas gracias - sonrisa agradecido y solemne movimiento de cabeza. Martha se alejó también sonriente en dirección a la cocina - Vaya, cada vez me gusta más este sitio - dije. Cogí un azucarillo y lo vertí sobre el contenido de la taza, rojo como la sangre pero bastante más líquido y con mejor aroma. Con la cucharilla esparcí todo el contenido y lo disolví. Estaba demasiado caliente como para comenzar a beber, así que sin parar de remover mi bebida volví a posar la mirada en Lucy.

He tenido que cambiar el tipo de color en el post porque hola NO LEÍA NADA XD Aún no sé cómo lo dejaré, así que quizá vaya experimentando un poquito ^^

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Mensaje hechizo realizado el Sáb Ago 15, 2015 5:06 pm

Mientras el chico continuaba explicando los sitios a los que había ido mi mente intentó recrear las fotografías que asociaba con esos nombres. La única imagen clara que tenía ne mi cabeza era la del castillo y quiza, aunque un poco nublada, la de algún sitio característico de Berlín. El resto eran solamente nombres para mí, sitios que imaginaba con un montón de gente desconocida y sin ningún tipo de relación con nda de mi vida. Por lo que igual escuché con atención, tratando de retener los nombres para luego hacer una pesquiza por mi cuenta.


-Sí, supongo que eso es una ventaja...¿sabes aparecerte?- inquirí, sabiendo que aquello podía incluso ser de gran ayuda en cuanto a lo económico. Aunque me huiera dicho que tenía mayor independencia económica no estaba del todo segura de cuánto sería eso. No conocía al muchacho, pero me costaba imaginar verdadera independencia con tan solo unos diecisiete años. Al menos a mí, con quince, la idea se me antojaba bastante lejana. Por eso asentí a la idea de "tiempo al tiempo" que dijo segundos después, aunque su siguiente frase me arrancó involuntariamente una sonrisa medio...¿irónica? Sí, quizá así podía definirla. Junto a ella negué con la cabeza y miré hacia fuera de la ventana del local, como si desde allí donde estaba pudiera ver las palabras que quería decir en respuesta y, entre ellas, seleccionar algunas. -Bueno, en ese caso creo que prefiero quedarme oscilando entre Londres y NewForest.- bajé la mirada, llegó el pedido y también yo sonreí de gorma agradecida pronunciando un "muchas gracias" al mismo tiempo que James. Pero era más en forma autómata que de forma sincera, pues mi mente había volado a otro sitio, o más bien a un montón de lugares diferentes.

Cada vez que iba a algún otro sitio, cada vez que algo salía de mis esquemas, acababa empezando a manifestar otras facetas nuevas de mí misma. Conocerme, vamos, tal y como James me había dicho. Y cierto era que no siempre me agradaba todo aquello que yo conocía. Recordaba aquella vez de mi escape. Podía ser que no hubiera salido precisamente de Inglaterra, pero aquel "viaje, esa travesia había sido indudablemente muy reveladora respecto a lo que yo conocía de mí misma. Para bien y para mal. La estancia en la antigua Grecia era otro ejemplo muy claro. Al final del día, no era tanto un viaje o lo que encontrara de mí misma, sino las situaciones a las que salirme de los esquemas me exponía y el modo en el que muchos de esos factores llevaban a que reaccionara y que, por ende, me viera a mí misma. Llevaba callada un rato y con el semblante cambiado hasta que el moreno volvió a hablar. Levanté la vista de nuevo, casi sorprendida, como si hubiera olvidado que estaba con alguien y luego automáticamente sonreí. No era ese momento para ponerme en mis cavilaciones reflexivas.

-¿Verdad que sí? Habrá que venir más seguido, ha sido buena elección- di un sorbo de mi jugo de manzana, que estaba muy bueno (como para no, ¡era de manzana, vamos!), y señalé con un gesto de la mano los bizcochos que había en mi platito. Eran cosa de seis -Si se te antoja alguno de esos puedes cogerlo. No creo que alcance a comerlos todos.- ofrecí. No me molestaba que sobraran, pero a pesar de haberlos pedido yo, la idea que había tenido en mente era que pudiera comer de ellos también si le apetecía.

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Mensaje hechizo realizado el Lun Ago 17, 2015 10:46 am

Asentí con la cabeza. Había tardado en aprender, pero gracias a Merlín nunca había tenido una partición o similares. Aun así, la aparición la usaba en contadas ocasiones. Arrugué un poco la nariz con su siguiente respuesta y no pude evitar preguntarme por qué pensaba así, pero pensé que no estaba bien preguntar sobre cosas personales a alguien que parece no querer hablar de ellas. Si quería comenzar, no dudaría ni un segundo en escucharla, pero no era la clase de persona que presionaba a otras para que hablaran.

Soplé la humeante taza de té hasta que el vapor disipó un poco. Me llevé con precaución la taza a los labios y aun así no pude evitar quemarme. Entre abrí y cerré los labios rápidamente para volver a mi temperatura normal -
Por Rowena, qué caliente está - dejé la taza sobre el platito donde venía colocada y comencé a remover el contenido. Con una mano abierta negué con la cabeza - No, muchas gracias, creo que tengo suficiente con la tarta. Y lo mismo digo, si quieres probarla es toda tuya - dejé de señalar para volver a la taza.

-
¿Qué tal está tu zumo? - la verdad era que no sabía de qué continuar hablando con ella. Habían quedado temas en el aire, cierto es, pero de ahí a que ambos quisiésemos hablar de ellos... había un largo trecho. Continué removiendo la bebida y dando algún que otro sorbo para ver qué tal iba la temperatura de la bebida, esperando que la mente de Lucy maquinara un tema de conversación que nos sacara de ese silencio aún poco incómodo.

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Mensaje hechizo realizado el Lun Ago 17, 2015 12:58 pm

Lo que estanba siendo un silencionincomodo para James no lo era precisamente para mi. No por el hecho de que no me molestara aue surfieran estoa silencios, sino mas bien porque involuntariamente me habia quedado enis cavilacionea. No habia podido evitarlo y, al final, habia acabado sumiendome un poco en ellas con laorada perdida.

No obstante, mi.mente ahora estaba lejos de estar pensando en cosas como mis pequeñoa viajes o travesias. No, mas bien me estaba concentrando en mis acciones, aquellas que habian mostrado algo de mi que no hubiera querido saber o no me hubieda guatado tener. Aquella explosion de ira en el gran comedor com Ankiné, la vez en la que habia pillado a Blair y Dylan haciendo manitas, el baño de las chicas destruido...la cara de Marge. Apreté los dientes sin que el chico ae diera cuenta. El corazón habia empdzado a palpitarme con fuerza, y enis oidos volvia a martillar el Tic Tac. James volvio a hablar.

-Te agradezco, aunque tampoco me gustam las tartas- sonrei de lado. ¿Estaba hablando mas rapido? -Cuando sra niñ una vez me hicieron comer una poraue pensaron qhe la estaba rechazando de mal educada y acabé en un hospital muggle por lo mal que me sentó.- para aue se hiciera una kdea, vamos. Sent8 la garganta seca y di un sorbo al zumo juatocuando emitia la siguiente pregunta, pero mi garganta estaba casi cerrada. Aun asi logre tragarlo y asentí -Muy bueno, el jugo de manzana siempre es genial...¿me disculpas un segundo, por favor? Quiero ir al baño- intwrrumpi la conversacion a la mitad mientras me ponia de pie todo lo lentamente que podia. Necesitaba moverme un segundo, mojarme el rostro o algo. Lo aue fuera. Tanto me enfoque en sl disimulo de mi apremio, sin embargo, que no vi que la señora venia llevando una bandeja parala otra mesa y pasaba a cosa ds un metro de nosotros. Mucho menos me fije en lo aue habia en esa bandeja.

-¡Ay!- el grito pequeño fue espontaneo, acompañado de uno de la señora mkentras ella intentaba balancear las cosas de su bandeja evitando su caida. Entre la velocidad de ella y mi apuro habiamos llegado a un choque bastante fuerte. De su bandeja cayeron tres tazas de té directas al suelo, que resultaron ser de vidrio y por eso se partieron en mil pedazos alcolisionar con el piso. La mujer mantuvo su balancw con sus años de experiencia y la ayuda de una mesa, mas yo no corri la misma sjerte. Trastabille hacia atras un par de veces en un vago e inutil intento de permanecer de pie hasta que finalmente caí al suelo, sosteniendo la caida con las manos para evirarme un buen golpe en la retagiardia. Gran problema gran, unos buenos trozos de vidrio estaban justo donse habia "decidido" apoyar la mano que trnia la venda en la muñeca, por lo aue al sentir el dolor del filo rasgando la piel retire la mano en seguisa, ya sentada en el suelo, emyiendo un pequeño quejido y observando cómo los diatintoa vidrios se habian clavado en la piel provocando que saliera sangre. Bastante.

Me puse de pie con sificultad y extraje torpemente algunos de los vidrios de mi mano, que escondi debajo de la manga de mi tunica para acercarme a la mujer.

-¡Lo siento, lo siento!- me disculpe, acercandome a ella y extendirndo l mano para ver si podia ayudar en algo, pero ya alguien estaba fecogiendo magicamente loa vidrios del suelo -¿Está bien? No la vi,  lo...- la mire de arriba abajo para ver si estaba bien, como ai mia propias heridas no me imporraran sino que me sintiera mucho peor por ella cuando la culpa habia sido mitad y mitad...o algo asi.


Inapirado en una historia real (???) XDDD

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Mensaje hechizo realizado el Miér Ago 19, 2015 10:58 am

Antes la negativa de Lucy no dije nada. No había cosa más horrible que aceptar algo por compromiso y no disfrutarlo en absoluto. Y me reafirmé al escuchar su breve historia, a la que añadí un silbido de sorpresa y una apertura de ojos para demostrar interés. Sonreí cuando escuché que su zumo estaba bueno, como si fuese algo que necesitaba saber. ¿Estaba volviendo a controlar las situaciones para estar en una zona de confort? Si eso era verdad, todo lo que pasó en los siguientes... ¿5 minutos? Hizo que mi zona de confort se llenara de cristales, afilados, literalmente.

Noté a Lucy un poco ida, y pidió disculpas para levantarse. Se las concedí encantado, quizá necesitara beber agua o espabilarse... y el baño se veía desde donde estábamos, tenía el trayecto cubierto por si pasaba algo. Y si pasaban más de diez minutos y ella no aparecía, me levantaría e iría a ver qué pasaba. Pero tanto plan no hizo falta. Una vez se hubo levantado, como si tuviera un fuerte brote de migrañas, comenzó a caminar despacio. Desde mi posición observé cómo ella iba hacia un lado y la camarera iba hacia otro. Era un espectador contemplando un accidente ferroviario del que no tenía control. Alcé una mano en su dirección y abrí la boca, en un vano intento de avisar ambas de lo que, tarde o temprano, iba a pasar -
¡Tened cuidad...! - y pasó.

Un estruendo, cristales rotos por todas partes, la camarera tambaleándose en el aire y Lucy tirada, de culo, en el suelo. Me levanté tan rápido que la mesa se tambaleó y se derrumbó parte del contenido de mi taza, pero me dio igual. En dos brincos estuve donde Lucy había caído, aunque ésta ya estaba de pie hablando con la camarera. Ésta, con cara afable, le restaba importancia con las manos mientras mágicamente el suelo se iba limpiando de cristales, poco a poco. Tomé a Lucy con suavidad por los hombros y la di la vuelta para que estuviera frente a mí -
¿Estás bien? - dije, algo apurado. Había sido un impacto fuerte. Nada más preguntar observé sus manos ensangrentadas, aún con cristales - Oh, por Merlín, Lucy - hice una pausa, dejé de sujetarla por los hombros. La miré a los ojos - espera aquí - Me acerqué a la camarera y le tendí unos galeones. No quiso aceptarlos pero, antes de que se diera cuenta ya estaban en su bolsillo guardados - Gracias por todo, y sentimos las molestias - Volví a donde estaba Lucy y la guié en dirección al baño. Entré con ella al de mujeres. No solía hacer aquellas cosas, pero limpiar las heridas era la prioridad. Nos acercamos al lavabo y cogí las palmas de sus manos, las introduje en la pila y abrí el grifo para que corriera agua. Mientras se limpiaban, primero solo con agua, en la pila de al lado me lavé las manos para no infectar ninguna de sus heridas y trabajar lo más higiénicamente posible. Después tendríamos que volver al Castillo y pasar por la enfermería, pero cuanto antes dejáramos limpia la escena del crimen, menos problemas daría. El agua seguía corriendo, mis manos ya estaban limpias. Sujeté las muñecas de Lucy, teniendo cuidado con la que estaba vendada.

-
¿Te duele mucho? - pregunté mientras dirigía con mis dedos el flujo de agua, aplicándolo a las heridas que ya no tenían cristales. Inspeccioné ambas manos y quedaban cinco cristales por sacar, solo uno de ellos bastante más clavado - Lucy - la miré a través del espejo - ahora quiero que comiences a contarme una historia, de lo que sea, y que no pares de hablar hasta que yo te diga - no sabía si seguía un poco ida y más ahora que su cuerpo podía entrar en shock en cualquier momento, pero tenía que distraerla para sacar todos los cristales. Sin que se hubiese dado cuenta, ya había quitado uno de los más superficiales mientras le explicaba qué íbamos a hacer - ¿Está bien? - pregunté, más bien dando por hecho la información y no como sugerencia.
Por qué será que, viniendo de Lucy, estas cosas me parecen de lo más normal xD

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Mensaje hechizo realizado el Miér Ago 19, 2015 10:35 pm

La advertencia de James no había sido suficientemente temprana como para que cualquiera de las dos detuviera su trayecto, e incluso dudaba que el resultado hubiera sido diferente si el chico hubiera gritado antes. Algunas cosas simplemente sucedían y, por mi parte, había estado demasiado concentrada en llegar rápidamente al baño como para poder detenerme dado un caso así. La señora con quien había chocado parecía estar aún en shock y por eso continuaban mis disculpas hasta que sentí las manos de James girándome tras tomarme por los hombros. Hablaba apurado, y por el rabillo del ojo pude ver cómo se había derramado parte de su té sobre la mesa. Seguro se había levantado muy rápido, y no supe si eso me hacía sentir agradecida o culpable.

-Estoy bien, estoy...- "bien", iba a vovler a decir, cuando vi que miraba el estado de mis manos y me dijo que esperara allí. Parecía apuradísimo, y cuando sentí que dejó de sujetarme por los hombros supe que algo tenía que parar -Estoy bien, de verdad, ¡no es nada!- o al menos eso quería decir, puesto que ahora que había empezado a pasar la adrenalina y el calor del primer momento mis manos comenzaban a recobrar la sensibilidad y, por ende, a sentir la presencia de los cristales clavados en ellas. Se sentían a cada giro, a cada movimiento, dificultando que moviera la mano yse estirara la pie, ya no hablemos ni de cerrarla. Vi cómo le pagaba a la camarera y repentinamente me sentí mucho peor -Estoy bien, James, en serio. Son solo unos cortes- dolorosos, pero cortes. Mas, aunqe James no lo supiera, había pasado por cosas mucho peores, y quizá era por eso que a pesar de que mi rostro denotaba que no estaba pasándola de las mil maravillas yo sabía que no era tan grave. Seguí insistiendo con que estaba bien hasta que vi que James entraba conmigo al baño de las chicas con claras intenciones de ayudarme con las heridas de las manos. 

Ahí dejé de hablar y simplemente me limié a observar sus acciones. Vi cómo me ponía las manos dentro de la pileta y dejaba que corriera el agua sobre ellas. Apreté los dientes al primer contacto del agua fría con la piel y esperé a que se pasara, cosa que tomó cosa de veinte segundos o así. De por mientras el chico lavó sus manos y luego volvió a las mías. Fui consciente de que había reparado en la muñeca vendada y que el contacto sobre ella era menos fuerte que el contacto en la otra. Con otra mano fue dirigiendo el agua hacia algunos cortes y cada tanto volvía yo a apretar los dientes.

-No, bueno, depende...- mustié, porque inmediatamente luego del no había amagado a retirar las manos hacia atrás por una puntada que me había dado en uno de los lugares donde, suponía, tenía clavado un trozo de vidrio. Durante aquel tiempo había mirado las manos, cómo la sangre salía de ellas y comenzaba a cortarse su flujo por la presencia del agua. Al sentir el llamado de mi nombre levanté la vista y la puse en el espejo, por donde vi que el chico me miraba y le devolví el gesto con atención, escuchando luego lo que íbamos a hacer según su planteo. -James, no tienes que...- corté mi frase a la mitad, dejando de verlo por el espejo y volteando el rostro para no verlo a través del reflejo solamente. Parecía decidido a dar una mano con aquello, y su siguiente pregunta, tan poco como pregunta sino más bien como afirmación, me hizo quedarme pensando un par de segundos, al final de los cuales suspiré y asentí. Mi mente trabajó unos instantes hasta que finalmente di con algo con lo que hablar.

-Cuando mi padre y su mujer nos dijeron a mí, mi hermanastra y mi primo que iban a tener un bebé recuerdo que mi primera preocupación fue si volveríamos a mudarnos de casa, porque llevábamos ya dos o tres mudanzas y ciertamente no quería saber nada respecto a irme. Tenía doce así, recién cumplidos, y mi primo Daniel eligió el nombre que tiene porque los demás no nos poníamos de acuerdo. Él vive con nosotros porque sus padres trabajan en el servicio de aurores nosequé, viven por el mundo y llevan años sin poder venir. - apenas una nota de añoranza tiñó mi voz. Aparté la vista de las manos: no quería ver cómo salían los cristales -Pero es genial vivir con Daniel. En fin, eso fue en agosto y  poco después tocó irnos a Hogwarts por segunda vez. A esas alturas ya estaba más acostumbrada al tema de mi Casa y demás, había tenido todo un año para ello. Me escribí cartas con mi padre todo el tiempo para que me hiciera saber sobre cómo iba el embarazo, incluso me juntaba mucho con mi hermanastra siempre que podía para escribirle cartas en conjunto. Nos llevamos bien, pero entonces nos empezamos a llevar mucho mejor. Connor iba a nacer a fines de Diciembre y estábamos muy ansiosas por ello, especulábamos todo el tiempo. Que si se parecería a mi padre o a su madre, que si tendría algún parecido con Daniel, si sería rubio como Ankiné o castaño como yo...en fin, de todo.- habían sido lindos días con Ankiné -Aún así, cuando nació las cosas eran algo diferentes. No necesariamente entre mi hermanastra y yo, pero me había hartado de un montón de cosas en general. De mis padres, de mis primos, de mí, de todo. Creo que el asunto más denso fue uno de mis primos mayores que tuvo una discusión conmigo y...nada, decidí irme. Un buen día tomar las cosas, guardarlas en un baúl, e irme.

El 22 de diciembre nos llegó una fotografía de Connor a cada una, recién nacido y toda la cosa. Recuerdo haberla recibido y guardado sin echarle el ojo dentro de uno de mis cuadernos que guardé dentro del baúl. Después de todo iba a irme, no iba a ver a Connor y ver la foto solo me haría sentir peor. Así que por Enero había cogido todas mis cosas, contactado a la gente que tenía que contactar, y echado a volar fuera del colegio para irme sola, cosa que me duró unos meses porque no era como si con doce años fuera una experta con nada -
- rodé los ojos, aún sin ver a las manos -Creo que de lo que me arrepiento de esos días fue simplemente no haber tneido en cuenta a Connor. El resto me daba casi todo igual; CASI, no todo, pero casi. Tenía que mostrarle a mi familia que podía sola y que no era una inválida por no haber cumplido con sus expectativas, y por eso acabé en cualquier sitio haciendo cualquier cosa. A lo mejor si hubiera visto la foto de Connor me hubiera quedado, por él nada más, y las cosas hubieran sido diferentes.  No me arrepiento de haberme ido por lo que lo hice, pero sí siento haberle hecho eso a mi hermano.

Él no sabe nada, por supuesto. ¿Cómo podría, si tiene solo tres años? Pero sí es cierto que me han dicho que durante mi ausencia Connor estaba siempre llorando, siemrpe enfermo, no demasiado normal en un niño de unos meses. ¿Has escuchado alguna vez que dicen que los niños son sumamente perceptivos? Creo que sabía que le faltaba algo, o que podía notar la tensión en el entorno. Pero sé que cuando volví lo primero que quería hacer era ver a Connor, aunque había llegado a Hogwarts y ahí estaría un tiempo hasta que acabaran de sanarme las heridas. Y días después conocí a mi hermano.

Si alguna vez alguien cercano a ti tiene un bebé tinees que ir a conocerlo cuando es pequeño aún, realmente te llena el alma. Connor ya tenía unos meses cuando yo lo vi, pero tenía ya los ojitos en un tinte azulado como los de mi hermanastra y el cabello castaño como el de mi padre y yo. Se aferraba de mis dedos con una manito y tiraba de mi camisa con la otra, o se metía mechones de mi pelo en la boca y dejaba que le cantara hasta dormir, cosa que todavía hace cuando no entra en su faceta de que con tres años "ya es un niño grande".
- hice una pausa medio sonriendo, medio riendo por lo bajo -Después de aquel año Ankiné abandonó sus estudios en Hogwarts para estudiar en mi casa con mi madre y mi padre y poder encargarse más de Connor, dar una mano cuando fuera necesaria, entonces cuando llego a casa en verano Connor siempre me hace una fiesta porque se pone contento. Siempre es "Lucy, hagamos esto" o "Lucy, no hagas eso porque no me gusta". Con el tiempo los ojos se le han cristalizado un poco más, le ha cogido el gusto a que le haga morisquetas con la metamorfomagia y hace todo lo posible porque nunca le peinemos el cabello. - en esto hice una pequeña pausa, como pensando qué más decir sobre mi hermano. Si James miraba a mis ojos en ese momento se daría cuenta de que estaban iluminados. Era evidente lo mucho que quería a Connor.

-Es bastante analítico, bastante astuto y tiene una ambición enorme por las cosas. Se parece mucho a mi padre y tiene una forma de manejar el conocimiento que me recuerda a su mujer y mi hermanastra. Pero noto que tiene una cosa pasional adquirida que no tiene nadie en mi casa, y creo que tiene que ver conmigo. Y me preocupa, porque quiero que sea diferente a mí. Ser como yo no le traerá cosas buenas y es lo único que deseo para él; que sea feliz, que su vida esté llena de cosas buenas y que no pase por lo mismo que yo. Entonces a veces me toma muy por sorpresa ver que sea tan pasional, y he intentado reprimírselo, pero Connor aprende viendo y absorbe las cosas demasiado rápido. Y crece muy rápido también - se me hizo un nudo en la garganta -Estas navidades vino una vez a pasarse a mi cama porque quería decirme algo, así que le hice un sitio y quedamos a charlar. Al principio fue todo muy gracioso, proque estaba componiendo una canción con mi padre en el piano y me contaba sobre ello, sobre cómo papá tocaba las teclas con un solo dedo y él con toda la mano, y sobre cómo sentía que papá no tendría nunca un futuro como cantante pero que él y yo sí, porque según él de mayores ibamos a hacer un dueto y podríamos viajar a San Francisco en Estados Unidos...no sé de dónde sacó eso, pero lo dejé soñar y le dije que iríamos cuando grabáramos el primer disco muggle. Pareció entusiasmado. Pero después me dijo- cambié el tono, y él lo había hecho también - que para eso él tendría que crecer, y que había visto que las personas grandes, sobre todo yo, nos lastimábamos mucho sin querer. Le dije que yo no iba a dejar que se lastimara y que iríamos a San Francisco, que se lo prometía, yentonces cerró los ojos e intentamos dormir. Aún así, luego de unos minutos escuché que decía, en voz bajita, que si yo lo cuidaba a él entonces quién cuidaba de mí. Y cuando intenté volver a preguntarle cosas ya se había dormido, y decidí que sería mejor que fuera así.-

Callé. La historia podía seguir, pero no estaba segura de cómo hacerlo. Porque con el paso del tiempo no había encontrado la forma de responder a la pregunta de Connor. 


Si xDD Y aquí llegó el tochopost xDDDDDDDD

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Mensaje hechizo realizado el Miér Ago 19, 2015 11:46 pm

Al principio, desde que tomé a Lucy y la llevé de acá para allá a mi antojo, se había mostrado reacia y constantemente decía que estaba bien, pero bien sabía que unos cortes tan profundos no estaban bien, me había tocado vivir muchas cosas cuando estuve ingresado, y sentí la fuerte necesidad de ayudarla. Normalmente, me preocupaba más de personas ajenas que de mí mismo, pero con ella fue... diferente. Sentí que la conocía desde siempre, que siempre había tenido alguien como ella en mi vida. Y era extraño y gracioso a la vez, porque la acababa de conocer, pero esa sensación no cesó en ningún momento desde que tomé sus hombros hasta que, mucho rato después, terminé de ayudarla a curar sus heridas.

Mientras el chorro de agua corría y limpiaba muy lentamente sus heridas, después de decirla que me contara algo para distraerse, comenzó a hablar como si le fuera la vida en ello, y me sorprendió tanto que por un momento olvidé la gravedad del asunto, que estaba intento hacer que dejara de sangrar. Porque hay personas más o menos sensible ante un shock así, pero de no haber hecho nada habría terminado desmayándose por pura pérdida de sangre. Pero no, habló. Y habló durante quince minutos sin parar. Decidí no interrumpirla ni un instante, ni siquiera para preguntar o afirmar algo. Ella hablaba y yo la miraba a través del espejo de cuando en cuando, para que supiera que la estaba escuchando; porque vaya si lo hacía. Me habló de su familia, de su hermano pequeño, y sentí como si hubiese vuelto a terapia de grupo y alguien estuviese abriéndose después de muchos meses callando sus sentimientos. Y me sentí tan pleno en un instante que volví a perder el hilo de lo que estaba haciendo.

Al principio de su historia quedaban cuatro cristales por sacar: uno superficial, uno un poco más profundo y dos bastante más serios. Miré a mi alrededor mientras comenzaba la historia y observé que, a parte de papel higiénico, había dos toallas en el lavabo perfectamente dobladas y limpias. Le agradecí al cielo y a Merlín que en aquel lugar fueran tan pulcros y considerados con los clientes. Lo demás fue complicado. El segundo cristal, el menos superficial, lo saqué cuando me estaba explicando el principio, quién era Connor, el embarazo, y noté que reaccionó pero con el agua fría se hizo apenas perceptible. El tercer cristal fue el menos grave de los que quedaba, y lo saqué con decisión. Contemplé el brotar la sangre y presioné encima de la herida para que sangrara más y supurara todas las bacterias que hubiese podido coger de los cristales. Lucy no miraba sus manos y agradecí que fuese tan consciente de que era mejor no hacerlo. Por cómo estaba sobrellevando aquello se veía que no era la primera vez que pasaba por una situación tan dolorosa. El corte respondió bien tras unos segundos y la sangre comenzó a brotar mucho menos fuerte, siendo cada vez más débil y denotando que su piel reaccionaba bien.

Los dos siguientes cortes no fueron plato de buen gusto ni para ella ni para mí. Saqué ambos casi al tiempo, y me ayudé de mis dos manos para presionarlos. Además de sangre, de uno salieron dos pequeños trozos que se habían partido dentro. Temía que se le quedara alguno incrustado y apreté con más fuerza, sabiendo que dolería más, pero consciente de que era necesario. Limpié la herida con más agua y mis dedos limpios, y cuando vi que la sangre salía limpia del todo hecho mano a una de las toallas. Sin cerrar del todo el agua, comencé a hacer presión sobre ambos. Mantuve esta postura cuando había contado 3/4 partes de la historia, y retiré la toalla casi al final de la misma. La toalla se había empapado, pero las heridas supuraban sangre más lentamente. Cogí la segunda toalla y la ajusté lo más fuerte que pude. Me levanté la camiseta y extraje el cinturón que llevaba en los pantalones, hice un apaño y atornillé, literalmente, la toalla a su mano. La sentiría bombeando sangre pero la hemorragia estaba parada. Terminamos ambos a la vez.

Levanté el rostro de mis pinitos de sanitario y me encontré con los suyos, reflejados en el espejo, vidriosos y algo perdidos. No sabía qué decir. Tantas emociones me había recorrido en aquellos veinte minutos, desde que había pasado todo, que mi garganta estaba colapsada de palabras y sentimientos. Respiré hondo.

-
Hacía muchísimo tiempo que no conocía a una persona con un alma y una cabeza como la tuya - me recordé a mi terapeuta, y no supe si reír o llorar ante aquello, pero tercié una sonrisa sincera como hacía meses que no mostraba y no aparté mis ojos de los suyos - ¿Sabes qué pienso de todo esto? Que eres una persona muy fuerte, y no eres del todo consciente de ello - reflexioné - Con ¿dieciséis años? tienes un mundo interior, una cabeza, que a gente de veinticinco ya le gustaría poder permitirse. Sabes reconocer tus sentimientos, sabes lidiar con situaciones que muchos no tendrán que experimentar en su vida, y aquí estás. Sangrando, siendo la cosa más torpe del mundo - no pude evitar emitir una carcajada tan profusa que hasta a mí me sorprendió - Eres como la inocencia personificada - dije más para mí que para ella. ¿Cómo podía ser que una persona de semejante cabeza estuviese encerrada en cuerpo de adolescente? En aquel preciso instante decidí que iba a ser mi amiga, y que podía confiar en ella más que en ninguna persona. ¿cómo puede ser?

Me separé del lavabo y la di la vuelta, aún controlando sus movimientos. Acerqué mi rostro al suyo -
¿Cómo te encuentras? ¿Crees que puedes andar? - teníamos que ir al Castillo, y no podía aparecerme, ni por cómo estaba ni porque realmente pudiera - Aunque esto está un poco mejor, tenemos que ir a la enfermería, ¿sí? -.

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Mensaje hechizo realizado el Jue Ago 20, 2015 6:08 am

En determinados momentos de la historia había hecho muecas de dolor o habían aparecido ciertas inflexiones en elt onod e mi voz que habían podido denotar, claramente, que no estaba pasándola bien con el sentimiento que corría por mis manos. Y por sentimiento me estaba refiriendo ahora literalmente a todo: a los cristales, a la sangre, al agua, a los dedos de James. Aún así no había mirado, no por no valiente sino por sentido común, y había procurado seguir contando la historia sobre Connor. Viéndolo en retrospectiva, resultaba evidente que no me costaba hablar mucho sobre mi hermano. Quizá había sido más problemática la parte de enmedio, pero todo lo demás, todas aquellas cosas bontias que había dicho sobre el castaño daban para escribir un libro. Ahora, en lo que respectaba a la parte problemática...¿por qué había soltado todo de esa manera? Es decir, recapitulemos por un instante: el chico me había pasado un pergamino que se me había caído y me había ayudado a buscar otro. Le dije de ir a comer. Me caí sobre un montón de vidrios. ¿Alguien podía explicarme cómo se llegaba de algo así a estar en el baño de las mujeres con él limpiándome las heridas y yo contando la historia de mi vida con mi hermano como si estuviera yendo a confesarme frente a una persona en las iglesias? Empezaba a pensar que esas cosas solo me pasaban a mí.

Pero lo curioso era que no había sentido problema con eso. Es decir, mi monólogo había fluido con naturalidad, sin estarme absteniendo de cosas conscientemente y sin cortarme a hablar. Lo más sorprendente era, quizá, que el chico parecía estar verdaderamente metido en lo que decía. De cuando en cuando mis ojos cruzaban los suyos en el espejo y veía su implicación en lo que contaba, por lo que pensé que lo que a lo mejor había sido una simple petición para distraerme del dolor se había vuelto, en realidad, en un tema de su interés. Tal vez eso me hizo sentir un poco mejor, como si no estuviera siendo tan pesado el hecho de que se estuviera preocupando por mí de esa manera. Al fin y al cabo, no había que olvidar que estaba sanándole heridas a una completa desconocida salvo hasta hacía...vaya uno a saber. ¿Una hora? ¿Hora y algo? ¿Qué tanta confianza podía agarrar uno con alguien como para estar en esta situación? Estaba sorprendida por la situación en general, es decir, la conducta de ambas partes.

Fui notando cómo poco a poco sentía menos cristales y me atreví a mover un poco una de las manos aún bajo el chorro de agua. Ardió el flexionar los cortes, pero había sido apenas y sentía que había quedado libre de posibles impurezas peligrosas. Probé con la otra mano y obtuve los mismos resultados. Sobre el final de mi cuento noté cómo James envolvía las manos con la toalla y hacía presión para que dejaran de sangrar. A sangre y agua se mojó hasta quedar inutilizable ya, momento en el que el Ravenclaw cogió otra de las toallas y, tras presionar y mantenerla fuerte, se quitó el cinturón para atar la toalla. De ese modo se encontraba firme, hacía presión sobre la mano que estaba presentando más problemas. Sentía el peso de la toalla, sí, pero era sumamente útil. Cuando acabó con todo eso, momento en el que también yo había terminado con mi historia levanté los ojos de aquel muñón improvisado y los posé, incrédulos, sobre los suyos. Parecía haberse quedado sin palabras o estar buscando la forma de decir algo, y cabía decir que me sentía yo exactamente igual, aunque fuera por motivos diferentes. Su cabeza pareció encontrar el modo de expresarse antes que la mía y así lo dejé hablar, porque quería escucharle, y sonreí de lado escuchándolo, callada hasta que aventuró sobre la edad.

-Quince- corregí, aunque no de mala sino simplemente para que no pensara algo que no era. Al fin y al cabo era yo de las menores de mi generación, cumpliendo menos de un mes antes de que empezaran las clases en Hogwarts. Estaba ya maquinando qué contestarle cuando soltó aquello de sangrando y lo de ser la cosa más torpe del mundo. No tenía ni la más remota idea de la gran razón que llevaba, por lo que también me había reído mucho con el comentario, acompañando sus risas con las mías y pateando apenas, levemente y como broma, el costado de su pierna como si estuviera rezongándolo por el comentario -Para nada, ha sido"caer con estilo" nada más. No sé de dónde sacas que soy o he sido torpe- bromeé volviéndome a reír luego, retomando la patada otra vez porque no podía usar las manos para darle un golpe en el hombro o algo así. Mantuve la sonrisa propia de quien se ha reído bien hace poco y luego de un par de segundos de silencio asentí -Yo creo que a veces, casi siempre, nos fortalecemos de las cosas que nos hacen mal. Ya sabes, "lo que no te mata..."- dejé la frase a la mitad porque sabía que conocía su final -¿Sabes? Hay cosas que no entiendo. No entiendo cómo hay personas que llevan conmigo toda una vida y nunca han tenido un análisis así. Cierto o no-porque en algunas de las cosas que había dicho, pensaba, no estaba de acuerdo -, tú llevas conmigo menos de dos horas- o más o menos por ahí, algo así era -y has dicho todas esas cosas.- negué con la cabeza, medio incrédula. Me ahorré la pregunta de "¿de verdad lo crees así?" y el comentario de "no conoces ni la mitad de las cosas". Si bien eran ciertas ambas, era como si no qusiera arriesgarme a la oportunidad de que lo que había escuchado se desapareciera de un segundo al siguiente. -Además...nadie hace esto- levanté las dos manos, miré a la señal del baño de mujeres -Esto, todo esto. Pero tú, sí. ¿Por qué?- pregunté, sin estar del todo segura de si estaba sobrepasando mis límites de confianza recién adquirida. Luego me retiró del lavabo y sentí que era más o menos un títere, pero lo dejé hacer sin que me resultara molesto. Desde mi posición unos cuántos centímetros de altura más abajo cuando se acercó elevé mis ojos a ver a los suyos.

-Estoy bien- aseguré, asintiendo y manteniendo la mirada como para dejarlo más claro, sin lugar a dudas. -Podría correr una maratón en los Juegos Olímpicos especiales- bromeé, aunque luego algo en mi mirada dijo que no, porque quizá ahora que la imagen de Connor no me despertaba la mente sentía un pequeño mareo. Como intentara correr, fijo acababa en el suelo. Lo escuché decir que tendríamos que ir a la enfermería y por un momento volví a reparar en el uso del plural. En el "tenemos", "dos", no un "tú te vas, ten mucha suerte". Lo cierto era que no sentía ganas de ir a la enfermería (ya había pasado por allí una vez en lo que iba de la semana) pero aquello me estaba pareciendo todo tan bondadoso, tan...tan. -Vale- fue mi respuesta, un poco escueta, y luego bajé la mirada un segundo un tanto avergonzada para subirla de nuevo segundos después -Gracias, James. De verdad. Siento mucho todo el desastre, no era mi intención.- era cierto y se notaba que me encontraba apenada. Por el hecho de que hubiera acabado cargando con el peso de mi accidente de idiota, por haberlo hecho pasar el momento aquel, por haberlo hecho ser un curandero improvisado y por haberse quedado sin el té.

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 21, 2015 10:46 am

En el momento en el que la risa de Lucy reapareció tras mi broma me sentí algo aliviado. Por el no-color que tenían sus mejillas temía que se desvaneciera de un momento a otro en el suelo. Podía con ella, sí, pero habría sido un papelón innecesario para todos salir del baño de mujeres con una adolescente en brazos a la que sacaba, ahora confirmados, cuatro años. ¿Cómo habíamos llegado a aquella situación? Pero no se desmayó, y continuó riendo de buen gusto durante un rato, para terminar la expresión con la sonrisa que queda en el recuerdo de una broma.

Me encogí de hombros. La verdad era que las palabras que habían dicho me habían salido tan inconscientemente que haber tratado de explicarme habría quedado incluso mal. Me pasa pocas veces, porque tendía a analizar todo lo que decía desde el momento en el que pasaba por mi mente. Con esto era distinto. Si las palabras brotaban sin haber sido pensadas, no preguntaras más allá; era posible, incluso, que acabara todo muy mal. Perdí la mirada cuando pregunto "¿por qué?". ¿Qué se supone que debía contestar, que me había despertado simpatía porque me recordaba a ciertas personas que habían estado en los años más complicados de mi vida, y sentía la necesidad de portarme correctamente con ella o ayudarla? ¿Qué sentido tenía que fuera "contando mis penas" a una desconocida, para explicar una acción que había salido más por bondad que por querer dármelas de personas educada, atenta o correcta? Mi cabeza, como cada vez que plantea algo que no tiene solución o es complicado de responder, se bloqueo. Era un gran defecto de mi personalidad planea-todo. Pero tampoco iba a luchar contra ello, me parecía absurdo. Establecí contacto con sus ojos de nuevos.

-
¿Por qué tendría que haber una explicación? Quiero decir... ¿qué persona NO haría esto dada la situación? No ha sido nada del otro mundo... simplemente te he ayudado a curar unas heridas muy feas para evitar complicaciones futuras - me volví a encoger de hombros. ¿Tan complicado era de entender, o es que realmente era "raro" actuar de aquella forma con una desconocida? Seguía aferrándome a lo que me había tocado vivir cuando tenía su edad, y la de veces que había tenido que tapar heridas, llevar a la fuerza a gente a la enfermería o, simplemente, entablar conversaciones complicadas - Sentí la necesidad de hacerlo - formulé como respuesta final.

Sonreí de nuevo ante su comentario sobre las Olimpiadas, aunque me sentí mal porque parecía que menospreciábamos a esas personas, aunque tenía claro que Lucy no era así y el pensamiento duró poco. Negué con la cabeza restándole importancia al asunto y la tomé con mi mano derecha por su hombro izquierda, animándola a que comenzara a hablar -
Esta bien, ¿si? - dije, parando frente a la puerta, abriéndola y esperando a que saliera. Una vez fuera del baño dejé a Lucy cerca de la entrada y me acerqué a la camarera, que me miró con cara de preocupación al ver algunas manchas de sangre en mi ropa. Sonreí de medio lado al llegar.

-
No se preocupe, eran unos cortes de nada. Se los he limpiado y vamos de nuevo a Hogwarts - eché la cabeza hacia atrás y ambos miramos a Lucy, que esperaba. No la había acercado porque sabía que comenzaría a disculparse y ella no tenía culpa alguna - He tenido que utilizar dos toallas, y tirar una de ellas porque estaba ensangrentada. ¿Cuánto tendría que abonar por...? - la mano de Martha paró mi pregunta a la mitad y negó con la cabeza. Me obligó a acompañar a Lucy a la enfermería y me hizo prometer que volveríamos - Descuide, Martha, nos volverá a ver por aquí. Gracias por todo. - Asentí con la cabeza a modo de despedida, cogí a Lucy de nuevo por el hombro y ambos salimos del establecimiento dejando únicamente una escena para el recuerdo y el tintineo de la puerta.

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Mensaje hechizo realizado el Vie Ago 21, 2015 8:01 pm

Por un momento pensé que estaba de broma con sus primeras palabras, pero con su encogimiento de hombros y el resto de las cosas que dijo intuí que hablaba en serio y mi rostro cambió de la curiosidad a la sorpresa. ¿Hablaba en serio? ¿De verdad? Lo miré un par de segundos como esperando a que siguiera cuando enunció su respuesta final, como si esperara que hubiera algo más allá de esas palabras cuando luego de el silencio se hizo evidente que no había mucho más que el chico fuera a decir al respecto. Asentí, como dándole a entender que entendía que esas eran sus razones. Pero no por eso iba a privarme de mencionar lo que yo pensaba al respecto, el por qué de mi pregunta, básicamente.

-Quizá para ti sí es normal...pero yo no estoy acostumbrada a recibir este tipo de ayudas. Menos de personas a quienes acabo de conocer.- con aquella frase quedaba un poco claro que tampoco era como que mis más cercanos hicieran todo lo que él había hecho, menos con tanto ímpetu. No, siempre la cosa había sido más bien de "intenta valerte por tí misma", y en caso de que ls cosas salieran muy mal ya podría alguien hacer el intento de intervenir. Por eso no me había sentido cómoda al principio con tanta ayuda, con tanta disposición y con que me tratara de aquella forma tan...atenta. Quizá él tenía razón y la mayor parte de las personas se preocuparan del mismo modo que él...pero no era un caso que conociera demasiado de cerca salvo por contadas excepciones. Dicho esto sentí su mano sobre mi hombro y no la aparté.

Salimos del baño (había que ver, yo saliendo de un baño con un chico) y aguardé junto a la puerta un segundo, viendo cómo el chico se acercaba hacia la señora que nos había atendido y la miré desde donde estaba con gesto de disculpa. Interpreté correctamente las acciones de James al dejarme allí a la espera de que volviera, pero eso no quería decir que no quisiera disculparme yo por mi lado. Sí, ya se enteraría el chico de que yo era una persona terca. Me acerqué unos pasos hasta donde pude, puesto que ya ellos habían empezado a emprender la vuelta y ma adelanté a que cualquiera de los dos pudiera cortarme al respecto.

-Pida mis disculpas a quien había pedido eso...y a todos por el espectáculo aquel.- claramente no  había sido precisamente un buen espectáculo. La observé apenada -No volverá a ocurrir, de verdad- pero, al igual que a James, me animó a ir a la enfermería y pidió que volviéramos a pasarnos por allí. La próxima vez que lo hiciera llevaría un equipo protector o algo por el estilo para ahorrarle las molestias a la señoray sus clientes, que seguro no la habían pasado bien tampoco. Sonreí agradecida por toda su atención y buena disposición mientras salía de la tienda con James para andar el camino a Hogwarts. Anduvimos unos metros en silencio, al principio, hasta que torcí apenas mi cabeza para ver un poco hacia arriba y a sus ojos -Aquí tienes otra faceta de mi vida: me caigo en todos lados y siempre termino hecha un desastre. Acabarás acostumbrándote; no te extrañes de mi trato con las enfermeras de Hogwarts- hablábamos de alguien que visitaba aquellos lares cosa de dos veces por semana en semanas normales desde su llegada a Hogwarts. Más gafe que yo, imposible. -Ah, y cuando sea medianamente capaz de mover mis manos lo suficiente para coger un par de monedas te pago- así como él me había dicho que contara una historia hasta que él me dijera que me detuviera y prácticamente no había permitido que me negara a ello, tampoco yo estaba mostrando en mi tono ningún tipo de duda o espacio para que se mostrara en contra. Pagarle le pagaría, de alguna forma y eventualmente.

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Mensaje hechizo realizado el Lun Ago 24, 2015 8:47 pm

Arrugué la nariz - Pues no lo entiendo - añadí. ¿Por qué a una persona como Lucy no se la prestaría ayuda o atención cuando la necesitaba? Si habláramos de mí, quizá podría entenderlo. ¿Pero ella? Irradiaba. Quizá no feliz, pero si tenía un aura que, al menos a mí, me transmitía positividad, paz quizá. Era extraño. De ahí que no comprendiera por qué los demás no harían lo mismo. ¿Motivos familiares? ¿Problemas con amigos? No me chocaba eso con alguien como ella. Extraño...

En un vano intento de disculparme solo yo y salir del lugar, Lucy se acercó a Martha y pidió disculpas a toda la tetería. Abrí los ojos, sorprendido por tal acción espontánea y sincera. Verdaderamente, tenía muy buen corazón. Era torpe, peor que una araña con patines, pero una cosa no quita la otra. Salimos del establecimiento y, cuando dijo que me pagaría, solté una carcajada y negué con la cabeza -
Claro que sí, leona - continué sonriendo poniendo los ojos en blanco. ¿Que quería pagarme? Que lo intentara. No era multimillonario ni muchísimo menos, pero pedirle a alguien el dinero de un té y unos bizcochos me parecía hasta rastrero. Principios ingleses (?)

-
¿Lista para ir a Hogwarts? - pregunté moviendo la mano hacia delante, invitándola a comenzar a andar para seguirla.
Perdón por el post, pero estoy haciendo maletas y demás y quería responderlo antes de irme pero tampoco me daba la cabeza para demasiado jajaja

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Mensaje hechizo realizado el Mar Ago 25, 2015 5:50 am

Por supuesto que no lo entendía. Se notaba en su forma de arrugar la nariz y de pronunciar las palabras, ya no aauellas específicamente sino esas con las que había declarado que cualquier persona hubiera hecho lo mismo que él. No tenía idea, por supuesto, de lo lejos que estaba eso de ser una realidad en muchos lugares, empezando por mi casa. Esbocé una sonrisa de medio lado transmitiendo el claro mensaje de "si tú supieras".


-Los códigos de mi familia se basan bastante en la autosuficiencia. Metes la pata, te haces cargo. Te caes, te levantas. Siempre me han hecho saber que puedo hacer las cosas sola sin estar pidiendo ayuda. Que no la necesito, que en eso está mi fuerza.- tan normal era eso para mí como contarle que aquella mañana me había saltado el desayuno por quedarme dormida más de la cuenta. -No es como que esté del todo de acuerdo, pero sé que puedo sola. Me las he arreglado muy bien y, salvo que esté realmente muriendo, es normal que simplemente me miren a un metro o dos y a lo sumo me hagan señas de levantarme.- callé, buscando un buen ejemplo hasta que di con uno -Mi madre, por ejemplo, la primera. Su abuela falleció nadando en aguas muggles de Brasil y ha cogido un trauma con eso o algo así, qué sé yo- moví la mano no vendada como para denotar que no tenía idea de cómo llamarle a la pranoia de mi madre -. Entonces desde bien niña me enseñó a nadar, o más bien me hizo aprender. Hay lagos cerca de mi casa; ella solía encantar las aguas para que se movieran y yo tuviera que lidiar con eso. No me sacaba de allí hasta que fialmente no daba para más...ahora te puedo asegurar que no moriré ahogada jamás- me encogí de hombros. No eran métodos normales, no eran cosas aconsejables y era plenamente consiente de la importancia de saber pedir ayuda...solo que era comos i tuviera un bloqueo, una barrera impuesta por la educación que me habían impartido para intentar resolverlo todo sola.-Eso no quiere decir que no vayan a ayudarme si ven que me estoy muriendo o algo así, por supuesto, pero...- me encogí de hombros otra vez, dejando la frase inconclusa. Sabía que cualquier miembro de mi familia daría el cuello por darme una mano si necesitaba algo de vida o muerte, pero a su vez sabía que ninguno se hubiera tomado tantas molestias como James en algo así. Por ahí dejé la explicación: ¿era necesario decir más? Lo tenía tan internalizado, tan aceptado y tan inserto en mí que la naturalidad con la que decía cosas de aquellas podían asombrar a más de uno.

No entendí el chiste cuando el chico echó a reír de esa forma ante mi aseveración de que iba a pagarle. ¿Qué era lo gracioso? ¿Se pensaba que no lo decía en serio? ¿Que con algo así iba a pasrle por encima a Miss Stubborn por excelencia? ¡JÁ! La que me reiría sería yo, sin duda.

-Exacto, claro que sí- respondí, viéndolo con los ojos bien abiertos desde mi posición, como marcándole que no me importara que dijera que no. -No te lo estaba sugiriendo, te digo que voy a hacerlo. Además, yo te dije de venir. Y hubiera pagado al menos lo que me correspondía si no hubiese ocasionado todo aquello- ya habíamos comenzado a andar hacia Hogwarts porque había asentido a su propuesta, pero sin interrumpir mis parlamentos. -Vamos, es lo justo. Al menos eso. No voy a haberte ocupado toda la tarde en mis burradas y encima dejar que pagues todo eso- que entendiera que "no" era "no", jopéééé. Ibamos ya por la mitad del camino cuando solté unc omentario entre paréntesis -Mira, que si no fuera por esta cosa- levanté ambas manos como para aludir a lo que me refería -te habría retado a correr carrera o algo así para el castillo. Pero no lo voy a hacer, porque lo último que me falta es que tengas que cargarme hasta ahí en peso muerto- comenté en resignación. Cierto era que hubiera echado a correr simplemente por jugar una carrera, pero...no creía que fuera especialmente buena idea poner la sangre a circular opr mis extremidades ahora.


No te preocupes jajaja ¡Buen viaje! ^^

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Mensaje hechizo realizado el Lun Sep 21, 2015 11:24 am

Desde el momento en que la conocí algo había quedado claro: era testaruda como ella sola. Dijera lo que dijese, sonara más o menos rudo o determinante, ella no iba a dar su brazo a torcer. Y en efecto eso era lo que había vuelto a pasar. Me limité a encogerme de hombros y rodar los ojos mirándola, ¿qué le iba a hacer sino darla la razón y seguirla el "juego"?

Sin añadir nada más que una cara de condescendencia comencé a andar en dirección al Castillo, con Lucy a mi lado. Analicé durante los primeros momentos todo lo que había pasado en apenas tres horas y no podía creerme que algo tan extraño, surrealista y, en el fondo, agradable, me hubiese pasado precisamente a mí. Lo analicé más detenidamente y el punto común de todas las veces que había conocido a alguien en situaciones extrañas había sido o en mi sala común o en los terrenos. Hmm.

Olvidé mis cavilaciones sin sentido y continué andando. De vez en cuando echaba un vistazo a Lucy, para ver cómo iba, si las manos no había vuelto a sangrar, etc. Me acerqué un poco mas a ella según avanzábamos y le di un pequeño golpe con el codo amistoso -
¿Qué tal va? ¿Algo mejor? - nos quedarían unos diez minutos hasta llegar al Castillo y cinco minutos más para estar en la enfermería. Lo bueno de tener enfermera en Hogwarts era que, pasase lo que pasase (en el 99% de las ocasiones) todo se solucionaba con un hechizo, una noche de reposo y algo caliente y rico para comer. Así daba gusto pasar días allí. Quise comentarlo en alto, pero recordé la de veces que me había dicho Lucy que había tenido que pasar en la enfermería y decidí mejor no sacar el tema, no fuera a ser.

A lo lejos comenzamos a divisar el Castillo.
Ya pensé que ni lo contestaba, lo siento mucho Lu u.u

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Mensaje hechizo realizado el Lun Sep 21, 2015 7:32 pm

Ser terco a veces movía montañas y bien lo sabia, por lo que no me extrañó que el chico reaccionara de esa manera a mi forma tajante de haberle respondido, por lo que sonreí exageradamente como buscando manifestar mi orgullo sobre lo que había logrado (convencerlo) y me pavoneé dos o tres pasos para hacer la gracia nada más.

-Soy así todo el tiempo, te acostumbrarás luego- sentencié para luego pavonearme un par de pasos más y retomar tras eso mi caminata normal. Delante de mí pude ver una piedrecilla que pateé para adelante en línea recta, de forma que cuando volviera a cruzarme con ella en mi camino unos metros más adelante. Repetí el procedimiento un par de veces más hasta que en un momento uno de los proyectiles se desvió hacia el camino de James, cosa que implicaba que, salvo que él la pateara de regreso, me quedaría sin piedrita (no es como si fuera demasiado importante, pero todo tenía su diversión).

Mientras él se centraba en sus cavilaciones yo hice lo mismo con las mías, pensando de nuevo en lo mismo de antes. En cómo él había sido mucho más rápido y seguramente dispuesto a ayudar con aquella situación indeseada de lo que posiblemente hubieran sido la mayor parte de mis primos, ni que hablar sobre mis tíos. Imaginé cómo hubiera sido la escena de haberme encontrado en ella con, por ejemplo, Dylan. "¡Si serás...!" "¡Mira lo que has hecho! Muévete a la enfermería, anda, antes de que te desangres al completo". Algo por aquellas líneas, de seguro. Sentí el codazo amistoso de James que me sacó de mis cavilaciones y respondí con uno similar, aunque esta vez de todo el costado, quedando mi hombro unos cuántos centímetros por debajo de la altura del suyo.

-Eso creo- bajé la vista a las manos -Aunque siento toda esta sensación como de...- no podía hacer el gesto de abrir y cerrar las manos, lo cual me pareció sumamente frustrante -¿Has visto cuando la sangre como que circula en algún sitio en específico y sientes que te palpita o algo así?- esperé a que diera señales de entender a lo que me refería y acto seguido solté un "bueno, eso" para completar la respuesta.  -Ahora vas a ver lo que te digo de la familiaridad que tengo con las enfermeras.- me aclaré la garganta e imité la voz bien aguda de una de las enfermeras -Robinsoooooooon, ¿qué haces aquí de nuevo, Robinson? ¿Te has vuelto a quemar, Robinson? ¿Te has quebrado? Robinsoooooon, tienes que dejar de meterte con cosas que te lastimeeeeeeeeen.- la imitación era hecha sin malicia, pero sí era evidente que había vivido esa escena mucho más de una vez como para recordarla a la perfección.



Todo ok ^^ No te preocupes.
Imaginate el discurso de la enfermera con el tono del minuto 1:28 de este video xDD

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